10 de Noviembre de 2015 | 15:37 h

La Merced: Una ciudad en la selva

La Selva Central no es solo aventuras y travesías en el bosque, ciudades como La Merced (Chanchamayo, Junín) muestran otros encantos y permiten acercarse a la cultura viva. 

La Merced ofrece múltiples atractivos turísticos. Foto: Luis Pérez

La Merced ofrece múltiples atractivos turísticos. Foto: Luis Pérez.

La preparación del masato es una tradición vigente en la Selva Central. Foto: Luis Pérez

La preparación del masato es una tradición vigente en la Selva Central. Foto: Luis Pérez.

Luis Pérez

Amanece con aroma a buen café en La Merced. El cielo se despeja. Se vuelve azul, limpio en este valle exuberante y ardiente. Un valle con montañas y bosques frondosos que esconden más de una atractiva y ovacionada catarata.

Aguaflor, Caracol, Tirol, La Encantada, Borgoña, Bayoz y Velo de la Novia, son los mayores atractivos turísticos que hay por aquí, dirían algunos, pero no todos comparten esa opinión. La Selva Central no solo es un rosario de hermosas cataratas.

PUEDES VER: Selva Central: Tierra de asháninkas, nomatsiguengas y yaneshas

En realidad, hay que sacarle el jugo a la visita a la provincia de Chanchamayo, la “Capital Cafetalera del Perú”, como si fuesen las apetitosas naranjas o tangerinas que abundan en territorio asháninka.

Unas vueltas por el corazón de La Merced, la capital provincial, para conocer su Plaza de Armas y su Iglesia Matriz. A solo unos pasos de ahí, una feria artesanal convoca a los viajeros. Color y creatividad. Inspiración amazónica en su máxima expresión. Hay tanto por ver y admirar que más de uno se quedará con la boca abierta.

Pero el bosque es sabio y tiene una solución para eso. Se llama caimito y es una fruta exótica que se vende en el mercado. Luego de saborearla los labios se pegan, entonces, se puede decir en sentido literal que en boca cerrada no entran moscas.

Si quiere romper este “hechizo”, le recomendamos buscar un lugar para observar el avance majestuoso del río Chanchamayo. Santo remedio. De la impresión su boca recuperará la “libertad” –sin necesidad de ningún aceite- para pronunciar un sonoro: oh.

Esta interjección volverá a escucharse en el Zoológico Mariposario Zhaveta Yard, un espacio para observar la metamorfosis de 29 variedades de mariposas. También se aprecian plantas ornamentales y animales rescatados.

Mundo asháninka   

Conocer la selva implica también acercarse a las culturas ancestrales. Eso no es complicado en La Merced, donde los viajeros pueden visitar la Comunidad Nativa Asháninka Marankiari Bajo –donde hay serpientes, en español-.

Aquí todos son bienvenidos. Se tocan los tambores, se bebe harto masato y se danza para agasajar a los recién llegados, quienes se dejan envolver por esa atmósfera mística.

Después de la fiesta asháninka, el paladar clama por ser engreído. Paciencia. No hay que desesperarse. Todo se solucionará en los restaurantes que están en las orilla del río Chanchamayo, donde se sirven sendos platos de cecina frita, ceviche de doncella y sudado de bagre, entre otras delicias que vienen sabrosamente acompañadas con yucas sancochadas y plátanos fritos. Ah, claro, nunca hay que olvidarse de la agüita de coco. ¡Buen viaje! ¡Buen provecho!

 

LA FICHA

Provincia: Chanchamayo se creó el 31 de diciembre de 1855.

Altitud: Entre los 500 y los 1.930 m.s.n.m.

Reconocimiento: Desde el 1930 el valle de Chanchamayo es considerado como la "Capital Cafetalera del Perú".

Aventura: Si busca adrenalina en La Merced, recorra la Ruta de Indiana Jones.

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