11 de Enero de 2016 | 12:16 h

José Koechlin: El turismo debe sostenerse en los valores culturares y naturales

Fundador de la cadena de hoteles Inkaterra señala que los empresarios están llamados a emprender proyectos turísticos sostenibles.

José Koechlin es el fundador de la cadena de hoteles Inkaterra y un visionario del turismo sostenible. Foto: Revista  Rumbos

José Koechlin es el fundador de la cadena de hoteles Inkaterra y un visionario del turismo sostenible. Foto: Revista Rumbos.

Rosario Hurtado / Revista Rumbos

En los setentas, si alguien escuchaba el término turismo sostenible, su rostro reflejaba extrañeza y luego en su nube mental surgía un gran signo de interrogación. Eso ocurría incluso en personas relacionadas al sector.  

 
Es probable que José Koechlin, CEO y fundador de la cadena de hoteles Inkaterra, hubiera reaccionado de la misma manera. En ese entonces, quizás no sabía que eso era lo que estaba haciendo y forjando para el futuro.

Ahora su empresa cuenta con cinco hoteles inspirados en un concepto diferente, en el que la biodiversidad es el valor principal.

Machu Picchu Pueblo Hotel. Foto : Inkaterra 

Son cerca de 40 años de labor empresarial y conservacionista, usted comenzó en un contexto en donde no se le daba importancia al cuidado de la naturaleza, ¿cuál fue su motivación en ese momento?

Es lo mismo que puede motivar a cualquiera que conoce un determinado lugar y siente que su alma se llena al ver ese paisaje. Es la misma ilusión que sentíamos de niños cuando teníamos un juguete por estrenar. Y si es tan especial, ¿qué es lo que quieres? Guardarlo en la memoria, tomar fotos y hacer un video para compartirlo con las amistades, con los extraños, con los que no son de la zona. Pero, si quiere que aquello que le ha gustado permanezca, primero tiene que conocerlo.

¿Y qué hizo para poder entender a la naturaleza?

Decidí incluir un proceso de inventario de flora y fauna, para saber realmente qué es lo que uno posee. Después, se procedió al cuidado de los inventarios, lo que llamamos conservación y, en seguida, se trabajó en función del desarrollo sostenible, es decir,  cómo hacer que exista un impulso económico, pero manteniendo lo primigenio, sosteniendo lo original. Fue una actuación natural, sin saber que lo que hacíamos se convertiría en un concepto.

Koechlin es el promotor de la conservación de orquídeas en Machupicchu. Foto: Inkaterra 

Por el tipo de propuesta empresarial, ¿en algún momento se sintió extraño o desencajado en su entorno?

Sí, pero es normal. A cualquiera le pasa cuando quiere hacer algo novedoso. Nadie es profeta en su tierra, tampoco nadie puede imaginar las situaciones que se presentarán en el futuro. Pero, más allá de todo, el empresario es aquel que persiste y, en este caso, en el sector empresarial más grande en el mundo: el turismo. La única actividad económica que en los últimos años ha crecido cuatro por ciento. Es el sector empresarial que capta la mayor cantidad de inversiones, promueve la mayor cantidad de empleos y genera el 10 por ciento anual del Producto Bruto Interno. 

Pero no todos los empresarios comparten su visión. Por el contrario, la imagen que se tiene es que solo piensan en lucrar…

Ahora es el momento para que reflexionen. La gran empresa turística debe mantenerse y sostenerse en el pasado, en los valores culturares y naturales, en el ser humano y en el cuidado de la tierra. Todos esos factores tienen un gran valor tangible e intangible. Hay tantas maneras por las que el turismo puede llevar a distintas personas a sitios variados, con diferentes propósitos y tipos de satisfacción.

Repito que el turismo es la mayor actividad económica en el mundo y espero que en el Perú sea la más importante, para que promueva el orgullo de los peruanos a través del conocimiento y la valoración de lo ancestral, de lo que somos y, por supuesto, promoviendo el cuidado de la naturaleza.

Inkaterra participa en proyectos de recuperación de especies, como el oso de anteojos. Foto: Inkaterra.

Entonces, ¿cómo conciliar el desarrollo económico y la conservación por la naturaleza?

La idea es que los gobiernos, los organismos unilaterales, las instituciones de cooperación, las oenegés y las empresas privadas, entiendan el concepto y unan esfuerzos para trabajar en armonía con la naturaleza. Así se darán cuenta que esta manera de trabajar genera un aporte económico para la población, sobre todo la local.

En el Perú todavía falta mucho por conocer…

En el Perú rural hay mucho por ofrecer en distintos temas, formas y diversos grupos humanos. Para lograrlo es muy importante el desarrollo de una política de Estado permanente y coherente, que lleve adelante una buena propuesta para que los recursos pasen a ser productos turísticos y tengan una conectividad con el mercado. Hay varias ideas sobre lo que se debe hacer para que el Perú pueda crecer y consiga ganancias a través del turismo, tanto interno como externo.

¿Y ha encontrado algún lugar que tenga las condiciones para convertirse en un producto?

Durante los setenta, comenzamos en el llano amazónico en Puerto Maldonado, luego llegamos a la selva alta, al bosque de nubes de Machu Picchu y subimos más alto, al Urubamba. Ahora vamos a un terreno nuevo y desconocido como el desierto unido al mar: Cabo Blanco. Este es un sitio donde hace más de 60 años, se obtuvo el mayor trofeo de pesca deportiva, el más grande de todos los tiempos: un gran merlín negro de 707 kilos.

Tenemos la posibilidad de que este desierto inhóspito sea un gran atractivo turístico. Con mucho esfuerzo y documentación lograremos que sea realidad. La visión va a ser la misma, crear una infraestructura hotelera que se amolde a la naturaleza y sea óptima para el ser humano. Además, hemos presentado un proyecto para hacer la primera reserva marina del Perú.

 

La calidad del servicio es una de las claves del éxito. Foto: Inkaterra

Inkaterra ha recibido varios reconocimientos, uno de ellos es el reciente galardón HOLA 2016. Es la primera vez que se realiza esta premiación y usted es el que recibe esa distinción…

Es un reconocimiento por haber trabajado durante más de 40 años con un concepto claro y curioso en ese entonces. Es un reconocimiento por hacer inventario de aquello que la naturaleza provee, precisamente para saber cuál es su valor, mantenerlo e incrementarlo.

Otro de los recientes logros es que tres hoteles más de Inkaterra forman parte de la lista de lodges únicos de la National Geographic…

Machu Picchu Pueblo Hotel fue uno de sus miembros fundadores. Luego se han sumado otros Inkaterra, como Hacienda Concepción, en Madre de Dios; La Casona, en Cusco; y la propiedad más reciente, Hacienda Urubamba, en el Valle Sagrado. Son solo 50 hoteles en el mundo que están catalogados por esta marca y lo fundamental es que todos comparten enfoques sustentables.

 

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