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En 1977, un príncipe saudí llevó un iceberg milenario desde Alaska hasta EE. UU. para combatir la escasez de agua: terminó enfriando bebidas

La iniciativa reunió científicos de 18 países que examinaron el transporte de hielo desde la Antártida a regiones áridas. Sin embargo, el bloque se utilizó para enfriar bebidas en una conferencia.

Se trasladó un bloque de hielo glaciar de Alaska a Iowa, lanzando una iniciativa que reunió a científicos de 18 países para estudiar el transporte de hielo desde la Antártida.
Se trasladó un bloque de hielo glaciar de Alaska a Iowa, lanzando una iniciativa que reunió a científicos de 18 países para estudiar el transporte de hielo desde la Antártida.

En octubre de 1977, el príncipe saudí Mohammed Al-Faisal impulsó una iniciativa para demostrar que los icebergs podían convertirse en una fuente de agua dulce para las regiones más áridas del planeta. Para presentar su propuesta, trasladó un bloque de hielo glaciar desde Alaska hasta Estados Unidos.

La operación reunió a científicos de 18 países interesados en estudiar cómo transportar enormes masas de hielo desde la Antártida hasta Oriente Próximo. Sin embargo, aquella demostración tuvo un desenlace inesperado: el hielo milenario terminó utilizándose para enfriar bebidas, mientras el ambicioso proyecto nunca llegó a concretarse.

El príncipe saudí que quiso transportar icebergs hasta el desierto

Al-Faisal buscaba una alternativa a la desalinización, un proceso que permite obtener agua potable del mar, pero que requiere importantes cantidades de energía y dinero. Ante el aumento de la demanda hídrica en Arabia Saudí, el príncipe consideró que los glaciares podían ofrecer una solución diferente.

Su propuesta contemplaba remolcar desde la Antártida un iceberg de aproximadamente 100 millones de toneladas hasta la península arábiga. El plan calculaba un viaje de unos ocho meses y una inversión cercana a los US$100 millones, con materiales aislantes para reducir la pérdida de hielo durante la travesía.

El iceberg llegó a Estados Unidos, pero terminó en las bebidas

Para demostrar que era posible transportar hielo glaciar a grandes distancias, los organizadores llevaron un bloque extraído del glaciar Portage, cerca de Anchorage, hasta Ames, Iowa. La operación requirió buzos, un helicóptero, un avión y un camión refrigerado, con un coste estimado de entre US$5.000 y US$7.500.

Durante la conferencia internacional celebrada entre el 2 y el 6 de octubre de 1977, parte del hielo fue fragmentado y utilizado para enfriar bebidas de los asistentes. Aunque la demostración captó la atención de especialistas de numerosos países, las dificultades técnicas, los costes y el riesgo de derretimiento impidieron que el proyecto se transformara en una solución comercial para la escasez de agua.

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