Economía en jaque: ¿Latinoamérica está preparada para una recesión en Estados Unidos?
Perú podría sufrir por la volatilidad del tipo de cambio, la caída de precios de los commodities y un menor dinamismo en el comercio. ¿Cómo puede prepararse ante este escenario?
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La guerra comercial promovida por el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha avivado el temor a una posible recesión o, en el mejor de los casos, a una desaceleración económica. Cualquiera que sea el escenario, Latinoamérica se vería fuertemente afectada debido a sus estrechas relaciones comerciales, financieras y migratorias con Estados Unidos.
“EE.UU. es una economía vulnerable en estos momentos, con una inflación y enfriamiento económico ya instalado”, afirmó Eduardo Recoba, economista de iFOREX, a La República. “Si estornuda, el resto de las economías globales, industrializadas o emergentes, se van a resfriar”.
Ahora bien, una recesión en EE.UU. se define como una caída significativa y prolongada de la actividad económica a nivel nacional, generalmente durante dos trimestres consecutivos. En cambio, una desaceleración de la economía estadounidense y global implica una ralentización en el crecimiento económico.
Pese a la coyuntura, la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva el jueves pasado para disolver el comité de asesores de la Oficina Federal de Estadística, un organismo clave en la recolección y análisis de datos económicos en Estados Unidos. Lo equivalente a que el comité consultivo del INEI en Perú sea disuelto.
En ese sentido, cabe plantearse ¿cómo van a trabajar las finanzas públicas en Estados Unidos si no tienen datos estadísticos? O si los tienen, ¿los van a manipular?
Volatilidad cambiaria
La inestabilidad en los mercados financieros provocaría una mayor volatilidad en los tipos de cambio y un aumento en las primas de riesgo. La depreciación de las monedas locales encarecería las importaciones, generando presiones inflacionarias, elevando los costos de importación y dificultando la gestión de la política monetaria.
Para los consumidores, estos efectos se traducirían en una reducción del poder adquisitivo y un aumento del desempleo en los sectores exportadores. Además, la contracción del crédito y la disminución de las remesas restringirían el consumo en los hogares.
"A corto plazo, un dólar más débil podría hacer más competitivas las exportaciones de América Latina hacia EE.UU., pero este efecto sería temporal. Mientras tanto, las importaciones provenientes de EE.UU. se encarecerían debido a los sobrecostos arancelarios que terminarán trasladándose al consumidor final", explicó Recoba.
En países con un alto nivel de deuda en dólares, como Argentina, la depreciación cambiaria complicaría la sostenibilidad fiscal y limitaría el acceso al financiamiento externo. Jonathan Fortun, economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), advirtió que la inversión extranjera directa (IED) también se vería afectada, ya que EE.UU. es una fuente clave de capital para infraestructura y manufactura.
"La incertidumbre económica podría llevar a la postergación de proyectos de inversión, afectando el crecimiento y la generación de empleo", declaró a Bloomberg.
Caída de commodities
Con una recesión, países de Sudamérica como Colombia, Brasil, Perú y Chile podrían verse seriamente afectados debido a su alta dependencia de la exportación de materias primas (commodities), según advierten expertos.
Y es que una caída en los precios del cobre, el petróleo y la soja reduciría los ingresos fiscales y frenaría la inversión. Si bien Brasil tiene una economía más diversificada, también depende en gran medida de la venta de materias primas, lo que lo dejaría vulnerable. Asimismo, Argentina enfrenta riesgos adicionales debido a su frágil situación financiera.
En detalle, el informe Macro Research - Latam de Credicorp, publicado el 15 de noviembre de 2024, señaló que EE.UU. representa el 80,9% de las exportaciones de México, el 29% de las de Colombia, el 17,2% de las de Perú, el 16% de las de Chile y el 11,3% de las de Brasil.
China y la oportunidad para Perú
Frente a la incertidumbre en EE.UU., China se presenta como una alternativa más estable. Con un plan de crecimiento del 5% para este año, el gigante asiático sigue demandando cobre, un recurso clave para la economía peruana. Además, su estructura económica planificada da mayor previsibilidad a los mercados.
De acuerdo con Jorge Guillén, docente de Finanzas de ESAN, dado que el país depende en mayor medida del gigante asiático, el aumento en los precios del aluminio y el acero podría generar una oportunidad para que la demanda se traslade al cobre.
“Perú debería enfocarse en firmar más convenios e identificar los productos con ventaja comparativa con China e India, países que están creciendo 6% en tasas de interés anual", señaló Guillén.
En este contexto, Recoba agregó que se debe pensar estratégicamente y no solo en beneficios a corto plazo. Si bien las exportaciones a EE.UU. pueden mantener cierta competitividad por un tiempo, el país necesita diversificar mercados.
Probabilidades de una recesión
El banco de inversiones JP Morgan estima un 40% de probabilidad de recesión en EE.UU. para 2025. En contraste, otras entidades financieras como Citi y BBVA descartan este escenario, argumentando que aún es prematuro para hablar de una contracción económica. Por su parte, Lawrence Summers, exsecretario del Tesoro de EE.UU., considera que las posibilidades de una recesión están prácticamente en un 50-50.
Las últimas estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), prevén una desaceleración de la economía global, con un crecimiento del 3,1% en 2025 y del 3% en 2026. En cuanto a EE.UU., el organismo proyecta una expansión del PBI del 2,2% para 2025, seguida de una reducción al 1,6% en 2026.
No obstante, una posible reducción en las tasas de interés podría atenuar en cierta medida los efectos negativos de una desaceleración económica global. Empero, y según Guillén, este ajuste no se daría al ritmo esperado, ya que Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), enfrenta limitaciones debido a los rezagos de la inflación.
“A pesar de que la Reserva Federal mantiene un rango meta del 2%, la inflación en EE.UU. sigue por encima de ese objetivo, situándose en 3% interanual a enero. Esto podría obligar a realizar hasta tres recortes en su tasa de referencia a lo largo del año para reactivar la demanda y el consumo”, concluyó Recoba.