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Día del sobregiro de la Tierra, alerta ante el consumismo

El miércoles 1° de agosto ocurrió el Día del Sobregiro de la Tierra, el momento en que los seres humanos agotamos el stock de recursos naturales que el planeta tenía para proveernos este año. Nunca antes había llegado en fecha tan temprana. Los expertos advierten que necesitamos cambiar nuestros hábitos de consumo. ¿Cuáles? Aquí se lo decimos.

Óscar Miranda

Lunes, 6 de Agosto del 2018

Piense en su presupuesto mensual y le será fácil entenderlo.

Usted gana un sueldo fijo (pueden ser 1,000 soles; pueden ser 10,000), que sus empleadores depositan a fin de mes en su cuenta bancaria. Esa suma, administrada sabiamente, le debe servir para los gastos de todo el mes. En teoría.

Pero ocurre que de un tiempo a esta parte a usted se le están acabando los 1,000 soles antes de tiempo. Primero se le acababan los días 25, después con las justas llegaba a los 20 y este mes resulta que apenas si logró pasar la quincena.

Usted no ha dejado de comprar alimentos, pagar sus servicios e, incluso, gastar en salidas pero, sin efectivo, ha tenido que recurrir a los famosos adelantos de sueldo. Ha empezado a usar dinero que corresponde a necesidades futuras. Sabe que está mal, que se está metiendo en un gran problema. Sabe que, eventualmente, la situación explotará.

La humanidad está viviendo en una situación similar desde hace décadas. Se está acabando antes de tiempo los recursos naturales que el planeta está en capacidad de reponer en el lapso de un año. En 1970 estos recursos alcanzaban largamente de enero a diciembre. En 1998 ya se agotaban en octubre. Este año, el stock se agotó el miércoles 1° de agosto. Nunca había ocurrido en una fecha tan temprana.

El llamado Día del Sobregiro de la Tierra no es otra cosa que una advertencia a la humanidad de que estamos consumiendo demasiados recursos antes de tiempo y de que nos estamos metiendo en un grandísimo problema cuyas consecuencias nuestros hijos y nietos tendrán que afrontar.

 

Biocapacidad de Perú

 

Si toda la humanidad viviera –consumiera– como se vive en Qatar, ese reino de rascacielos y consumo desenfrenado, de arena muerta en donde nada crece y donde todo se importa, el Día del Sobregiro de la Tierra habría llegado el 9 de febrero.

Si todos viviéramos como en Vietnam, un país tropical, con patrones de consumo muy diferentes a los de la cultura occidental, ese momento recién llegaría el 21 de diciembre.

De acuerdo a los científicos de Global Footprint Network, la institución que calcula el Día del Sobregiro de la Tierra, son dos los factores que determinan que un país se sobregire rápidamente o no: su huella ecológica y su biocapacidad.

La huella ecológica es la superficie de terreno que necesita un país para producir los recursos naturales que consume. Los campos para cultivar sus alimentos y los pastizales que usa su ganado. La tierra donde levanta sus viviendas y el mar de donde extrae peces. Los bosques que le dan madera y que absorben el dióxido de carbono que emana de los servicios de transporte y de producción de bienes que usa.

La huella ecológica es el terreno que necesita. La biocapacidad es el terreno productivo que tiene disponible para atender esa demanda.

Cuando la huella ecológica de un país es mayor que su biocapacidad, ese país tiene un déficit biológico. Le pasa a Qatar. Le pasa a los Estados Unidos, a China y a casi todos los países industrializados. El país con el mayor déficit biológico es Singapur, un lugar diminuto, casi sin agua ni recursos, modelo del capitalismo moderno y centro neurálgico del comercio mundial.

El Perú no está tan mal. Nuestra biocapacidad es mayor a nuestra huella ecológica, lo que significa que no tenemos déficit sino reserva biológica. Si el Perú fuera todo el planeta, el Día del Sobregiro de la Tierra llegaría el 25 de setiembre.

Sin embargo, eso significa que tenemos un trimestre en el que usamos recursos de los que deberíamos disponer recién el próximo año.

Además, los datos de Global Footprint Network indican que la biocapacidad del país se ha ido reduciendo sostenidamente. En 1961 era de 10.9 hectáreas globales por persona y en 2014 fue de solo 3.8. Algo estamos haciendo mal.

 

El problema de la carne

 

¿Cuál es la causa de que estemos consumiendo los recursos del planeta con tanta rapidez?

Según Manuel Pulgar Vidal, exministro de Ambiente y Líder de Clima y Energía de World Wildlife Fund (WWF), la principal es la falta de conciencia, que conduce a patrones de consumo que consideran que los recursos son inagotables.

–Por eso mensajes como el Día del Sobregiro de la Tierra son generadores de conciencia que te dicen que el planeta tiene límites y que si no los respetamos, vamos a tener consecuencias– afirma.

Pulgar Vidal señala que uno de los patrones que debemos modificar es nuestra forma de transportarnos. Usar menos vehículos particulares y más servicios de transporte público y, de ser posible, elegir vehículos amigables con el medio ambiente como las bicicletas.

Bruno Monteferri, director de Conservamos por Naturaleza, cree que es hora de que el gobierno conceda más incentivos para la importación y el uso de autos eléctricos y frene el uso de los vehículos con motores a gasolina y diésel.

Nuestra dieta es otro asunto clave. Para el vocero de WWF, debemos consumir una dieta variada que evite la sobredemanda de un producto que genere una gran huella ecológica. Como la carne, por ejemplo.

Monteferri propone prestar atención a la industria gastronómica en general.

–Evitar el uso de pesticidas y la fragmentación de hábitats para instalar cultivos y para criar ganados; tener un manejo sostenible de las pesquerías y evitar la sobrepesca; y procurar que el carbón que usamos en los restaurantes venga de fuentes sostenibles –señala.

El caso de la carne es particularmente serio. La industria ganadera emite más gases de efecto invernadero que todo el sistema de transporte mundial. Consume muchísima agua (se necesitan 7,000 litros para producir un filete). Y ha sido responsable del 91% de la deforestación ámazónica.

La propia Global Footprint Network sostiene que si redujéramos el consumo global de carne en un 50% y reemplazáramos estas calorías por una dieta vegana, retrasaríamos el Día del Sobregiro en cinco días.

 

Más ahorro del agua

 

Otro de los sectores con gran impacto en el consumo de recursos es el de las prendas de vestir. Bruno Monteferri afirma que utiliza muchos pesticidas y que se ha descubierto que el poliéster y otras telas sintéticas desprenden cientos de miles de microplásticos en cada lavada. Por otro lado, nadie vigila adónde echan las tintorerías sus efluentes químicos.

–Esta industria es de las menos estudiadas y de las más contaminantes– dice.

Pulgar Vidal hace hincapié en el consumo del agua. En Lima se consume en promedio 250 litros de agua al día, cuando el máximo recomendado por la OMS es 100 litros. En San Isidro se usa 447 litros y en Miraflores, 436 litros. En otras ciudades de la Costa el consumo también es elevado.

–En el Perú deberíamos tener una cultura de ahorro del agua y no la tenemos porque no reconocemos que tenemos un ecosistema árido en la Costa. Necesitamos cambiar los hábitos de aseo, de riego de jardines y de uso agrícola.

Global Footprint Network asegura que si reducimos la conducción de coches a la mitad, el Día del Sobregiro de la Tierra retrocederá en 12 días.

Y si reducimos el componente del carbono en un 50% en la huella ecológica de la humanidad, ganaríamos 93 días.

Hoy en día usamos los recursos equivalentes a 1.7 planetas Tierra. Si retrocediéramos el Día del Sobregiro cinco días cada año, volveríamos a usar los recursos de menos de un planeta en el año 2050. Y las cuentas de la humanidad volverían a estar en azul.

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