El juez Concepción Carhuancho se quedó fuera del cuadro

Morir para renacer. La Sala Plena de la Corte Suprema ratifica legalidad del Estatuto de la Sala Penal Nacional. Los actuales jueces se van y el CNM nombrará a los nuevos magistrados. El caso Odebrecht queda en el limbo.

6 Ene 2018 | 6:30 h

La Sala Penal Nacional (SPN) ha muerto. En las próximas semanas renacerá reconvertida en una Corte más sumisa y alineada con los objetivos del Poder Judicial (PJ). El juez Richard Concepción Carhuancho y sus colegas tendrán que alistar maletas y reincorporarse a sus juzgados de origen en Lima y provincias.

Concepción Carhuancho y los jueces de la SPN cayeron víctimas de su eficiencia. La eficiencia atrae la atención pública. A los poderes judiciales no les gustan los jueces mediáticos. Estos son imprevisibles, incontrolables e inamistosos.

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Muerte anunciada

La SPN vivió y resistió por 20 años. Desde el año 2000, con cada nuevo presidente del PJ se anunciaba su cierre. Aprendió a resistir. Nació en 1997 bajó el paraguas de la Comisión Ejecutiva del PJ que controlaban Vladimiro Montesinos y el "Chino" Alejandro Rodríguez Medrano. Juzgaba bandas.

Debió morir el año 2000 al regreso de la democracia. Pero bajo la presidencia de Marcos Ibazeta era eficiente en los juicios por terrorismo. Se fue Ibazeta y la Corte Suprema encargó su reestructuración al hoy ex juez superior Pablo Talavera.

La SPN alcanzó nuevos picos de eficiencia, respeto ciudadano y credibilidad. A los delitos de terrorismo se sumaron los casos más graves de narcotráfico, lavado de activos, crimen organizado, defraudación, tráfico de armas y crímenes contra periodistas.

Creció mucho. Ninguna Corte Superior le hacía sombra. La Corte Suprema empequeñeció a su lado.

El 2008 la quisieron cerrar. Talavera amenazó con renunciar. El entonces presidente del PJ, Francisco Távara, reculó. Talavera sobrevivió pero perdió el cargo de presidente, votó en la elección de sus integrantes y se convirtió en coordinador.

El 2010, Talavera renunció al PJ, para integrar el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Le sucedieron Ricardo Brousett y hoy Inés Villa Bonilla, siempre eficiente y rebelde. Ella cerrará la puerta.

En unas semanas, la SPN renacerá como Corte Superior de Justicia Penal Nacional o alguna nomenclatura similar. En un nuevo local, próximo a construirse.

Su desempeño futuro dependerá de la eficiencia y transparencia del CNM para elegir a sus nuevos jueces. Haría bien el CNM en conceder puntos extras en el concurso a todos los jueces que han pasado por la SPN. Allí hay buenos magistrados.

Acuerdo necesario

Ayer, aunque suene paradójico por lo aquí descrito, la Sala Plena de la Corte Suprema hizo lo único que podía hacer: respaldar al presidente Duberlí Rodríguez. Hacer otra cosa era peligroso para la institucionalidad del PJ.

La SPN debía cambiar. Tal vez este no era el mejor momento. Ni la mejor forma. Como dijo el doctor César San Martín, es difícil saber cuándo era el momento ideal.

El Estatuto crea una Corte Penal Nacional y encarga que sus jueces sean elegidos por el CNM. El cierre no es instantáneo. Entonces, en estos últimos días, es posible que los jueces de la SPN todavía den sorpresas. La eficiencia no sabe de silencios. ❧

Los jueces deberán decidir quién ve caso Odebrecht

- La Sala Plena de la Corte Suprema respaldó al presidente Duberlí Rodríguez y al Estatuto de la SPN, pero no definió con precisión un tema clave: ¿quién verá los casos de lavado de activos de corrupción, es decir, el caso Odebrecht?

- Solo consideraron que la competencia es responsabilidad de los jueces en cada caso particular y subrayaron que las competencias de la SPN y el Sistema Anticorrupción están definidas en sus respectivas leyes y en "los lineamientos históricos establecidos por el Consejo Ejecutivo del PJ".

- Esta línea histórica sería la especialización. De ser así, por interpretación, el caso Odebrecht le corresponde al Sistema Anticorrupción.

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