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El camino corresponsable de la sinodalidad es garantía de fidelidad creativa a nuestros orígenes cristianos y antídoto del abuso de unos sobre otros. Contamos con los medios para hacer realidad el principio expresado por San Cipriano.

Recordar algunas fragilidades en la Escritura puede arrojar luces acerca de dónde radica el poder y cómo se manifiesta en el mundo.

Frente a esta situación, es clave reflexionar acerca del rol que cumplen los medios de comunicación para llamar la atención sobre la problemática de la violencia de género y contribuir a prevenirla y erradicarla.

El ciudadano del Bicentenario estará desafiado a descubrir el otro el rostro que inquieta y clama un compromiso aun mayor, una generosidad que los convierta en los héroes de la vida cotidiana.

Este bicentenario puede ser una oportunidad para superar las polarizaciones y construir juntos/as una sociedad diferente.

Con el Bicentenario a cuestas y el ingreso de un nuevo Gobierno tenemos la obligación de exigir cambios radicales y creativos para optimizar la educación en el país.

Este año, los peruanos y peruanas fuimos testigos de una campaña deshonesta en el campo de algunos medios de comunicación.

Como cristianos de la iglesia del Perú, no podemos cerrar los ojos y no ver lo que está pasando desde el día 6 de junio para acá. El nuevo mapa poselectoral es contundente: básicamente todo el Perú pobre (sierra y selva), de un color.

Este esquema nos invita a repensar el sistema político electoral; los liderazgos precarios que surgen en la sociedad peruana; y la desigualdad de la sociedad en la que vivimos.

Ha sido lamentable escuchar los discursos antiderechos provenientes de aquellos sectores evangélicos ligados al fundamentalismo, cuyas reflexiones teológicas y prácticas políticas son muchas veces dañinas para la vida digna.

Debemos darle un rol más protagónico, reconocer que esta mujer muchas veces violentada, relegada a vivir bajo una casta o clan familiar, tiene muchas virtudes; sabiduría, de temple aguerrido y dispuesta a darlo todo por sus hijos, por su familia y su comunidad.

Liderazgos políticos que han intentado ocultar (o no) su xenofobia, machismo, clasismo y hasta violencia verbal y sistemática; han renunciado al derecho de representación democrática, criterio mínimo para ser elegido.

Mientras el país entero se debate económicamente en la lucha por la sobrevivencia, en nuestra Amazonía, maquinan negocios sucios, quitando de en medio a todos los que les estorban.

Diego es un joven de 28 años de edad. Es parte de esa estadística de que en el Perú existen más de un millón y medio de familias con algún miembro con discapacidad intelectual, según el censo del 2017.

Solo quiero llamar la atención acerca de lo fácil que es morir en el Perú siendo pobre, y cómo justificamos rápidamente esas muertes señalando como culpables a las víctimas.

Esta inteligencia, se muestra como crucial para un desarrollo integral de la persona en lo que se refiere a dimensiones que van más allá de lo ético y emocional, pero que los engloba y los sustenta.

Plantear una cultura del cuidado es oponernos a la cultura del egoísmo, el individualismo y la indiferencia. Desde los inicios de la pandemia en nuestro país, hay personas y organizaciones que han sabido responder con muestras de solidaridad.

El Santo Padre plantea a los líderes mundiales la necesidad de construir un mundo más justo, a través de la promoción de la paz.

El contexto actual de preocupación e incertidumbre genera un impacto en la salud mental de la población.

Cerca de setenta mil personas perdieron la vida o desaparecieron, víctimas de los crímenes perpetrados por los grupos subversivos o a causa de la represión de las fuerzas del orden.

Con frecuencia sucede que se percibe mejor por dónde camina una sociedad fijándonos especialmente en quiénes la atacan, por más que no dejemos de poner atención en aquellos que la defienden.

Los últimos acontecimientos a nivel social y político nos están demostrando que aún falta mucho camino por recorrer en cuanto a formación ciudadana, para reconocernos como parte de una misma comunidad.

Urge cambiar el enfoque de complementación alimentaria basado en canastas a personas por uno de ayuda humanitaria para la emergencia alimentaria para las ollas comunes.

Que el país se ponga como primera prioridad, los barrios marginales, el campo, la sierra y la selva.

Escribe: Claudia Chiappe Figueroa. Responsable del proyecto “Jóvenes y adolescentes por un ambiente con justicia” del Instituto Bartolomé de Las Casas