
Las olas de calor han batido récords en Europa y EE. UU., revelando un aviso del clima sobre las graves consecuencias del cambio climático y el incremento en muertes por golpe de calor.

En lo que va de 2026, los termómetros han reventado las marcas históricas a una velocidad pasmosa: desde las costas de Europa hasta el corazón de las Américas, la Tierra atraviesa un calor implacable impulsado por el calentamiento global y amplificado por la furia de un "Súper Niño" desbocado.

Cuando no se esperaba y en medio de un conflicto bélico de grandes proporciones en el Medio Oriente, Donald Trump inició una polémica con el papa León XIV, quien se apartó de su posición moderada y respondió que “el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos”

La guerra contra Irán la iniciaron EEUU e Israel, pero sus efectos pronto se han hecho sentir más allá del Medio Oriente. El mundo se pregunta ahora cuánto tiempo se prolongará y que alcance global –principalmente económico– tendrá… Más interrogantes que respuestas.

El mundo está fracturado. Hay guerras, confrontación comercial, enfrentamientos ideológicos radicales y “muros” que se levantan.

El caso en Guatemala del periodista José Rubén Zamora es un claro ejemplo de cómo se intenta callar al mensajero para impedir que los pueblos conozcan la realidad. Se trata del periodista latinoamericano más galardonado internacionalmente, pero con el pecado de ser una voz que denuncia la corrupción.

En medio de una profunda incertidumbre avanzamos hacia lo que podríamos llamar “Nuevo Mundo”, un escenario en el que no se puede ver con claridad cuál será el papel de la ONU y la OEA, dos organismos multilaterales que, al día de hoy, han perdido influencia y su voz no se escucha.

Las llamadas “fakenews” corren 6 veces más rápido de que las noticias verdaderas. En el foro de Davos, especialistas en el tema sitúan la desinformación como el principal riesgo global, por encima del cambio climático y las guerras. Es como un cáncer que avanza… sin que se haga mucho por evitarlo.

Cuando cede la piedra angular en una construcción sensible –un arco, por ejemplo–, se corre el peligro de un colapso. En la democracia, la piedra angular son los partidos políticos, que deben funcionar como representantes de un sector de la población por sus ideales, ideología, aspiraciones y demás. La pregunta es: ¿están funcionando?

Observamos que en las Américas se está dando un giro hacia la derecha –y ultraderecha–, tras gobiernos de izquierda que no han respondido a las expectativas creadas, casi siempre con discursos populistas. En los últimos meses se observa que la sombra de Donald Trump impacta en la región.