Luciana León* Si tenemos a disposición nuestro mar, que tiene 200 millas de extensión y más de 3 mil kilómetros de línea de costa, ¿Por qué no lo utilizamos? ¿Qué estamos esperando como país? Hoy, en el Perú para el traslado de personas o mercancías usamos principalmente el transporte terrestre –y el aéreo–, pero casi nunca nuestras aguas. ¿El motivo? Es simple, el cabotaje aún no es visto como un medio de transporte sostenible, eficiente y menos contaminante. Este tipo de transporte marítimo sufre desde hace varios años restricciones legales que impiden que buques extranjeros se dediquen a transportar mercancías por nuestro mar, salvo que sean arrendados por empresas peruanas por un plazo máximo de seis meses. Esto bajo la excusa de que el mar es solo de los peruanos. Este absurdo proteccionismo no ha permitido el desarrollo del cabotaje. Ni ha incentivado la llegada de nuevas inversiones en infraestructura portuaria, ni mucho el fortalecimiento de nuestra marina mercante. A la fecha, lo único cierto, es que no tenemos una flota de buques importante de bandera nacional ¿El gran perdedor? los usuarios de este servicio, ya que este se vuelve mucho más oneroso, restándole competitividad al país. El Ejecutivo ha emitido un Decreto de Urgencia para permitir a embarcaciones pesqueras, de la Marina de Guerra del Perú y extranjeras a realizar cabotaje ante el fenómeno climático denominado “Niño Costero”, por un período máximo de 30 días. Dicho plazo, a todas luces, no será suficiente para reactivar ni mucho menos promover dicho servicio. Por ello, para revertir esta situación, he presentado el proyecto de ley N° 711, que propone flexibilizar y promover la práctica del cabotaje en nuestro país. Esta iniciativa busca extender el alquiler de naves extranjeras de seis meses hasta por siete años; y de forma excepcional, hasta por tres años adicionales. En términos sencillos, la propuesta permite reactivar el cabotaje a corto plazo y casi de manera inmediata –mediante un mayor período de arrendamiento de buques extranjeros; generando un mayor acceso al servicio, con una mejor industria y empleo para los peruanos. Tenemos la gran oportunidad de democratizar nuestra “carretera azul”, con un servicio competitivo y rentable de Cabotaje; que nos permita disminuir considerablemente los costos de transporte, descongestionar nuestras carreteras y puentes, reducir los niveles de contaminación y hacer mucho más dinámico nuestro comercio. Debemos dejar atrás las restricciones en el cabotaje. Es hora de soltar amarras. Nuestro mar debe ser un eje importante para unir nuestros puertos, nuestra costa, y unirnos como país: ¡Cabotaje ya! *Congresista de la República