Luis Abanto Morales:adiós, “Cantor del Pueblo”

Homenaje. Reconocido artista trujillano murió en la madrugada de ayer a los 93 años de edad. Su interpretación de “Cholo soy y no me compadezcas” se queda en el oído y la memoria de los peruanos.

3

Amigos. Con Óscar Avilés y el Indio Mayta. Arriba, con Eduardo Tasayco y María Jesús Vásquez.

Pedro Escribano

Murió el “Cantor del Pueblo”. Esa fue la noticia que ayer, desde horas muy tempranas, avanzó a través de las redes sociales y medios de prensa. Luis Abanto Morales, el popular intérprete de “Cholo soy y no me compadezcas”, había fallecido en la madrugada, a los 93 años de edad, en el Hospital Rebagliati.

Los noticieros y las radios propalaron sus canciones, sobre todo la de “Cholo soy...” que el cantante llegó a convertir en un verdadero himno de denuncia y protesta social.

El cuerpo del artista está siendo velado en el Salón Paracas del Museo de la Nación (Av. Javier Prado 2466, San Borja). Tras su velatorio, será trasladado al mediodía al Parque del Recuerdo de Lurín (Av. Panamericana Sur km 26.5) para su cristiana sepultura.

Historia de una vida

Luis Abanto Morales nació en Trujillo el 25 de agosto de 1923. Pero aún niño, ascendió a los Andes de Cajamarca. Su padre había muerto y fue llevado al pueblo de Cajabamba, junto a su abuela paterna. En esa ciudad, estuvo hasta los 13 años, edad en la que lo trasladaron a Lima.

Como suele ocurrir con los provincianos, la capital fue un desafío en todos los sentidos. Pero Luis Abanto no se amilanó. Asumió el reto, pero al mismo tiempo fue descubriendo su talento para cantar y componer. Mientras tanto, estudiaba de noche y trabajaba como pantalonero y otros oficios modestos de servicio urbano.

Se cuenta que a los 15 años, en el programa “La hora del bombero” de la Radio Goycochea, empezó a cantar en vivo. Años más adelante, en otra emisora, en un concurso llamado “La canción de los barrios”, organizado por la Radio Callao, ganó su primer concurso. Era el año 1942.

Ese año fue su punto de partida. Desde entonces, lo que le pasó como artista siempre fue en ascenso. Además de ser reconocido por presidentes, de pasearse por escenarios del mundo, recibió una distinción muy importante. Fue reconocido el 3 de junio de 1987 como Patrimonio Artístico de América por la Organización de los Estados Americanos, OEA.

Como artista, compuso e interpretó canciones tanto criollas, como valses y polkas y también andinos, huaynos y carnavales. En su larga trayectoria, ha popularizado numerosas canciones, algunas de su autoría y otras solo como intérprete. Pero hay que decirlo: en las canciones en las que solo fue intérprete, Luis Abanto Morales puso su sello personal, tan inconfundible que muchos hemos creído que esas canciones eran suyas.

Para reconocer ese estilo, basta escuchar “Amor de guardia civil”, “La flor de papa”, “Contamanina”, “El provinciano”, “Salud, salud”, “La pitita”, “Me cuenta un amigo”, “El mambo de Machahuay” y “Las barbas de mi chivato”.

Era alegría, pero también reflexión, y contundente, tanto que uno de sus valses, “Cielo serrano”, fue prohibido durante el gobierno militar. Leamos dos estrofas: “Cielo serrano, testigo hermano/ de mis ensueños, de mi niñez,/volver quisiera, a contemplarte/ser el humilde, sin altivez.// Por qué no lanzas contra el cobarde/ que explota al indio, tu maldición,/y con tus rayos, terminas todo/, vicios, riquezas y explotación”.

Pero la canción más emblemática de Luis Abanto Morales es sin duda “Cholo soy y no me compadezcas”, que, para decir verdad, no era suya. Y tampoco era una canción, sino un poema, “No me compadezcas”, del vate argentino Boris Elkin, quien murió en Buenos Aires, en 1952.

Si bien Luis Abanto Morales la presentó como suya en el Festival de Sullana en 1973, después rectificó y reconoció la autoría del poeta Boris Elkin.

Sin embargo, también hay que decirlo, Luis Abanto Morales hizo de ese poema una canción que, sin su voz y sin la melodía que puso –de su autoría–, ese poema hoy quizás no sería la canción que es: un himno difundido y popular contra las injusticias.

Manuelcha Prado: ¡Adiós, maestro!

Cholo soy y no me compadezcas

  • Es una gran pérdida para la música peruana. Tuve la suerte de conocerlo, fuimos amigos, recibí algunos de sus consejos. Lo recuerdo con mucho cariño por su chispa criolla y por las anécdotas sabrosas que vivimos juntos. Pero lo más importante es su legado musical que se ha impregnado en el corazón del pueblo. Su canción Cholo soy ha llegado a las nuevas generaciones, quienes han creado diferentes versiones como lo ha hecho la joven Rubí Palomino, que la canta en rock.

Cholo soy y no me compadezcas,

que esas son monedas que no valen nada

y que dan los blancos como quien da plata,

nosotros los cholos no pedimos nada

pues faltando todo,

todo nos alcanza.

Déjame en la puna, vivir a mis anchas,

trepar por los cerros detrás de mis cabras,

arando la tierra, tejiendo los ponchos, pastando mis llamas

y echar a los vientos la voz de mi quena.

¿Dices que soy triste, ¿qué quieres que haga?

No dicen ustedes que el cholo es sin alma

y que es como piedra, sin voz, sin palabra

Y llora por dentro, sin mostrar las lágrimas.

Acaso no fueron los blancos venidos de España

que nos dieron muerte por oro y por plata,

no hubo un tal Pizarro que mató a Atahualpa

tras muchas promesas, bonitas y falsas

Entonces ¿qué quieres?, ¿qué quieres que haga?

que me ponga alegre como día de fiesta

mientras mis hermanos doblan las espaldas

por cuatro centavos que el patrón les paga.

Quieres que me ría

mientras mis hermanos son bestias de carga

Llevando riquezas que otros se guardan.

Quieres que la risa me ensanche la cara,

mientras mis hermanos viven en las montañas como topos,

Escarba y escarba

Mientras se enriquecen los que no trabajan.

Quieres que me alegre

mientras mis hermanas van a casas de ricos

lo mismo que esclavas,

cholo soy y no me compadezcas.

Déjame en la puna vivir a mis anchas,

trepar por los cerros detrás de mis cabras,

arando la tierra, tejiendo los ponchos, pastando mis llamas,

y echar a los vientos la voz de mi quena,

déjame tranquilo, que aquí la montaña

me ofrece sus piedras, acaso más blandas

que esas condolencias que tú me regalas.

¡Cholo soy y no me compadezcas!

Eva Ayllón

(De Facebook)

“Qué triste despertar con esta noticia. Se nos fue Luis Abanto Morales. Gracias Maestro, me quedo con sus enseñanzas y tantas anécdotas de las veces que tuve la oportunidad de estar en el mismo escenario, recorriendo nuestro maravilloso Perú. Gracias por cada consejo y por enseñarme cómo se debe comportar un artista. Mis condolencias a sus familiares y a todo el Perú”.

Lucho Quequezana

(De Facebook)

“Cholo soy”. Descansa en paz uno de los íconos de la música peruana. Las nuevas generaciones necesitan conocer quiénes aportaron con su música a construir un sonido y una identidad en nuestro país. Hasta pronto, Luis Abanto Morales.