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Contrarreforma

La razón para volver a una elección vía delegados no es una preocupación por la salud, es un golpe a la democracia en los partidos.

El cierre del Congreso y la crisis política que lo antecedió parecen ya parte de una historia lejana. Los efectos de la pandemia y los más de 40 días de confinamiento obligatorio han alterado todo, incluida nuestra percepción del tiempo.

Aunque parezca que no hay energía para más, la vida sigue y nuestros representantes en el Congreso también. Han retomado el debate sobre la reforma política y merece parte de nuestra atención. La Comisión de Constitución ya se instaló y sesionarán dos veces por semana con el objetivo de tener listas las reglas de juego para el próximo proceso electoral.

Pese a que el encargo era relativamente claro, culminar la reforma, parece que algunos grupos políticos están decididos a empujar una contrarreforma. Si de algo sirvió la tensión política el período anterior fue para poner en evidencia la urgencia de democratizar los partidos, darle peso a la militancia y a la ciudadanía, garantizar igualdad real entre hombres y mujeres, y romper el control de las cúpulas que utilizan los registros electorales como vientres de alquiler.

El primer golpe fue contra la alternancia de género. El congresista Merino (AP) pretendía eliminarla. La reacción de organizaciones feministas fue rápida y también de varias parlamentarias como Lizárraga (PM), Omonte (APP), Vázquez y Silva Santisteban (FA).

El segundo golpe va contra la democracia interna. Somos Perú ha presentado un proyecto que elimina todo lo avanzado. No solo plantea suspender las primarias abiertas ciudadanas. Sino que pretende eliminar la elección de candidatos vía un militante un voto y volver a la lógica de elección de candidaturas por medio de delegados del partido.

Si en algo coincidieron los dos proyectos de reforma que llegaron al Congreso, del Ejecutivo y el JNE, era que debía eliminarse la elección por delegados. La razón era clara: no había control de la militancia sobre estos delegados, los criterios de selección de los mismos dependían exclusivamente del Estatuto del partido, y se usaban en la práctica para validar listas confeccionadas por cúpulas. Eliminando este mecanismo se cierra también la opción de venta de curules.

La elección de un militante un voto puede hacerse hasta de manera virtual como en otros países. La razón para volver a una elección vía delegados no es una preocupación por la salud, es un golpe a la democracia en los partidos.