25 de Febrero de 2016 | 20:00 h

San Luis, el templo cultural del valle de Cañete

El distrito más antiguo de Cañete este sábado celebrará su Carnaval Negro, ocasión perfecta para divertirse y conocer los atractivos de esta tierra generosa.

Gente buena y afable en San Luis. Foto: Luis Pérez

Gente buena y afable en San Luis. Foto: Luis Pérez .

Luis Pérez / Revista Rumbos

Amanece. ‘¡Lleve sus tamales calientitos! ¡Purito maíz!’, las vendedoras vociferan a todo pulmón en el ‘Pueblo Viejo’. Buen desayuno en los hogares. Tamales, sangrecita, panes, café o hierba luisa. Perfecto. Paladares satisfechos para empezar el día.

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Ritmo, escultura de una bailarina de festejo. Foto: Luis Pérez

Ese es el primer paso para sonreír; entonces, el momento es idóneo para recorrer este emblemático distrito. Y es que San Luis, en la provincia de Cañete (Lima), atesora saberes que están a la derecha, a la izquierda, a la vuelta de esa esquina y también al otro extremo.

¿A pie o en mototaxi?... Es lo de menos. Lo importante aquí, para empezar, es dar unas vueltas por la nueva Plaza de Armas. Tomarse un par de fotografías bajo la escultura de la bailarina de festejo o en el atrio del antiguo templo, donde descansan la mayoría de santos y vírgenes que salen en procesión en Semana Santa.

Ahora los pasos se dirigen por la calle San Martín hacia la nueva iglesia Matriz. Después se enrumba por la calle Comercio, donde la Casa de la Colonia China evoca la presencia oriental en esta tierra. Pero aún hay más. Otros destinos: un cementerio chino y otro japonés, intactos, en uno de los cerros, cercanos a los fértiles campos de maíz, paltos, cítricos, camote y yuca.

Tierra de fe. Foto: Luis Pérez

Una pausa. Arturo ‘Zambo’ Cavero tuvo razón cuando cantó: “cuando llegue la hora del bitute la jamancia va a sobrar”. Aquí, el rosario de platos que ofrecen los restaurantes va desde una carapulcra con sopa seca, frejoles con seco o cau cau, hasta la tuca picante, un potaje elaborado a base de vísceras de res y cachina.

Dulces picarones. Foto: Luis Pérez

Buen gusto, pero hay que reservar un espacio porque los postres también se las traen. Quesito de manjar blanco, picarones, pastelillo, chancaquita de maní, ranfañote, camotillos, frejol colorado y… ¿tarranovo? Sí, es el dulce del que nació el frejol colado. Un manjar de los dioses como lo es el turrón de Doña Pepa.

El corazón estalla de felicidad cuando se escuchan las canciones de Manuel Donayre y al ‘toro rumbambero’ de Caitro Soto. ¿Qué más se puede pedir? Este pueblo es prodigioso, tanto así que en la ex hacienda La Quebrada está la imagen de la única santa negra del Perú: Santa Efigenia.

Así es San Luis. El templo cultural del valle de Cañete que cobijó al afro, al chino, al japonés y al andino.

El dato

La actual gestión municipal está abriendo nuevos espacios turísticos para la recreación de niños, jóvenes y adulto.

Santa Efigenia, la única imagen de una santa negra en el Perú. Foto: Luis Pérez

 

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