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Sociedad

Killa, la app que conecta personal de salud con hablantes de quechua y aymara

Un grupo de universitarios ha desarrollado esta aplicación que facilita la comunicación con hablantes de lenguas originarias. Buscan que el prototipo sea de alcance nacional mediante el Minsa.

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Desarrolladores de la aplicación buscan que esta incorpore lenguas amazónicas en el futuro. Foto: composición Fabrizio Oviedo/Impact Lab

En el Perú existen 55 pueblos indígenas y 48 lenguas originarias, según el Ministerio de Cultura. Pese a la normativa nacional que promueve la atención de salud en su propio idioma en articulación con sus saberes tradicionales, muchas veces esto no es posible. Ante ello, nace Killa, una aplicación que busca facilitar la comunicación entre el personal de salud y hablantes de lenguas nativas.

En un primer momento, Killa (del quechua “luna”) está disponible en quechua y aymara. Así, fue desarrollada inicialmente por estudiantes y un profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), y puesta a prueba en Ayacucho y Puno. Reyna Quispe, alumna de Negocios Internacionales y fundadora del proyecto, vio de cerca las dificultades para acceder a la salud en lengua nativa.

La aplicación Killa ha sido probada con personal de salud en Ayacucho y Puno. Foto: Impact Lab

¿Cómo funciona la app Killa?

La familia de Reyna es quechuahablante y proviene del distrito de Vinchos, en Ayacucho. “Cuando acompañé a mi abuelita a vacunarse, la enfermera hablaba castellano, pero mi abuelita solo habla quechua. Entonces, se dificultaba la comunicación. Yo pude acompañarla, y me preguntaba: ¿qué pasaría si es que, en otros casos, otras personas no tienen quién los acompañe, o viven solos?”, dijo la estudiante, usuaria del idioma de los incas.

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Jhoelia Layme también puede dar fe de las dificultades para incorporar un enfoque intercultural en la salud pública. Ella y su familia son aymarahablantes y provienen de Ilave (Puno). “Deberían apoyarnos y respetar nuestra lengua. Sin embargo, por los servicios que existen, tenemos que vernos obligados a aprender el castellano”, sostuvo Jhoelia, estudiante de la UNMSM y miembro del equipo Killa.

Reyna y Jhoelia coincidieron en un curso de Design Thinking que dictaba el profesor Juan Pelaez. Al compartir lo que habían vivido, decidieron idear un proyecto para facilitar la comunicación en lenguas originarias. Poco después, ganaron un concurso de financiamiento de la UNMSM por S/ 40.000 y, seis meses después, Killa es una realidad.

La aplicación permite facilitar el proceso de la consulta en salud, desde la admisión, la revisión física, el diagnóstico, hasta la prescripción de una receta. Funciona con audios pregrabados, producidos en alianza con dos organizaciones de jóvenes que buscan promover el uso de quechua y aymara: Ñuqanchik (Ayacucho) y Waynawila (Puno), respectivamente.

La aplicación permite facilitar el proceso de consulta desde la admisión, la revisión física, el diagnóstico, hasta la prescripción de una receta. Foto: Bernie Moreno/La República

“Está todo el protocolo médico. Entonces, el médico hace clic en cualquiera de las opciones y obtiene información para comunicarse en quechua o aymara con el paciente”, explicó Juan Pelaez, docente a cargo del proyecto. Actualmente, su equipo cuenta con más de 15 personas de varias especialidades, y participan jóvenes de la Universidad Nacional del Altiplano (UNA) y la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (Ayacucho).

El catedrático sostiene que el grupo de innovación, ahora denominado Impact Lab, no busca trabajar en las capitales de regiones, sino que están visitando los centros de salud más alejados, “los lugares donde no existe tanto apoyo”. Este aplicativo solo necesita internet para la primera descarga; luego se maneja sin conexión, para llegar a zonas rurales sin cobertura.

Creadores de Killa buscan distribuir su app a nivel nacional

Desde el 1 de mayo, Killa empezará a ser distribuido entre los profesionales de salud de Ilave, Juli (Puno), Vinchos y Huamanga (Ayacucho). Un objetivo del equipo es que, en el futuro, su aplicación pueda ser usada en todo el sistema de salud nacional.

“Hemos seguido la estrategia de empezar por las regiones, validarlo donde existe el problema y ahora, teniendo la certeza de que sí funciona, y que es práctico y amigable, venimos a Lima y podemos decir ‘tenemos esto’”, explicó Pelaez, quien espera reunirse con autoridades del Ministerio de Salud para incorporar Killa dentro de la política pública de sanidad intercultural.

El equipo desarrollador busca que Killa integre lenguas amazónicas en el futuro. Foto: Impact Lab

Los creadores también creen que Killa puede ser intermediario para otras lenguas originarias, como el shipibo, asháninka y awajún de la Amazonía. “Queremos ser un aplicativo inclusivo que rescate todas las lenguas originarias del país”, remarca el profesor Pelaez.

¿Cuáles es el papel del Estado sobre los hablantes de lenguas originarias?

De acuerdo con la Ley que regula el uso, preservación, desarrollo, fomento y difusión de las lenguas originarias del Perú, “es derecho de toda persona ser atendida en su lengua materna en los organismos o instancias estatales”. Asimismo, la Política Nacional para la Transversalización del Enfoque Intercultural, aprobada en 2015, dispone la “promoción del uso de lenguas indígenas en la prestación” de los servicios públicos.

En esa línea, en 2016 se aprobó la Política Sectorial de Salud Intercultural, que en su diagnóstico resalta las “dificultades del sistema de salud para encontrar profesionales que hablen lenguas indígenas”. A nivel internacional, tratados adoptados por el Perú como la Declaración Universal de los derechos lingüísticos y el Convenio 169 de la OIT aseguran el acceso a servicios básicos para los pueblos indígenas en sus propias lenguas.

Sin embargo, pese a estos avances de la normativa peruana, aún muchos hablantes de lenguas nativas se sienten olvidados por el Estado, sostiene Jhoelia Layme. Las personas mayores “tenían miedo de ir al centro de salud porque no entendían al personal de los atendía”, resalta la estudiante puneña. “¿Por qué yo, como hispanohablante, debería tener ciertos derechos o cierto tipo de atención?”, cuestionó Quispe, hablante de aymara y castellano.