
Un equipo de investigadores documentó en Alaska un antiguo campamento de cazadores que ofrece nuevas pistas sobre la vida de los grupos humanos que habitaron América hace miles de años. El yacimiento conserva más de 80.000 piezas arqueológicas y evidencia de actividades cotidianas desarrolladas durante el final de la última glaciación.
El asentamiento, conocido como Shég’ Xdaltth’í’, se encuentra cerca del río Tanana, a unos 55 kilómetros al sureste de Fairbanks. Según el estudio publicado en la revista Science Advances, el lugar tuvo tres periodos de ocupación, fechados hace 13.800, 13.000 y 12.700 años.
El yacimiento, Shég’ Xdaltth’í’, contiene más de 80.000 piezas arqueológicas, incluyendo herramientas de piedra y hueso, que revelan actividades cotidianas de sus habitantes.
Entre los hallazgos más destacados figuran herramientas de hueso, agujas fabricadas con huesos de aves y numerosas puntas de piedra talladas por ambas caras. Los arqueólogos también encontraron un gran yunque de piedra, martillos de cuarzo y cuarcita, además de huesos de bisonte fragmentados.
Estos objetos permiten reconstruir parte de las actividades que realizaban los habitantes del campamento, desde la fabricación de herramientas hasta el aprovechamiento de los animales que cazaban. Los investigadores plantean que golpeaban los huesos para extraer la médula y posiblemente obtener grasa, mientras que un gran horno de tierra formaba parte de este espacio de trabajo.
Uno de los aspectos más llamativos del yacimiento es la presencia de puntas de piedra con una forma romboidal bien definida, poco habitual en los registros arqueológicos de Alaska. Según la investigadora Kelly Graf, existen piezas similares en yacimientos situados en el lado ruso de la antigua región de Beringia, que conectaba Asia con América durante la última glaciación.
Estas semejanzas abren la posibilidad de que los grupos humanos se desplazaran entre ambas regiones, aunque todavía no se conoce con certeza el origen de quienes fabricaron las herramientas ni la dirección de sus viajes. El campamento tampoco representa la primera llegada humana a América, pero aporta información relevante sobre las comunidades que conocían y aprovechaban los recursos de Beringia hace miles de años.