
El presentador de televisión Andrés Hurtado participó en una audiencia judicial en la que se evaluó su solicitud para poner fin a la prisión preventiva que cumple mientras es investigado por presuntos actos irregulares. Durante la sesión, su defensa presentó argumentos relacionados con su arraigo laboral y familiar para sustentar el pedido de libertad.
Entre los principales argumentos expuestos estuvieron una propuesta de contratación laboral y la situación económica de su hija Luciana, de 10 años. Chibolín sostuvo ante el magistrado que la menor dependía de su apoyo económico y pidió que esta circunstancia fuera considerada al momento de evaluar su situación judicial.
Como sustento del arraigo laboral, Andrés Hurtado presentó un documento mediante el cual una empresa se comprometía a contratarlo como jefe de producción, marketing y publicidad de espectáculos. La propuesta fue incorporada a los argumentos de su defensa para respaldar la posibilidad de que el presentador retomara actividades laborales.
Durante su intervención, Chibolín también cuestionó que se considerara la existencia de peligro de fuga en su caso. Para ello, recordó las circunstancias en las que fue detenido y aseguró que se encontraba en una clínica, donde tenía previsto someterse a una segunda operación al día siguiente.
"¿Cuál fue el peligro de fuga si estaba para operarme en la clínica el día siguiente?", manifestó ante el juez, al expresar su desacuerdo con los argumentos que, según su versión, sustentaron la medida judicial.
El conductor afirmó, además, que desde el inicio del proceso tenía un domicilio conocido, por lo que consideraba que su situación personal debía tomarse en cuenta al analizar su solicitud de libertad. Con este planteamiento, buscó cuestionar la evaluación del riesgo de que pudiera sustraerse de la justicia.
Uno de los momentos más relevantes de la audiencia se produjo cuando Andrés Hurtado mencionó a su hija de 10 años y sostuvo que antes de ingresar a prisión se encargaba de su manutención. El presentador pidió que su situación familiar fuera considerada por el Poder Judicial al momento de resolver su solicitud.
Chibolín señaló que está divorciado desde hace 11 años y remarcó que su hija dependía económicamente de él. Durante su intervención, expresó su preocupación por la manera en que la menor podría afrontar su ausencia y cuestionó cómo se cubrirían sus necesidades mientras él permaneciera privado de libertad.
"Yo soy un hombre divorciado hace 11 años, pero todo el mundo sabe de ella, de mi hija de 10 años. Yo soy su único sostén. Imagínese los dos años que estoy acá, ¿cómo puede sobrevivir?", declaró ante el magistrado.