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Ciencia

Dos masivas erupciones solares impactan en la Tierra este jueves 31 de marzo

El Sol lanzó dos ráfagas de radiación consecutivas que se dirigen a nuestro planeta a más de 700 km/s, informó la agencia meteorológica de EE. UU. ¿Qué efectos se esperan?

Erupción solar captada por el Observatorio de Dinámica Solar. Foto: NASA
Erupción solar captada por el Observatorio de Dinámica Solar. Foto: NASA
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Dos erupciones solares consecutivas con dirección a la Tierra impactan casi al mismo tiempo este jueves 31 de marzo, lo que provoca una tormenta geomagnética de nivel 3, informó la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

Según los reportes de la NOAA, el Sol lanzó dos eyecciones de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés) el último lunes, uno en la mañana y otro en la noche, desde regiones de la estrella que en esos momentos apuntaban a la Tierra. Dado que la segunda CME está viajando a una velocidad de 841 km/s, 150 km/s más rápido que la primera, ambas impactarán nuestro planeta casi de forma simultánea.

Las CME son ráfagas de millones de toneladas de plasma y radiación que salen de la atmósfera solar, también llamada corona. Cuando estas ondas de partículas cargadas llegan a la Tierra, perturban el campo magnético, lo que produce una tormenta geomagnética, también conocida como tormenta solar.

El reporte de la NOAA indica dónde se produjo la erupción solar, la hora de llegada a la Tierra y el pronóstico de tormenta geomagnética para los próximos días. Foto: SWPC/NOAA

Las tormentas solares pueden ser leves (nivel 1), moderadas (nivel 2), fuertes (nivel 3), severas (nivel 4) o extremas (nivel 5). Las primeras son más frecuentes, ya que se deben a las erupciones o llamaradas solares más comunes. Sin embargo, resulta inusual que dos erupciones lleguen juntas a la Tierra, razón por la que se espera una tormenta de considerable intensidad.

Efectos de una tormenta geomagnética de nivel 3

Gracias al campo magnético terrestre y la capa de ozono, los seres vivos en la superficie del planeta estamos protegidos de las tormentas solares. Sin embargo, la vida y la tecnología en la órbita están vulnerables a la radiación dañina.

En una tormenta geomagnética de nivel 3, se esperan algunas fallas en los componentes de los satélites, lo cual puede afectar los servicios de GPS e internet satelital. Las comunicaciones por radio de baja frecuencia se interrumpen. Asimismo, los astronautas de la Estación Espacial Internacional deben alojarse en una cámara especial para estar a salvo de la radiación.

Durante este fenómeno, la atmósfera se calienta hasta el punto de generar mayor densidad y, por lo tanto, una mayor resistencia atmosférica. Esto puede causar que las naves recién lanzadas pierdan el rumbo y sean devueltas a la Tierra, como lo que sucedió con los satélites Starlink de Elon Musk.

El gráfico muestra como el plasma solar impacta el campo magnético de la Tierra. Imagen: NASA

Según la NASA, las tormentas severas y extremas pueden generar corrientes inducidas que dañan las redes eléctricas y los transformadores en la superficie terrestre. Ejemplo de ello son el apagón en la ciudad de Quebec (Canadá) en 1989 y el “evento de Carrington”, cuando incluso se incendiaron las redes de telégrafos.

El lado positivo de estos fenómenos son las auroras polares. Mientras más intensa es la tormenta solar, más se acercan al ecuador estas luces. Con una de categoría 3, se espera ver auroras hasta en algunas ciudades de EE. UU. y Europa central por el norte o en zonas de Nueva Zelanda, Australia y la parte más austral de Sudamérica.

Debido a la combinación de ráfagas de radiación que llegan a la Tierra, la NOAA pronostica que las condiciones de tormenta solar iniciarán en grado leve para la noche del 30 de marzo, se intensificarán hasta el nivel 3 para el 31 de marzo, e irán bajando a nivel moderado durante el 1 de abril.

La intensa actividad solar observada en los últimos días podría volverse frecuente en los próximos años, cuando el Sol alcance el pico máximo de su actual ciclo de 11 años, que comenzó a fines de 2019, de acuerdo con los estudios de la NASA.