Chernóbil, 23 años después
Para ellos la vida giró 180 grados luego de aquel segundo en que se difuminó la imagen del pariente o del amigo corriendo en su auxilio.
Este es el caso de los casi 200 mil afectados luego de aquel 26 de abril de 1986, material radioactivo fuera liberado a la atmósfera en la recordada planta de Chernóbil.
Es así que Ucrania recordó con diversos actos solemnes y oficios religiosos el 23 aniversario de la mayor catástrofe en la historia del uso pacífico de la energía atómica.
«La catástrofe de Chernóbil fue una tragedia nacional, cuyas consecuencias se dejan sentir hasta el día de hoy», manifestó el presidente de Ucrania, Víctor Yúschenko, en un mensaje a la población con motivo de la efeméride.
Víctimas del recuerdo
Sin embargo, las consecuencias de aquel accidente van más allá. Los graves impedimentos y el trauma psicológico sufridos tras la explosión, implicaron que, durante muchos años, hubo que asistir a estas personas, en su mayoría menores de edad.
Con ello, el recuerdo de los ucranianos estuvo en las primeras filas de aquellos que al precio de sus vidas y salud salvaron a Europa de un peligro mortal.
«Con profundo dolor recordamos a los héroes que se enfrentaron a las fuerzas desatadas del átomo y que se sacrificaron por nosotros y nuestros hijos», agregó el mandatario ucraniano.
Y es que a las 01.24 horas del 26 de abril de 1986 dos explosiones en el reactor número cuatro de la planta de Chernóbil marcaron un antes y un después en la historia del empleo pacífico de la energía atómica.
Cifras para el olvido
La central, cuya avería fue provocada por una cadena de errores humanos, técnicos y de construcción, arrojó a la atmósfera hasta 200 toneladas de material fisible con una radiactividad equivalente a entre 100 y 500 bombas atómicas como la que fue lanzada sobre Hiroshima.
Como resultado, más de 600.000 bomberos, soldados, funcionarios y voluntarios soviéticos participaron en los trabajos para tapar el reactor destruido y contener la letal radiación, hazaña que a la postre les supondría a muchos la muerte o la invalidez de por vida.
Según cálculos de expertos ucranianos, la avería de Chernóbil se ha cobrado más de 100.000 vidas en Ucrania, Rusia y Bielorrusia -los otros dos países más afectados por el desastre-, cifra que organizaciones ecologistas, como Greenpeace, elevan hasta 200.000.
Esperemos que todos aquellos países que cuentan con armamento nuclear sepan manejarlo con prudencia y no vuelva a ocurrir algo parecido a lo de Chernóbil. Un hecho que, en estos tiempos, con todo el poder nuclear con el que cuentan países como Irán es inimaginable el daño que causaría.