
La llegada de BTS al Perú ha generado gran expectativa entre las ARMY, quienes buscaron entradas para los tres conciertos de la agrupación surcoreana en el Estadio San Marcos, en Lima. Sin embargo, la emoción por ver a sus ídolos también estuvo acompañada de denuncias por presuntas estafas en la venta de boletos, productos pagados que nunca fueron entregados y solicitudes de favores sexuales a cambio de entradas.
Los testimonios fueron recogidos por el programa Cuarto Poder, que expuso casos de seguidores que realizaron transferencias sin recibir sus compras, vendedores que habrían dejado de responder y personas que denunciaron presiones para compartir contenido íntimo. A estos reclamos se suman los de más de 800 compradores de los lightsticks oficiales de BTS, conocidos como ARMY Bomb, quienes esperan recuperar el dinero pagado por productos que no llegaron a sus destinatarias.
La venta anticipada de los dispositivos luminosos utilizados por los seguidores durante los conciertos también motivó denuncias. Brianna Ravello, una de las afectadas, señaló que el grupo de compradores perjudicados superaba las 800 personas y pidió la intervención del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) para recuperar el dinero.
Ravello explicó que pagó S/329 durante la segunda preventa. Según su testimonio, a los participantes de una tercera preventa se les habría cobrado S/369. Asimismo, calculó que el monto total comprometido superaba los S/300.000 y expresó su preocupación por la atención que recibían los reclamos.
Ante las denuncias, se anunciaron acciones legales desde Indecopi contra el proveedor de los ARMY Bomb. Las compradoras sostienen que abonaron el precio por adelantado, pero no recibieron los artículos, por lo que exigen la devolución de sus pagos.
Entre los casos expuestos, figura el de Paula Remusco, quien aseguró haber pagado S/2.400 en dos transacciones a un hombre identificado como Mathew Martínez por cuatro entradas VIP para la zona de Occidente. Según relató, el vendedor aplazó repetidamente la entrega y, hasta el momento de su testimonio, no le había devuelto el dinero ni respondido a sus reclamos.
Remusco había organizado su asistencia con su hermana, de 64 años, y su hija, de 17. La mujer contó que es viuda, sostiene sola a su hija y trabaja en tres empleos. También explicó que conoció la música de BTS a través de ella y que valora el mensaje que transmite la agrupación.
Otro testimonio fue el de Zahyra Álvarez, quien afirmó que una vendedora le pidió primero un adelanto y después el pago completo con el argumento de que así podría transferirle la entrada. Sin embargo, según denunció, terminó bloqueada y sin el boleto.
El reportaje también presentó señalamientos contra Kevin Apfata, de 36 años, por presuntamente ofrecer entradas falsas mediante TikTok. De acuerdo con la información difundida, dos compradores habrían depositado S/1.500 y S/ 2.700, respectivamente, antes de que el vendedor dejara de responder. Una de las denunciantes aseguró conocer entre 20 y 30 personas que también habrían sido afectadas. En su caso, esperaba asistir al concierto después de recibir un diagnóstico de malformación cerebral.
Además, una joven cuya identidad se mantuvo en reserva relató que algunas personas habrían condicionado la entrega de entradas al envío de fotografías íntimas o a mantener relaciones sexuales. La entrevistada mencionó tanto solicitudes de imágenes desnudas como el caso de una amiga a quien supuestamente le ofrecieron un boleto a cambio de tener relaciones sexuales.