Medidas buenas —y no tan buenas— que tomó China en su lucha contra el nuevo coronavirus

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18 Mar 2020 | 13:38 h
Una tienda de desinfección a la entrada de un complejo residencial en Pekín. Foto: The Yomiuri Shimbun / AP
Una tienda de desinfección a la entrada de un complejo residencial en Pekín. Foto: The Yomiuri Shimbun / AP

Desde censura y falta de información, hasta cuarentena, telemedicina y aplicaciones que determinan si las personas son peligrosas o no para salir en público.

Muchos se preguntan cómo es que China pasó de tener 14 108 casos al día, en su curva más alta el 12 de febrero, a solo 13 nuevos casos este miércoles 18 de marzo. La realidad es que las medidas no se dieron de inmediato, y estas tuvieron tanto aciertos como errores.

Desde que el 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificara al nuevo coronavirus como pandemia mundial, los gobiernos de distintos países iniciaron a tomar medidas de prevención, que cada vez son más drásticas.

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Este martes, el presidente chino Xi Jinping manifestó que “en la actualidad, el gobierno chino y el pueblo chino están trabajando arduamente para lograr una victoria total contra la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19)”.

De esta manera, las estadísticas dan una esperanza, ya que la curva de contagios en China ha ido en picada. Incluso, la empresa que realiza pronósticos, investigaciones y análisis económico, Economist Intelligence Unit (EIU), proyectó que China tendría bajo control al nuevo coronavirus para fines de marzo. En el resto del hemisferio norte esto se daría a fines de junio; y en el hemisferio sur, a fines de septiembre.

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Entonces surge la incógnita de cómo actuó este país asiático para controlar el COVID-19. Aquí algunas de las medidas que ejecutaron.

Cuarentena

Las investigaciones revelaron que el paciente 1 —aún no se ha detectado al paciente 0— se infectó el 17 de noviembre. Pero no fue hasta inicios de diciembre que los médicos de Wuhan experimentaron un fenómeno peculiar, pues cada vez más pacientes se presentaban con fiebre alta y síntomas respiratorios inusuales.

Luego de que el COVID-19 sea subestimado, la crisis sanitaria en China que se propagó por otros países del mundo obligó que el Gobierno tome medidas pertinentes. De esta manera, puso en cuarentena a la ciudad de Wuhan, epicentro de la enfermedad, desde el 23 de enero.

Sin embargo, esto no fue suficiente, ya que se estimó que alrededor de 5 millones de residentes de esa ciudad habían viajado debido al Año Nuevo Lunar. Ante ello, las autoridades decidieron poner en cuarentena a toda la provincia de Hubei.

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Setenta millones de personas quedaron confinadas en sus casas. Se cerraron todas las empresas y comercios no esenciales, el transporte público paró y se limitaron los movimientos de las personas. Así, las medidas se expandieron a todo el país hasta el 10 de febrero, periodo que se prolongó más.

El pánico se desató por el mundo. Un virus que era altamente contagioso y no tenía cura amenazaba al mundo. Las noticias empezaron a dar cifras que cada día aumentaban. La desinformación también se hizo presente en redes sociales.

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Un voluntario desinfecta una iglesia en Wuhan. 6 de marzo de 2020. Foto: Chinatopix / AP

Delivery y clases virtuales

Una enorme ventaja que ha tenido China es el manejo de la tecnología. Desde el inicio de la epidemia —que luego pasó a ser pandemia— el internet fue una de las fortalezas para manejar la crisis. Durante la cuarentena, los envíos a domicilio de productos como comida han ayudado a lidiar el aislamiento.

“La organización ha sido muy buena. Cuando se nos pidió que no saliésemos a la calle, las compras las hacíamos por teléfono y nos las llevaban a casa. Luego; cuando las líneas se saturaron, se crearon grupos de WeChat (equivalente a Whatsapp) para organizarse online”, cuenta Javier Telletxea, que lleva más de 50 días en cuarentena en la provincia de Hubei, en un video de YouTube.

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Además, las clases de universidades y colegios se dieron de manera virtual para que los estudiantes no pierdan sus cursos. “Al principio siempre es un poco lioso, pero luego te acostumbras”, señala Telletxea, profesor español de una universidad de Shaoxing.

Teletrabajo

Una de las opciones para evitar que la economía caiga aún más es el teletrabajo. La gente se ha tenido que adaptar y laborar desde sus casas. “Aunque no a todos les resulta fácil adaptarse, se han reducido los desplazamientos innecesarios, han bajado los costos y hemos conseguido mantener la productividad. Pero lo más importante es que nadie en la oficina se ha contagiado”, afirmó a la revista 5W, un responsable de arquitectura que prefirió el anonimato.

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Una tabla para vender pan chino en Pekín. 11 de febrero de 2020. Foto: The Yomiuri Shimbun / AP

Telemedicina

Esta medida adoptada por los mismos médicos ha servido para que el sistema sanitario no colapse. Así, el hospital de Xuhui puso a disposición la aplicación para teléfono móvil para las personas que sienten dudas en cuanto a su estado de salud.

“La telemedicina es un primer filtro efectivo y nos permite destinar los recursos disponibles a quienes realmente los necesitan. Además, utilizar terminales de control remoto facilita el seguimiento de enfermos crónicos, a quienes se proporciona tratamiento en sus casas siempre que sea posible”, explicó Jian Zhou, presidente del hospital de Xuhui, a 5W.

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Código QR que determina si la persona es peligrosa para el público

El gobierno chino ha puesto a disposición un código QR que llega al celular de todos los ciudadanos. Este requiere el uso de un documento que rastrea todos los movimientos de los usuarios. Además, es obligatorio para todo aquel que quiera acceder a servicios públicos y privados.

El sistema combina información de las bases de datos de transporte público, de la Comisión de Sanidad y de la Policía. Así, este funciona como un semáforo que ofrece códigos QR de tres colores: verde, amarillo y rojo.

El código verde permite que la persona acceda a todos los servicios y es aplicado solo a quienes no han visitado ninguna zona de riesgo en los últimos días.

El código amarillo restringe el acceso a servicios no esenciales, y lo reciben quienes han viajado a otros lugares, pero no las regiones más afectadas. Mientras que el código rojo indica que el usuario debe permanecer en cuarentena obligatoria. De no cumplirlo, será castigado a través del código penal.

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