Brasil a las urnas para definir hoy el futuro de su democracia

Presidenciales. Es el día decisivo para los comicios presidenciales más inciertos de la historia del gigante de Sudamérica. Los favoritos son el ultraderechista Jair Bolsonaro y el izquierdista Fernando Haddad. Hoy se sabe si habrá segunda vuelta.

Presidenciales. Es el día decisivo para los comicios presidenciales más inciertos de la historia del gigante de Sudamérica. Los favoritos son el ultraderechista Jair Bolsonaro y el izquierdista Fernando Haddad. Hoy se sabe si habrá segunda vuelta.

Los brasileños celebran hoy la primera vuelta de una elección presidencial que puede poner al frente de la mayor economía latinoamericana al ultraderechista Jair Bolsonaro, aclamado por sus admiradores como "el salvador de la patria". Sin embargo, los sondeos prevén una segunda vuelta el 28 de octubre entre él y Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT). Quien resulte electo sucederá a Michel Temer, el más impopular de los mandatarios desde la restauración de la democracia en 1985, y deberá recomponer la credibilidad del Estado después de años de crisis económica, violencia endémica y escándalos de corrupción.

El 'Antisistema'

Defensor de la familia tradicional, de Dios y del porte de armas: el diputado ultra-derechista Jair Bolsonaro sobrevivió a una puñalada y a su propia trayectoria gris, hasta colocarse como favorito en las presidenciales de Brasil.

Apodado 'el Donald Trump brasileño', este excapitán del Ejército, de 63 años, ha impulsado su campaña a través de las redes, con un discurso antisistema. Bolsonaro se hizo más conocido por su retórica inflamada y sus comentarios de tintes homofóbicos, misóginos y racistas que por su labor de casi tres décadas como diputado, en las que logró hacer aprobar solo dos proyectos.

El mes pasado estuvo a punto de morir cuando un hombre le asestó una puñalada en un mitin en Minas Gerais. No pudo retomar la campaña en las calles, pero siguió en las redes sociales y aumentó su ventaja en las encuestas sobre Fernando Haddad, del PT.

En 2003, Bolsonaro le dijo a una diputada de izquierda, quien lo acusaba de incentivar las violaciones, que "no merecería ser violada". Y explicó: "No merecería ser violada porque es muy fea". Cientos de miles de mujeres se manifestaron hace unos días al grito de "Él no". En 2016, elogió a un torturador de la dictadura. También hicieron correr tinta sus declaraciones homofóbicas. "Bolsonaro surfea en la crisis y se presenta como un outsider contra 'todo lo que está ahí'. Hace un amalgama de discurso profamilia, religioso y de combate a la violencia. Las encuestas demuestran el éxito de esa estrategia", opina el analista político André César, de la consultora Hold.

A la sombra de Lula

Fernando Haddad tuvo menos de un mes para darse a conocer como candidato del Partido de los Trabajadores, en sustitución del carismático Lula da Silva (2003-2010), encarcelado por corrupción.

El exalcalde de Sao Paulo, de 55 años, cumplió la primera parte de esa misión casi imposible porque, según las encuestas, el domingo quedará en segundo lugar y debería disputar la segunda vuelta, el 28, con Bolsonaro.

Su principal lema, "Haddad es Lula", le permitió acercarse al electorado del empobrecido nordeste, bastión histórico del PT. Pero en un balotaje ese puede ser su mayor obstáculo, dado que Lula genera también un fuerte rechazo.

Si hay algún punto en el que Haddad ha demostrado personalidad es en el dominio de sí mismo ante sus adversarios. "Soy hijo de un comerciante libanés y una estudiante de magisterio. Aprendí en casa a conversar, a negociar, y tengo un comportamiento tranquilo, incluso en las situaciones más adversas. Las personas confunden eso con frialdad y no lo es", explicó en 2017.

Su trayectoria lo colocó en el corazón de la maquinaria del PT, pero sin salir nunca de la sombra de su mentor.

Intentaron animar la campaña

- Tres candidatos trataron de hacer la diferencia en estas presidenciales, con posiciones menos polarizadas que las de Bolsonaro y Haddad. 1) Ciro Gomes, temperamental abogado, de 60 años, fue visto como el dirigente capaz de capitalizar el voto de izquierda tras la detención de Lula. Pero el líder del PT decidió designar a Haddad para reemplazarlo. 2) En un país exhausto de escándalos políticos, el exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin, de 65 años, se vendió como el adulto en la sala. "No soy un showman", dice orgulloso. Pero ya intentó la presidencia y fue derrotado. 3) Marina Silva se situaba al inicio en tercer lugar en las encuestas, pero ahora luce en quinto lugar, con 6% de apoyo. Muy poco, demasiado poco.

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