El 80% del territorio peruano tiene alto riesgo de huaicos y deslizamientos

Movimiento de masas. Las lluvias fuertes y los sismos pueden ocasionar desastres en comunidades con laderas altas y suelo inestable. A inicios de año, el terreno de la localidad cusqueña de Lutto empezó a ceder cuesta abajo, lo que generó preocupación.

Movimiento de masas. Las lluvias fuertes y los sismos pueden ocasionar desastres en comunidades con laderas altas y suelo inestable. A inicios de año, el terreno de la localidad cusqueña de Lutto empezó a ceder cuesta abajo, lo que generó preocupación.

Eventos como el presentado a inicios de año en la localidad cusqueña de Lutto, situada en la provincia de Chumbivilcas, donde gran parte del terreno comunal empezó a ceder cuesta abajo ante el asombro de sus residentes; o el registrado hace unos años en Socosbamba, en la provincia ancashina de Mariscal Luzuriaga, donde la tierra, las paredes de las casas y hasta los cimientos del único colegio de la zona se agrietaron, podrían presentarse en casi todo el país.

De acuerdo al mapa de susceptibilidad del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), el 80% del territorio peruano es altamente susceptible a los diferentes tipos de movimientos en masa, como deslizamientos, huaicos, avalanchas, caída de roca, entre otros eventos en los que parte de una pendiente se desplazan ladera abajo por efecto de la gravedad.

“No hay parte del territorio, a excepción de la selva baja porque es una zona plana, que no presente susceptibilidad muy alta a este tipo de eventos. Todas las regiones, tanto en la costa como en los Andes, tienen grandes porciones de territorio susceptible”, explicó a La República Alfredo Zambrano de la Subdirección de Gestión de la Información de Cenepred.

Si observamos la infografía que acompaña este texto podremos visualizar que la susceptibilidad se torna mayor cerca a la cordillera de los Andes, pues es, precisamente, en las pendientes más altas donde la probabilidad de ocurrencia se acrecienta, sobre todo los terrenos de partículas finas y arcillosas, con roca de muy mala calidad.

Es importante señalar que la presencia de estos factores condicionantes no hacen que un suelo se desplace, pues pueden permanecer inertes por muchos años sin provocar inconvenientes.

Factor desencadenante

Para que estos fenómenos ocurran, es decir, para que este territorio susceptible se vuelva un peligro para la vida y salud de una población, debe -necesariamente- presentarse un factor desencadenante que provoque el desplazamiento de una ladera o, en el caso de los huaicos o flujos, que movilice cuesta abajo el material acumulado en una quebrada.

“Estos eventos son detonados por dos factores: las lluvias, que pueden ser fuertes en poco tiempo o tenues que duran mucho y remojan la roca provocando la ocurrencia de movimientos. Y el otro detonante son los movimientos sísmicos”, señala Manuel Vílchez, jefe de proyectos de la Dirección de Geología Ambiental y Riesgos Geológicos del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet).

De acuerdo a la estadística nacional de los movimientos en masa, los huaicos son los desplazamientos que más se presentan en el país, seguidos de los deslizamientos y la caída de rocas.

Luego de 18 años de trabajo, el Ingemmet ha logrado identificar a nivel nacional 1.554 zonas críticas donde, de presentarse uno o ambos factores desencadenantes, la superficie del territorio empezaría a moverse cuesta abajo.

Y aunque resulte complicado definir el número de peruanos que se vería afectado si es que el 80% empieza a desplazarse, la Presidencia del Consejo de Ministros informó en el 2017 que los movimientos en masa afectan a 5.3 millones de peruanos.

Por ello es importante que las autoridades conozcan los escenarios de riesgo de sus jurisdicciones para que puedan preparar sus planes de prevención a tiempo.

“(Los movimientos en masa) Se han presentado y se presentarán siempre, por eso hay que ser resilientes, que la población sepa convivir con ellos y que cada vez que ocurra tenga la capacidad de volver a empezar”, añade el especialista de Ingemmet.

Si bien cada movimiento en masa es particular, la solución a este tipo de eventos casi siempre es el reasentamiento de la población a un terreno más estable, siempre y cuando los trabajos de estabilización superen los beneficios que brindarán a la población.

Lutto sigue esperando

En la comunidad cusqueña de Lutto la población aún vive con el temor de un nuevo deslizamiento. En este lugar, las lluvias, sumadas a la filtración de agua subterránea, ocasionaron la saturación y colapso del suelo en febrero de este año.

Tras la emergencia, el Ejecutivo declaró a todo el distrito en emergencia el 3 de marzo y el 30 de agosto último extendió por tercera vez la medida, en esta ocasión por 60 días.

El alcalde de Chumbivilcas, David Vera, dijo a este diario que aún esperan la instalación de 106 casas prefabricadas en el sector de Corpuna. Mientras eso sucede, los residentes afectados por la saturación de sus tierras viven en casas de calaminas y tripley, que fueron habilitadas por Indeci durante la emergencia.

Una ciudad camina

La sierra de Piura no es ajena a este tipo de sucesos. A unas seis horas de la capital de esta región norteña se ubica el distrito de Huancabamba, rebautizada como “la ciudad que camina”. Aquí los pobladores afirman que sus calles han cedido hasta diez metros y que sus viviendas han empezado a movilizarse cuesta abajo.

A fin de conocer mejor este fenómeno y proponer una solución, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha iniciado estudios en el lugar con un aporte parcial de fondos de Concytec.

“La población está ubicada sobre una serie de colinas escalonadas formadas de material volcánico de hace cientos de millones de años que se ha ido moviendo debido a las lluvias y al riego no tecnificado. Haremos estudios para ver si podemos mitigar el problema”, explica Juan Gómez, director de la Subdirección de Ciencia de la Tierra Sólida.

Deslizamiento desapareció un pueblo y mató a 500 personas

- Una de las tragedias más grandes relacionadas a los movimientos de masa es la que ocurrió el 25 de abril de 1974 en la región Huancavelica, sector de Mayunmarca.

- Este evento se produjo en la margen izquierda del río Mantaro y causó la muerte de cerca de 500 pobladores del lugar.

- ¿Qué pasó? El deslizamiento de la parte alta de un cerro provocó el represamiento del río Mantaro durante 43 días, formándose una laguna artificial de 30 kilómetros de largo por 650 metros de ancho.

- La presa natural, o dique generada tras el derrumbe que alcanzó los 90 metros de alto, era constantemente erosionada por el caudal del río Mantaro.

- Cuarenta y tres días después y tras no aguantar la presión del caudal, este dique se rompió y las aguas del río Mantaro se precipitaron hacia abajo, destruyendo poblados enteros, campos de cultivo, carreteras y caminos a lo largo de varios kilómetros hasta llegar a la desembocadura con el río Apurímac.

peru

Te puede interesar