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Guardan en la Antártida hielo de glaciares que están desapareciendo: cada muestra conserva miles de años de historia climática

Ice Memory extrae glaciares amenazados por el calentamiento global, asegurando que científicos del futuro tengan acceso a información invaluable sobre la atmósfera a lo largo de la historia.

En la Antártida, el proyecto Ice Memory preserva núcleos de hielo que contienen datos climáticos de siglos pasados, almacenados a 3.230 metros de altitud y temperaturas extremas.
En la Antártida, el proyecto Ice Memory preserva núcleos de hielo que contienen datos climáticos de siglos pasados, almacenados a 3.230 metros de altitud y temperaturas extremas.

En las profundidades de la Antártida existe una reserva científica que busca conservar una parte de los glaciares más amenazados del planeta. El proyecto Ice Memory almacena núcleos de hielo que contienen información climática acumulada durante cientos o miles de años.

Las muestras permanecen a unos 3.230 metros de altitud y temperaturas cercanas a los -51 °C, dentro de una cueva excavada en el hielo. La intención es que científicos de las próximas décadas puedan analizarlas con tecnologías mucho más avanzadas que las disponibles actualmente.

Estos núcleos forman parte de un esfuerzo por conservar información crucial ante el avance del calentamiento global, que amenaza la integridad de los glaciares.

Cada núcleo de hielo conserva información del clima del pasado

Los núcleos se forman a partir de capas de nieve que se acumulan y comprimen con el paso del tiempo. Durante este proceso quedan atrapadas pequeñas burbujas de aire, partículas y otras señales que permiten conocer cómo era la atmósfera en diferentes momentos de la historia.

El calentamiento global amenaza estos registros naturales porque el aumento de las temperaturas puede derretir o alterar las capas congeladas. Por ello, Ice Memory busca extraer muestras de glaciares que podrían desaparecer o sufrir transformaciones irreversibles en las próximas décadas.

Una bóveda congelada para los científicos del futuro

La reserva antártica funciona como un depósito natural gracias a las temperaturas extremas de la región. Las muestras proceden de lugares como los Andes sudamericanos, Svalbard y las montañas del Hindu Kush, y deben mantenerse congeladas durante todo su traslado hasta el santuario.

El objetivo no es únicamente estudiar estos núcleos en la actualidad, sino conservarlos para futuras generaciones. Los investigadores esperan que dentro de 50 o 100 años existan instrumentos capaces de descubrir en el hielo información que la ciencia todavía no puede detectar.

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