La isla de refugiados donde los niños perdieron las ganas de vivir

¿Por qué los niños detenidos en un controvertido centro de detención de inmigrantes creen que su única salida es el suicidio?

¿Por qué los niños detenidos en un controvertido centro de detención de inmigrantes creen que su única salida es el suicidio?

Desde muy pequeños son arrojados a un centro de detención de inmigrantes que más parece una cárcel.  En la controvertida isla de refugiados de Nauru (Australia)  por lo menos treinta niños sufren del “síndrome traumático de retiro”, el mismo que les causa una sensación de desesperanza y abandono. Menores de entre ocho y diez años ya intentaron escapar de su realidad a través del suicidio.

Los refugiados más jóvenes que viven en Nauru solo piensan en cómo morir. Una situación a la que los arroja las consecutivas crisis que tuvieron que afrontar a pesar de sus cortas edades. Gran parte de quienes se hallan recluidos en Nauru son personas que llegaron a las costas de Australia huyendo de conflictos como los de Afganistán, Darfur, Pakistán, Somalia y Siria.

La Organización de las Naciones Unidas ya había alertado acerca de la crítica situacion en la que se hallan quienes se hallan detenidos en el controvertido centro de procesamiento de inmigración de Australia.

Los niños de Nauru solo piensan en suicidio

"Estos niños se han dado cuenta de que la única manera en que pueden escapar de este infierno es poniéndose tan enfermos que se les saca de allí. Es una situación increíblemente desesperada", opina Susanne Legena, directora de la rama australiana de Plan Internacional.

"Hemos comenzado a ver conductas suicidas en niños de tan sólo ocho y 10 años", dice Louise Newman, profesora de psiquiatría de la Universidad de Melbourne, Australia, que trabaja con familias y niños en la isla.

"Lo único que piensan muchos de los niños es en cómo morir. Lo buscan en Internet", sostuvo Fiona Owens, jefa del equipo de salud mental infantil en el centro hasta el pasado julio, en declaraciones a la televisión australiana.
 

"Se retiran de la vida y, en general, se acuestan en su cama y todo su estado de ánimo se deteriora. Dejan de comer, dejan de beber, dejan de cuidarse, de interactuar con la gente, de hablar", explica Vernon Reynolds, el que ha sido uno de los psiquiatras infantiles de la isla durante dos años. Recalca que muchos niños muestran síntomas de trauma severo.

Varias voces, incluida la ONU, han alertado del deterioro de la salud mental de las personas encerradas en Nauru, que ha registrado recientemente más casos de menores que se han autolesionado con objetos metálicos o han intentado prenderse fuego, según documentos internos recopilados por la cadena pública australiana ABC.

Antecedentes de abusos

Sin embargo, los problemas de salud mental que ahora enfrentan estos niños no solo están ocasionados por el hecho de que tuvieron que huir de sus países siendo demasiado jóvenes. El problema es mucho más grave.  Hace dos años, The Guardian publicó  la filtración de más de 2.000 informes, "los archivos de Nauru" que documentaban agresiones sexuales contra los demandantes de asilo, incluido menores.

Vale precisar que Australia tiene una política de refugiados muy severa. Una vez que intercepta a los buscadores de asilo y refugio que intentan llegar a su territorio a través de sus costas los envía hacia la isla de Nauru, un pequeño estado de Micronesia; o también hacia la isla de Manus en Papúa Nueva Guinea.

Sin embargo, entre ambos centros de detenciones Nauru es mucho más remoto y las condiciones son más precarias.

Australia insiste en que los inmigrantes no pueden reasentarse en su territorio, así que en los últimos años ha estado enviando a los buscadores de asilo a los "centros de procesamiento" administrados de forma privada en las referidas islas.

Las condiciones extremas de Nauru

Muchos grupos de trabajo que asisten a las familias en Nauru señalan una imagen brutal de la vida de los niños en la isla. El trauma que han sufrido, junto con las condiciones pobres y a menudo peligrosas en que viven, contribuyen a un sentimiento de desesperanza.

Natasha Blucher, del Centro de Recursos para Buscadores de Asilo (ASRC) asegura que el centro trabaja con unos 15 niños que han intentado la vía del suicidio o se autolesionan regularmente.

Ante la cruda realidad que viven los menores de Nauru, una de la treintena de organizaciones especializadas en infancia iniciaron la campaña  #KidsoffNauru para reclamar a las autoridades australianas que todos los menores y sus familias sean reubicados de inmediato en Australia o un tercer país que los acoja.

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