España, aleja ti ese cáliz, por Ramiro Escobar

Las encuestas previas a la cita electoral favorecen al Partido Popular, mientras VOX se posiciona para obtener una mayor representación.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció la anticipación de las elecciones generales para el 29 de noviembre tras el rechazo de su paquete de medidas sobre vivienda por el Congreso
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció la anticipación de las elecciones generales para el 29 de noviembre tras el rechazo de su paquete de medidas sobre vivienda por el Congreso

Finalmente, tras numerosas turbulencias políticas y varios tumultos sociales, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha adelantado las elecciones parlamentarias para el domingo 29 de noviembre. Lo ha hecho arriesgando su propio pellejo político, mientras la calle hierve por la crisis de vivienda, y cuando la extrema derecha se envalentona como nunca.

La mayoría de las encuestas previas a esos comicios dan por ganador al Partido Popular (PP) y pronostican que VOX, ese ruidoso frente ultramontano, va a subir como la espuma. Es lo probable dados los casos de corrupción que han rodeado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Sin embargo, ¿está realmente desahuciado políticamente Sánchez?

Es demasiado hábil para dejarse arrinconar sin gloria, por lo que es probable que busque un cable de salvación en medio de la tormenta, que lo mantenga a flote, o al menos que lo haga perder de la manera más dulce posible. Uno de ellos, el principal, es ponerse del lado de los manifestantes que luchan para que tener dónde vivir en España no sea un calvario sin redención.

La dolorosa muerte de Maricarmen Abascal, la anciana de 87 años que fue sacada de su morada en una camilla —en una escena que retrató los extremos a los que puede llegar el sistema cuando no prevé crisis sociales—, ha sido un parteaguas. No se puede entender ahora la atmósfera política española sin ese trance, que juntó en un haz el hartazgo, la injusticia y la soledad.

Las derechas se presentan hoy como respetuosas de ese triste momento crucial, pero al momento de mostrar gestos de humanidad —como guardar un minuto de silencio por el deceso de Maricarmen en algunos parlamentos— no participaron. Arrancarle a la política los afectos, la compasión, es algo que una parte de los ciudadanos españoles no les van a perdonar.

Al otro lado están el PSOE, sumido en sus chanchullos, y sus socios de la izquierda variopinta peleándose por minucias electorales. No hay forma de no sudar frío ante la próxima cita en las urnas. Pero lo más preocupante es la fuerza que va adquiriendo VOX, el grupo heredero del franquismo, ese frente que acaso no tendría problema en desalojar a varias Maricarmen más.

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