La ofensiva contra el nuevo currículo de educación basada en acusaciones generales.,Abriendo un nuevo frente de batalla contra el Ministerio de Educación (MINEDU), grupos extremistas ultrarreligiosos han empezado a cuestionar el nuevo Currículo Nacional de Educación Básica que será aplicado a partir del 2017. Basados en críticas exageradamente generales y sin citar aspectos específicos y literales del nuevo currículo señalan que este promueve la llamada “ideología de género”, aquel invento semántico que envuelve una radical negativa a reconocer la igualdad de género. Los grandes cargos que ahora se levantan es que el nuevo currículo atenta contra la formación de los niños y adolescentes, hace obligatoria la enseñanza de los derechos sexuales y reproductivos y la orientación de género. Los activistas, por ejemplo, considera inapropiado el siguiente párrafo de la página 16 del currículo: “Si bien aquello que consideramos ‘femenino’ o ‘masculino’ se basa en una diferencia biológica-sexual, estas son nociones que vamos construyendo día a día, en nuestras interacciones. Si bien las relaciones de género históricamente han perjudicado en mayor medida a las mujeres, también existen dimensiones donde perjudican a los varones. En general, como país, si tenemos desigualdades de género, no podemos hablar de un desarrollo sostenible y democrático pleno”. Estas interpretaciones van al extremo de inventar cargos como que el MINEDU distribuirá textos escolares en los que se hará ver que las relaciones entre parejas del mismo sexo “son normales”. El ministerio ha realizado un esfuerzo informativo y pedagógico explicando que el nuevo currículo no está enfocado en la llamada “ideología de género”, sino en la igualdad de género que es respetar a las personas, las cuales, independientemente de su identidad, tienen los mismos deberes, derechos y oportunidades. El nuevo currículo pone énfasis en la educación de las niñas en condiciones de igualdad y aclara que en los textos escolares no existen comentarios relacionados con la homosexualidad sino un esfuerzo para que los alumnos tengan las mismas posibilidades de desarrollarse sin diferenciarse por ser hombre y mujer. Una revisión del currículo muestra precisamente su afán por inculcar los valores de la igualdad y dignidad por encima de criterios de género y de la actuación justa de los niños y adolescentes sin menoscabo de las mujeres por el hecho de serlo. En efecto, el currículo combate los estereotipos tradicionales que señalan que las mujeres limpian mejor por ser mujeres, que los hombres no son sensibles, que las mujeres tienen menor capacidad que los varones para el aprendizaje de las matemáticas, o que las mujeres son más débiles, entre otros conceptos erróneos. Estas explicaciones no están siendo escuchadas y en cambio se ha iniciado como en el pasado una presión político- religiosa para impedir la vigencia del currículo, mezclándose el debate con las críticas al ministro de Educación, Jaime Saavedra, desde el Apra y el fujimorismo. Otra muestra del uso politizado de medidas que contribuyen a una educación de calidad e igualitaria.