Dan ganas de hablar de Noruega o de cualquiera de esos países en los que la educación sexual –gráfica, explícita, real– es equivalente a las matemáticas: una asignatura importante para el desarrollo de los niños. Pero toca hablar de religión.Hay muchas formas de abusar de un menor. Está, por ejemplo, la violencia física o psicológica ejercida por los propios padres, está el acoso escolar y, ah, sí, el abuso sexual y sistemático que sufren miles de niños a manos de esas alimañas que se hacen llamar Sacerdotes Católicos. De algunos de ellos, claro. Y de algunos evangélicos y de un montón de sodalites y, en general, de cualquier atajo de hombres reprimidos, represores y, eso sí, creyentes. Pero como en el Perú no nos basta con esto, ahora resulta que a nuestros niños les ha salido un nuevo enemigo en forma de congresista fuji-evangélico-dueño de universidad, sujeto que, a cambio de beneficios económicos, ataca la principal herramienta que tiene un niño para convertirse en una persona feliz: la educación. Sí, la retrógrada campaña en contra del Currículo Escolar 2017 pretende seguir envenenando tu mente con sus fanáticas proclamas en contra de la “búsqueda del placer” y la libre “elección de la sexualidad”. Por Dios. Ya no es solo que ambas cosas deberían discutirse más y mejor en los colegios, sino que el mencionado Currículo no contiene ni un solo punto a favor de eso, ni “contenidos de la ideología de género pertenecientes al LGTBI”, ni instrucciones para masturbarse. Pero ahí están los mercaderes de siempre, secundados por los autoerigidos defensores de la moral para los que, al parecer, todo es pecado menos la mentira y la manipulación.❧