Theodore Hall filtró datos clave para la elaboración de la bomba atómica RDS-1, la primera de la Unión Soviética.
Theodore Hall filtró datos clave para la elaboración de la bomba atómica RDS-1, la primera de la Unión Soviética.

El científico de EE. UU. que filtró información de la bomba atómica a la Unión Soviética y quedó libre

En 1945, EE. UU. lanzó la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Cuatro años después, contra todo pronóstico, los soviéticos detonaron la suya. ¿Cómo lo lograron?

La República
03 Sep 2019 | 22:43 h

En plena Segunda Guerra Mundial, surgió el Proyecto Manhattan, en el que se crearon las primeras bombas atómicas de EE. UU. y que tenía carácter 'ultrasecreto’. El gobierno había tomado todas las medidas para que ningún detalle saliera a la luz, pero no contaban con que Theodore Hall, su científico más joven, escondía su propio secreto.

Cuando fue reclutado, a los 17 años, Hall era un prodigioso estudiante de física en la Universidad de Harvard. Un año después, en 1944, ya estaba graduado y trabajando en la base de Los Alamos, colaborando con el desarrollo de la Little Boy, la bomba que sería lanzada en Hiroshima, y realizando experimentos para la Fat Man, detonada en Nagasaki.

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Pero los funcionarios estadounidenses habían pasado por alto el pasado del joven científico, que anteriormente fue miembro de la organización estudiantil marxista de Harvard y tenía como compañero de cuarto a Saville Sax, un ardiente comunista hijo de inmigrantes rusos.

Sax había reclutado a Hall para la Unión Soviética y se encargaba de transmitir los detalles nucleares clave de EE. UU.

Fue en diciembre de 1944 que Hall, con la ayuda de Sax, entregó el primer gran secreto atómico filtrado de Los Alamos: los detalles sobre la creación definitiva de la bomba de plutonio.

“Estaba preocupado por los peligros de un monopolio estadounidense de armas atómicas si se producía una depresión de posguerra” declaró Theodore Hall a The New York Times en 1997.

La bomba RDS-1 que la URSS fabricó en base a la 'Fat Man', lanzada en Nagasaki.

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“La Unión Soviética en ese momento no era el enemigo, sino el aliado de EE. UU.”, dijo Hall en referencia a la crucial participación de los soviéticos en la Segunda Guerra Mundial.

“El Joven" como lo conocían en Moscú, quería equilibrar el poder nuclear entre ambas potencias, lo que serviría como elemento disuasorio.

Para 1949, la Unión Soviética ya había detonado su primera bomba atómica. Se trataba de la RDS-1, que era de plutonio, como la Fat Man, la bomba en la que Hall trabajó a tiempo completo y que fue lanzada en Nagasaki, Japón.

La primera bomba atómica de los soviéticos fue detonada en un lugar de pruebas en Kazajstán (1949).

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Mensajes interceptados

A pesar de que eran aliados en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), EE. UU. y la URSS se espiaban entre sí desde 1943.

En diciembre de 1946, el programa estadounidense de contrainteligencia descifró las comunicaciones de NKVD, el Ministerio del Interior de la Unión Soviética.

Estos cables telegráficos dejaron al descubierto el espionaje soviético en el Proyecto Manhattan.

En 1950, finalmente habían identificado a Hall como colaborador de la URSS en un mensaje encriptado.

Los mensajes encriptados revelaron espionaje soviético en el Proyecto Manhattan.

A pesar de que otro científico espía había sido arrestado por acciones similares un año antes, el FBI no pudo obtener una confesión de Hall ni de Sax, cuando fueron interrogados.

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Los otros espías acusados no nombraron a los excompañeros de cuarto y tampoco se encontró ninguna señal de espionaje, pues Theodore Hall había estado prácticamente inactivo después del Proyecto Manhattan.

Es cierto, podían presentar como prueba las comunicaciones con Moscú, pero se hubiera hecho público que descifraban los mensajes soviéticos.

Theodore Hall quedó sin castigo. Otros en cambio, cumplieron una pena de prisión, y hasta fueron ejecutados por cargos de espionaje.

Aún así, Hall y su esposa no se sentían seguros, por lo que el científico tomó sin dudar la oferta de trabajo de la Universidad de Cambridge y se mudaron a Reino Unido.

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Al descubierto

Tras retirarse en 1984, esperaba que su pasado quede sepultado para siempre y poder vivir una jubilación tranquila. Sin embargo, en 1996, se develaron los secretos.

Se desclasificaron los documentos encriptados que revelaban su comunicación con los rusos y quedaron expuestos al público.

Pero ya no había que temer, cualquier testigo de las acciones de Hall había muerto, incluso su cómplice, Savil Sax.

Hall no volvió a escuchar de un ataque nuclear después de la Segunda Guerra Mundial.

“Se ha alegado que cambié el curso de la historia”, dijo a The New York Times un año después.

“Si no hubiera cambiado, tal vez el curso de la historia hubiera podido llevar a una guerra atómica en los últimos 50 años [...] Si ayudé a evitar eso, acepto el cargo", indicó.

En 1999, dos años después de esa entrevista, murió por cáncer de riñón.

Theodore Hall murió sin volver a escuchar de un ataque nuclear como el de Hiroshima y Nagasaki. Y ya van 74 años.






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