Los vecinos y familiares de los difuntos han manifestado que en el cementerio San Lázaro de Carabayllo, la inseguridad ha hecho de sus visitas un martirio. ,A pesar de que en Sesión Ordinaria de Concejo en octubre del 2015 se aprobó el Reglamento de Administración y Funciones de los Cementerios Municipales de Carabayllo, el cementerio San Lázaro ubicado a la altura del Km. 21 ½ de la Av. Túpac Amaru se encuentra en situación de abandono. El lugar alberga un millar de sepulturas en desorden y los vecinos manifestaron que se ha convertido en la guarida de pandilleros con un alto índice de asaltos. PUEDES VER: #YoDenuncio: mototaxis transitan por encima de lápidas en cementerio [FOTOS] No obstante, esto parece no importar el 1 de noviembre, cuando centenares de personas acuden con el motivo de la conmemoración del Día de Todos los Santos o Día de los Muertos. Este camposanto con más de 40 años de antigüedad alberga en esta fecha a personas provenientes de distintos distritos, tal es el caso de María Sosa, que a pesar de vivir en San Miguel, acude al cementerio con un arreglo floral para visitar a su mamá y hermano. Cada pueblo tiene sus propias costumbres y tradiciones; sin embargo, en el cementerio San Lázaro se produce una combinación y cruce de ellas. Ericka Ramirez acude cada año al lugar, recuerda que a su papá con un cigarro en la boca, por ello siempre al llegar enciende uno sobre su tumba y lo deja reposar hasta que se apaga. Entre baile, cervezas y bandas, los vivos homenajean a los muertos; muchos dejan platos y vasos sobre las tumbas, con sus bebidas y comidas favoritas que estos tenían en vida, con la seguridad de que en el lugar donde estos se encuentren lo reciben gratamente. Tal es el caso de los hermanos Pretel Mendoza, quienes siempre llevan una cerveza negra y una barra de chocolate, ambos alimentos favoritos de sus padres. La música y comida no faltan en este lugar, en la entrada docenas de vendedores ambulantes ofrecen variados platillos al gusto y alcance de todos los bolsillos, los músicos ofrecen cantar las canciones favoritas de los difuntos a cambio de unas cuantas monedas. Un lugar, que a pesar de las problemáticas que vive, se pinta color de fiesta en cada celebración. (Texto y fotos enviados por Úrsula Rondan Castillo, Ximena Salazar Chuquihuamani, Medelin Torres Crisóstomomediante el WhatsApp de La República 941 000 000).