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En 1997 liberaron 1.500 alces en antiguas minas de carbón de EE. UU. y casi 30 años después la manada ya supera los 13.000 ejemplares

Las antiguas minas de carbón, junto a inviernos suaves y pocos depredadores, favorecieron el aumento de la manada, que se ha convertido en la mayor población silvestre de alces al este de las Montañas Rocosas.

Kentucky reintrodujo alces en 1997, con un ambicioso proyecto que logró elevar su población de 1.541 a más de 13.000 ejemplares en casi 30 años.
Kentucky reintrodujo alces en 1997, con un ambicioso proyecto que logró elevar su población de 1.541 a más de 13.000 ejemplares en casi 30 años.

En 1997, en Estados Unidos inició un ambicioso programa para recuperar la población de alces que había desaparecido de la región más de un siglo atrás. Para ello, entre ese año y 2002 fueron trasladados y liberados 1.541 ejemplares en el sureste del estado.

Los animales encontraron un entorno favorable en una zona de unos 17.000 kilómetros cuadrados, donde convivían bosques, terrenos agrícolas y antiguas minas de carbón rehabilitadas. El proyecto tenía como meta alcanzar los 10.000 alces, pero casi 30 años después la población ya supera los 13.000 ejemplares.

Los alces regresaron a una región donde habían desaparecido

El regreso de estos animales tiene un antecedente marcado por la desaparición. El último alce oriental fue abatido en Pensilvania el 1 de septiembre de 1877, mientras que la caza y la pérdida de hábitat terminaron provocando la desaparición de la especie de los Apalaches durante más de un siglo.

Para revertir esta situación, Kentucky capturó 1.541 alces en seis estados del oeste de EE. UU.: Arizona, Kansas, Dakota del Norte, Nuevo México, Oregón y Utah. Los ejemplares fueron trasladados a 16 condados del sureste de Kentucky, donde comenzó una población que crecería mucho más de lo previsto.

Las antiguas minas de carbón se convirtieron en un hábitat ideal

Una de las claves para entender el crecimiento de la manada está en las antiguas minas de carbón a cielo abierto. Estos terrenos habían sido rehabilitados después de la explotación y cubiertos con pastos, creando amplias zonas abiertas que ofrecían alimento a los alces, mientras los bosques cercanos funcionaban como refugio y áreas de cría.

A este entorno se sumaron los inviernos suaves y la escasez de grandes depredadores, como osos y lobos. Aunque las antiguas minas solo representan cerca del 10% de la zona de reintroducción, terminaron desempeñando un papel importante en la expansión de una manada que actualmente es considerada la mayor población silvestre de alces al este de las Montañas Rocosas.

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