Los universos en expansión de José Güich

Libro. El escritor acaba de publicar Sol infante, cuentos de ciencia ficción. Entre las nuevas promociones de escritores, es uno de los principales animadores del género

Libro. El escritor acaba de publicar Sol infante, cuentos de ciencia ficción. Entre las nuevas promociones de escritores, es uno de los principales animadores del género

Jorge Valenzuela Garcés 

Dos son los elementos esenciales que le dan espesor y sentido a un texto de ciencia ficción: la exploración en el tiempo (sobre todo el futuro) y el empleo de la ciencia para ese propósito. La idea es que la ciencia ficción se sostiene en la exploración de lo posible teniendo como aliado a la técnica y a la ciencia y sus progresos. Solo de este modo se convierte en un instrumento indagatorio y prospectivo a través del cual lo posible se manifiesta en toda su potencia.

Son diversas las líneas temáticas que trabaja la ciencia ficción. Mencionemos las principales: Aventuras en el espacio; la línea que trabaja las posibilidades de la ciencia y la técnica; historias situadas en universos posapocalípticos con un análisis de las consecuencias de la destrucción y aquellas que nos sitúan en un futuro utópico o distópico.

Dentro de las últimas promociones de escritores peruanos que cultivan estas modalidades narrativas, encontramos a José Güich Rodríguez (Lima, 1963). En esta nota nos ocuparemos de su último libro, Sol infante ( Emecé).

Situados en un futuro en donde se está al borde de la destrucción, los personajes de Güich viven situaciones límites. Es lo que advertimos en “Sol infante”, cuento que da título al conjunto y en el que el resguardo y ocultamiento de un nuevo sol llamado XYZ (concentrado de reacciones nucleares creado por los humanos), permite la salvación de la humanidad ante la posible amenaza de una deflagración mundial

Atendiendo a los vínculos del fantástico con la ciencia ficción, Güich explora con éxito en la línea de los viajes a través del tiempo en el marco que proporciona la historia-ficción, esa dimensión de la historia que nos permite atender a la vida privada de personajes importantes del pasado, como en el cuento “Córdova, 1614”, en donde el Inca Garcilaso logra trasladarse a los años de su infancia en el Cusco y regresar al presente con el propósito de escribir sus memorias a pedido de un sobrino suyo.

En “Gigante roja a la carta” explora en la dimensión ética del relato de ciencia ficción al postular un castigo para quien osó amenazar la tranquilidad del planeta difundiendo la inminente llegada del fin del mundo. Penado con el castigo de observar mentalmente el crecimiento del sol amarillo y su transformación en gigante roja, Gene Clarke, publicista y director de imagen de la Corporación Mundial que controla el destino de los humanos, está sometido a vivir repetidamente la simulación de esa catástrofe natural para toda la eternidad.

Si algo caracteriza a los cuentos de Güich es que buscan ser intertextuales. Este procedimiento ya lo habíamos notado en un libro anterior Control terrestre. En esta nueva colección sucede lo mismo. En Sol infante la presencia de Morel y las referencias a XYZ se muestran como un homenaje a la tradición del relato fantástico en la obra de Bioy Casares y Clemente Palma. Así como con Gene Clarke, personaje de “Gigante roja a la carta” hace clara referencia a Arthur C. Clarke, padre de la ciencia ficción dura o hard science. Sumemos a los cuentos reseñados, aquellos que transitan por la variante híbrida del fantástico y la ciencia ficción como “Los fundadores” o lo fantástico-policial como “Botella al mar”.

Con Sol infante José Güich nos muestra las grandes posibilidades de la ciencia ficción y del fantástico y se consolida como uno de sus principales y más talentosos cultores en el Perú.

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