
"El nuestro no es un proceso jurídico, es un proceso político. La persecución y el acoso judicial que hemos vivido a lo largo de 20 años, desde que entramos a participar en la vida política nacional, no son casualidad. Las clases dominantes, empresariales y mediáticas han usado al sistema de justicia para la venganza y el ensañamiento; eso debe terminar"

Mi encarcelamiento ilegal constituye una flagrante violación al debido proceso y configura un secuestro por parte del Estado.

No hemos logrado construir y consolidar la institucionalidad en el país (...) De tal manera que, por ejemplo, desde el año 2016 no hay un solo presidente de la República que haya concluido su mandato constitucional.