Fujimori capturado en Santiago

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06 Nov 2005 | 17:30 h
peruano

Poco más de diez horas duró la libertad de Fujimori en Chile, adonde llegó para armar su “campaña”. Haga click en la imagen para ver cronología desde el primer vladivideo hasta su captura.

Datos




AL BANQUILLO • Ex dictador intentó asentarse en Chile a fin de iniciar su pretendida campaña electoral para la presidencia.
• Gobierno peruano de inmediato solicitó la detención preventiva.
• Luego de dudar, las autoridades judiciales chilenas ordenaron su arresto.

Por Milagros Salazar y Derry Díaz.
Foto: La Tercera de Chile.

Desde el filo de la medianoche el ex presidente Alberto Fujimori se encuentra detenido en la prisión de la Escuela de la Policía de Investigaciones de Chile, por decisión del ministro de la Corte de Apelaciones, Orlando Álvarez Hernández.

La prisión de Fujimori se produjo en menos de diez horas después de que sorpresivamente arribó en un avión privado a la capital chilena, se hospedó en una suite del exclusivo Hotel Marriott y anunció que se quedaba por un tiempo en Santiago para preparar su retorno a Perú e iniciar su pretendida campaña a la Presidencia.

El arresto se consumó luego de la fuerte presión que los partidos políticos chilenos, incluida la alianza oficialista de la Concertación, ejercieron sobre el gobierno de Ricardo Lagos.

Criticaron fuertemente que las autoridades permitieran el ingreso de Fujimori y le dieran visa de turista, no obstante que es público que éste es buscado por la justicia peruana por graves delitos.

Michelle Bachelet, ex ministra de Defensa y candidata de la Concertación a la presidencia, dio la voz de alarma por la increíble anuencia de las autoridades migratorias de su país por haber accedido que Fujimori ingresara como un turista más.

Hasta aquí

Bachelet exigió explicaciones al gobierno de su país por la condenable condescendencia de la policía en el aeropuerto, que incluso resguardó a Fujimori hasta su hotel, como si se tratara de una personalidad.

En un primer momento, el vocero del gobierno de Lagos, Osvaldo Puccio, se limitó a confirmar que Fujimori llegó como turista. Luego precisó que el gobierno peruano envió una nota pidiendo la detención del ex dictador, y dijo que el procedimiento era que un juez chileno se pronunciara si procedía la captura o no.

El Ejecutivo peruano sustentó el requerimiento de arresto en el Tratado de Extradición con Chile de 1932, y recordó al vecino del sur que Fujimori es perseguido por los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y desaparición forzada (casos La Cantuta, Barrios Altos y Leonor La Rosa) y por asociación ilícita para delinquir, peculado y falsedad ideológica (espionaje telefónico, desvío de fondos del SIN, manipulación de donaciones japonesa y otros).

Fujimori partió de Tokio luego de dejar un mensaje al gobierno de Japón, que lo mantuvo como refugiado durante casi un lustro.

Al arribar a Santiago, presentó un pasaporte japonés, aunque otra versión chilena sostiene que entregó un documento peruano pero con el número cambiado.

Camino abierto

Lo cierto es que le extendieron una visa de turista por 90 días, no obstante que las autoridades migratorias estaban perfectamente enteradas de que la justicia de Perú ha pedido la detención del ex presidente Fujimori por intermedio de Interpol, para que responda en Lima a graves acusaciones.

Mientras , en Lima, el presidente Alejandro Toledo convocó a una reunión de emergencia en Palacio de Gobierno.

Toledo sesionó con los ministros Pedro Pablo Kuczynski, Alejandro Tudela y Rómulo Pizarro, además del director de la Policía Nacional, general Luis Montoya Villanueva, y el procurador Antonio Maldonado, para discutir la respuesta a Chile. Se optó por redactar un comunicado en el que se precisaba que la presencia de Fujimori en Santiago era un asunto policial y no un problema de Estado entre Perú y Chile.

Acciones inmediatas

En tanto Toledo finiquitaba las acciones de su gobierno, este habló en varias ocasiones por teléfono con el canciller chileno, Ignacio Walker, para informarse de la situación del prófugo. El canciller peruano Óscar Maúrtua se mantenía en comunicación con Walker. Toledo, al enterarse de que el avión privado de Fujimori hizo escala en Tijuana, México, llamó al presidente Vicente Fox para que le ofreciera información.

La llegada de Alberto Fujimori sorprendió a todos, aunque en el Hotel Marriott de Santiago lo esperaban desde hace un mes, porque representantes del ex presidente le habían separado una suite con anticipación.

Directo desde Tokio

Ni bien se supo de la presencia de Fujimori en Chile, La República se comunicó con el embajador peruano en Tokio, Luis Macchiavello. No sabía nada. “Es la primera noticia y me parece una pesadilla”, expresó el diplomático.

Según fuentes de la Cancillería, Fujimori llegó a la capital chilena procedente de Tijuana, México. Arribó en un avión alquilado a la empresa “Global Express”, en compañía de cuatro personas, entre ellas el ex embajador de Perú en Alemania Luis Silva Santisteban, ex asesor de Vladimiro Montesinos y uno de los conspiradores de la purga de 117 diplomáticos en 1992. Silva Santisteban se presentó luego ante la prensa como vocero oficial de Fujimori en Chile.

Los otros acompañantes fueron el periodista de la televisión nipona Nagato Katsutaka, el ciudadano Jorge Béjar y Arturo Makino Miura, amigo personal del prófugo que se encargó de la administración de las donaciones japonesas captadas por las ONG de la familia Fujimori, Apenkai y Aken.

A las nueve de la noche, hora de Chile (siete de Perú), el juez Orlando Alvarez recibió formalmente el pedido de arresto preventivo con fines de extradición de Fujimori. De inmediato oficiales de Interpol fueron ordenados para proceder a la detención del ex gobernante.

Fin de fiesta

Fujimori recibió la noticia de la captura cuando coordinaba por teléfono el envío de un mensaje a los fujimoristas reunidos en el local partidario del jirón Lampa.

El embajador peruano en Santiago, José Antonio Meier, relató a La República que cuando Interpol Chile le reportó la llegada de Fujimori, se comunicó con el canciller Ignacio Walker para que respaldara el proceso de extradición del ex presidente. Walker, seguidamente, le respondió a Meier que necesitaba que Lima remitiera una nota solicitando la detención preventiva precisando los delitos.

Una vez que el canciller Walker recibió la nota se comunició con el juez Orlando Alvarez, quien tramitó el arresto preventivo y el arraigo de Fujimori con fines de extradición. En el Hotel Marriott, el ex mandatario seguía cantando victoria por su audaz desplazamiento de Tokio a Santiago.

El embajador Meier informó que para hoy habrá una audiencia judicial en la que se van a escuchar los alegatos de ambas partes. Fujimori no ha designado aún a su abogado defensor.

Por la parte peruana estará el procurador Antonio Maldonado.

Según las leyes chilenas, hay un plazo de 60 días para que Perú remita el cuadernillo de extradición. “No creemos que se demore tanto como ocurrió con los casos de Daniel Borobio y Eduardo Calmell del Solar, que se encuentran aquí en Chile”, expresó el embajador peruano sobre los trámites legales.

La primera reacción de José Antonio Meier fue la de solicitar la expulsión de Fujimori.

“Pero el requerimiento no procedió porque debe haber previamente una orden detención”, apuntó.

Al final de la noche, el premier Pedro Pablo Kuczynski y el canciller Óscar Maúrtua confirmaron la detención de Fujimori.

Sin triunfalismos, las autoridades expresaron que la decisión de la justicia de Chile es un paso trascendental para la extradición del ex dictador, a quien le esperan más de una veintena de procesos por crímenes de lesa humanidad, corrupción de funcionarios, espionaje telefónico y otros.


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