Maus

“Maus es un cómic por los cuatro costados y ganador del premio Pulitzer en 1992. Y una obra maestra...”.

Pedro Salinas
29 Ene 2020 | 1:42 h

No hay forma de salir indemne y removido hasta las entrañas luego de llegar a la última página de Maus, la novela gráfica de Art Spiegelman. Y créanme. En el marco del 75º aniversario de la liberación de Auschwitz, el campo de exterminio nazi, leer esta historia que aborda el Holocausto es como un recordatorio necesario e imperioso.

Por eso no entiendo a aquellos que basurean y ningunean a los cómics, los cuales son vistos por algunos lectores cuellierguidos y pretenciosos como “literatura menor”, propia de gente poco cultivada. Allá ellos. Los que piensan así, digo. Porque, si no lo saben, Maus es un cómic por los cuatro costados y, encima, ganador del premio Pulitzer en 1992. Una obra maestra, si me apuran.

El tebeo relata la saga de Vladek Spiegelman, padre del autor del tebeo, en la Polonia ocupada por los nazis. Los dibujos son sencillos, pero potentes y estremecedores. Y tienen como escenario el campo más mortífero en el que las SS de Hitler y Himmler asesinaron a un millón de judíos.

En un principio, el dibujante Art Spiegelman pensó que el trabajo le tomaría a lo sumo un par de años, pero qué creen, terminó convirtiéndose en un esfuerzo de trece largos años, desde el momento en que lo concibió hasta que lo publicó.

Maus está planteado como una autobiografía de Art basada en conversaciones de una sinceridad brutal con su padre. Sobre la guerra. Sobre el horror. Sobre cómo sobrevivió a Auschwitz.

En Maus los judíos son ratones. Los alemanes son gatos. Los polacos son puercos. Los franceses son batracios. Los estadounidenses son perros. Y en ese plan. Vladek, el padre de Art, no es presentado en ningún caso como un héroe. Tampoco como una víctima. Sino como alguien al que, de súbito, le tocó vivir un thriller pesadillesco del cual era imposible salir vivo.

La conmemoración de la liberación de Auschwitz es una buena oportunidad para redescubrir este cómics de Art Spiegelman que nos evoca los años en que Hitler condenó a muerte a millones de judíos por el solo hecho de haber nacido. Y nos enseña sobre la recuperación de la memoria. Y nos advierte sobre la urgencia de combatir los discursos de odio que se mantienen hasta el día de hoy.

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