Cargando...
Opinión

El agotamiento de la reivindicación

“Quienes botaron con pretextos absurdos a Vizcarra en noviembre de 2020 no tenían idea de lo que desataban: una política recentrada en la reivindicación explícita...”.

.
.

La tensión de las últimas décadas entre la reivindicación expresa y la implícita está alcanzando límites bien evidentes. La expresa, hecha en las calles, mediante movilizaciones varias y en términos transaccionales, fue articulada como base política por la izquierda en décadas pasadas, pero ahora existe sola, autónoma y fragmentada, por todo el país. La implícita, la tradicional de la oligarquía y ahora de la burguesía globalizada, se expresa en negociaciones discretas cuando no secretas, en cabildeo empresarial, en legislación llave en mano enviada al Congreso o a ministerios varios.

Mientras las reivindicaciones implícitas fueron prioridad estatal, se formuló al modelo pro empresariado globalizado como el propósito del Estado: la unanimidad de ciertos sectores del comentariado nacional exigía mantener el modelo, sostener a la gran economía y satisfacer las reivindicaciones implícitas de la manera menos dañina para las explícitas. Incluso gobiernos que se ofrecieron como “del pueblo” fueron cooptados para priorizar los intereses de la burguesía globalizada, en oposición a las demandas puras y duras de los sectores de menos ingresos.

Cortesía del fujimorismo y su incapacidad de mirar más allá de su irredentismo, la burguesía peruana se quebró en dos, perdiendo control de la ruta política del país. Quienes botaron con pretextos absurdos a Vizcarra en noviembre de 2020 no tenían idea de lo que desataban: una política recentrada en la reivindicación explícita, encarnada en oportunistas de diversas cepas haciendo cosplay de izquierdistas o populistas, con la captura del Estado por otros medios y con otros fines.

Digamos que se logró democratizar la reducción del Estado a una máquina de satisfacer demandas, esta vez para “el pueblo”, en disputa directa con la burguesía globalizada. Ejemplo: por décadas la educación fue ignorada, dejándola languidecer en favor del negocio educativo; ahora, en la era del sinceramiento político, la educación se reduce a la garantía de empleo de los docentes, en los términos preferidos por ellos mismos; la liquidación de la Sunedu para lograr que el biznes siga feliz es la contraparte implícita.

En estas condiciones, gobernar resulta irrelevante. Que la emergencia climática nos ponga en riesgo existencial no importa mientras la colección de reivindicaciones sueltas que son llamadas “el pueblo” tenga respuesta; del lado de la burguesía empresarial, la pregunta es cómo recuperar control de la marcha del Estado; volver a la década pasada, en otras palabras. Pero el 87% que pide que se vayan todos es señal que la manera como estamos haciendo las cosas no es sostenible. Que no haya solución, significa que el caos continúa.

Lo más visto

Una suspensión con destinatario

LEER MÁS

Peruworski (o una explicación pendular), por Alberto Vergara

LEER MÁS

El voto exterior merece leerse dos veces

LEER MÁS

Recetas

Ofertas

Lo Más Reciente

Opinión

Una suspensión con destinatario

Alcemos la mirada, por Martín Fariña von Buchwald

El rinoceronte llega a Madrid, por Eduardo González Viaña

Estados Unidos

Elecciones en Nueva York 2025: Zohran Mamdani gana la alcaldía y triunfo le da un fuerte golpe a la era Trump

El 11S el atentado terrorista con más víctimas de la historia: alrededor de 3.000 afectados y cuestionó la seguridad global

Estos son los 5 mejores destinos del mundo para hacer trekking: están en Estados Unidos, España y Perú

Política

Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte”

Michael Shifter: “Richard Nixon es Ghandi comparado con Donald Trump”

Juntos por el Perú pide anular más de 600 mesas de votación en Estados Unidos

Deportes

México debuta con victoria en el Mundial de Fútbol 2026, pero pierde a uno de sus mejores jugadores

Resultado del Corea del Sur vs Chequia: surcoreanos derrotaron 2-1 a los checos por el grupo A del Mundial 2026

Raphinha elogió a sus compañeros y aseguró que puede guiar a la selección brasileña a ganar su sexto Mundial