Choleando a las regiones, por Mirko Lauer
"Los signos del desafecto frente a la capital están todos allí, en expresiones como la toma de Lima, y ahora último en otro deseo de reeditar la marcha de los cuatro suyos".

En el contexto de la descentralización, crear movimientos regionales fue un importante traslado de facultades de la capital a las regiones. Fue un proceso de empoderamiento político que ayudó a mitigar el anticentralismo, léase anti limeñismo, en todo el país, y a crear un nuevo horizonte de identidades locales.
Los movimientos regionales ayudaron a crear las élites administrativas de las que muchos de esos gobiernos carecían al inicio, cuando les era difícil ejecutar más del 5% de sus nuevos presupuestos, ahora reforzados por regalías y cánones, muy abundantes en algunas zonas. Todo esto dio forma a la secular conflictividad provinciana. Era, pues, una modernización.
Desde el inicio los movimientos fueron competencia electoral para Lima. La suma de sus votos regionales siempre ha tendido a ser mayor que la suma de los partidos llamados nacionales, demostrando que por un cierto margen a la gente le gusta votar local. A la vez pocos políticos regionales han logrado, o querido, entrar a un partido de dimensiones nacionales.
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Más allá de los méritos y deméritos de los movimientos, arrancarlos inopinadamente a las regiones es un retroceso en un camino de descentralización cuya importancia recién se va a aquilatar cuando desaparezcan. Lima volverá a ser vista como el origen de todos los males del país, y gran parte del interior vivirá en constante rebeldía.
Los signos del desafecto frente a la capital están todos allí, en expresiones como la toma de Lima, y ahora último en otro deseo de reeditar la marcha de los cuatro suyos. Que el resto del país, que es donde están las más importantes inversiones, no quiera a Lima es algo con intensas y muy variadas consecuencias.
¿Cómo lograrán los partidos llamados nacionales que sus candidatos no sean vistos por las poblaciones locales como agentes impuestos? ¿Qué autoridad tendrá el partido de Lima, gobernante o no, frente a conflictos esencialmente regionales o provinciales, en la minería, el agro, la pesca? El Congreso le ha disparado en el pie a los partidos nacionales.
De otra parte, los gobiernos regionales surgidos de partidos usurpadores van a tener una fracción del poder que antes tenían. Realmente la cancelación de los movimientos regionales ha sido una puñalada por la espalda que le han dado 92 de los impopulares congresistas a los pueblos que los eligieron.



