Terremoto de 8,8 en Lima: expertos desmienten recomendación de esconderse debajo de la mesa y aconsejan esto
Especialistas advierten que un eventual tsunami podría llegar al Callao en apenas 10 minutos. Además, el impacto en hospitales podría desbordar la capacidad de atención ante un sismo de gran magnitud.
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Un terremoto de magnitud 8,8 en el litoral central del Perú pondría a prueba la capacidad de respuesta de Lima y Callao. El escenario proyectado contempla miles de estructuras afectadas, una enorme cantidad de heridos, interrupción de servicios básicos y un tsunami que alcanzaría sectores del primer puerto pocos minutos después del movimiento principal.
Frente a una emergencia de esta escala, especialistas remarcan que la primera reacción de la población puede ser determinante. En zonas expuestas a un tsunami, la recomendación es evacuar inmediatamente hacia lugares seguros y alejados del litoral, sin esperar necesariamente una comunicación posterior de las autoridades.
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En el Callao, el riesgo sería especialmente elevado. Una eventual ola podría llegar aproximadamente 10 minutos después del sismo y alcanzar alturas superiores a los 15 metros en determinados sectores. La Punta y zonas del casco monumental se encuentran entre las áreas que tendrían que ser evacuadas con mayor rapidez.
Callao tendría pocos minutos para ponerse a salvo
Ante este escenario, las autoridades del Callao han establecido rutas de evacuación que conducen hacia zonas seguras. Entre las principales vías identificadas figuran las avenidas Sáenz Peña y Miguel Grau, así como los jirones Colón y Manco Cápac.
Uno de los puntos de concentración contemplados es el estadio Miguel Grau, cuya infraestructura podría recibir a miles de personas. El espacio también podría ser utilizado para instalar un hospital de campaña y facilitar operaciones de emergencia.
La prioridad durante los primeros minutos sería, sin embargo, sacar a la población de las zonas inundables. Los equipos de rescate tampoco podrían ingresar inmediatamente a determinados sectores mientras exista una alerta de tsunami, debido al riesgo que representan las réplicas y el desplazamiento del agua.
Hospitales y rescatistas quedarían desbordados
El impacto sobre el sistema sanitario sería otro de los principales problemas. Un terremoto de estas características podría generar una cantidad de heridos muy superior a la capacidad de atención disponible en los establecimientos de salud de Lima y Callao.
A ello se sumaría una dificultad logística: parte del personal médico vive fuera de las zonas directamente afectadas. Esto podría impedir que médicos, enfermeros y trabajadores lleguen con rapidez a sus centros de labores, precisamente cuando la demanda de atención sería mayor.
La capacidad de rescate también sería limitada. El país cuenta con un número reducido de equipos especializados frente a una emergencia que podría afectar simultáneamente a millones de personas. Por ello, las primeras horas serían determinantes para encontrar y auxiliar a quienes queden atrapados entre los escombros.
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¿Qué hacer durante un terremoto?
Ante un sismo de gran intensidad, especialistas cuestionan algunas recomendaciones que durante años han circulado entre la población, como esconderse debajo de una mesa o recurrir al denominado “triángulo de la vida”.
Estas medidas no necesariamente responden a las características de las edificaciones peruanas ni garantizan un espacio seguro. La respuesta debe considerar el tipo de construcción, el entorno y la posibilidad de que existan objetos que puedan caer.
La preparación previa resulta, por ello, fundamental. Identificar las zonas seguras de la vivienda, reconocer las rutas de evacuación y tener lista una mochila de emergencia puede reducir los riesgos. Si el inmueble se encuentra en una zona expuesta a tsunami, el plan debe incluir una ruta para desplazarse inmediatamente hacia un lugar elevado o alejado de la costa.
Servicios básicos y abastecimiento, otro riesgo
El terremoto también podría provocar interrupciones en el suministro de agua y electricidad, además de afectar las comunicaciones y el funcionamiento de cajeros automáticos. Los daños en vías de transporte dificultarían, asimismo, el traslado de alimentos, combustible y otros productos esenciales.
Una emergencia prolongada podría generar problemas de abastecimiento y aumentar la presión sobre mercados y establecimientos comerciales. En este contexto, las autoridades tendrían que garantizar la seguridad de los puntos de distribución y mantener el orden mientras se restablecen los servicios.
El escenario más crítico no terminaría cuando deje de temblar. Después del movimiento principal llegarían las réplicas, los incendios, posibles fugas de gas, cortes de agua y electricidad y dificultades para movilizarse por una ciudad con vías bloqueadas.
Por ello, frente a un gran sismo, la preparación no debe reducirse a saber dónde esconderse durante el movimiento. En las zonas costeras, especialmente en el Callao, conocer hacia dónde evacuar y hacerlo inmediatamente después de un fuerte sismo puede ser la decisión más importante para sobrevivir a un eventual tsunami.
























