Tensa calma. Policía y Ejército tomaron el control de la ciudad que en la víspera sufrió desmanes provocados por manifestantes que atacaron centros nocturnos. Pese a la situación de excepción, el paro continuó en forma pacífica aunque con incidentes.,Feliciano Gutiérrez y Liubomir Fernández Después del día de furia, el Gobierno declaró en estado de emergencia la provincia puneña de San Román. La ciudad de Juliaca está bajo el control de la Policía y el Ejército. Pese a la situación de excepción, ayer continuó el segundo día de paro contra la inseguridad. La medida de fuerza se tradujo en un contundente cierrapuertas y marchas en las calles. A diferencia del primer día del martes, la medida fue acatada de forma contundente; los actos de violencia se prolongaron día y noche, saquearon e incendiaron una treintena de antros, entre locales nocturnos, discotecas, cantinas y otros similares en diversos sectores de la ciudad. PUEDES VER: Población enardecida de Juliaca saquea y quema más de 40 locales nocturnos Ante estos hechos el gobierno emitió el Decreto Supremo Nro 088-2016, mediante el cual declaró en emergencia a esta provincia por el lapso de 30 días. Ayer muy temprano los policías salieron a las calles a invocar a los manifestantes a deponer su actitud, pues algunos de sus derechos estaban restringidos con esta norma. “Pedimos calma a la población. Esta medida también se dio para que las autoridades puedan actuar con mayor efectividad en contra de la delincuencia”, expresó el general PNP Roger Tello Ramírez. Los manifestantes, al conocer de la emisión de esta norma, no sabían si continuar con la media de fuerza o no. Los dirigentes del comité de lucha de emergencia se reunieron muy temprano y decidieron seguir con la protesta de forma pacífica. Los transportistas de servicio urbano que el primer día habían bloqueado las calles con sus unidades replegaron sus carros. Al promediar las 9 de la mañana, un grupo de personas marchó por las calles y se concentraron en la Plaza de Armas. Luego protagonizaron un plantón en el frontis del municipio, exigiendo dialogar con el alcalde Oswaldo Marín Quiro. Ello no fue posible, la autoridad edil no dio cara. Los efectivos del Ejército se replegaron luego a su cuartel. Pasado el mediodía, gran cantidad de policías llegaron a la Plaza de Armas e invocaron a los dirigentes y pobladores a retirarse. El jefe policial sostuvo que la reunión de los dirigentes y autoridades se realizará hoy a las 3 de la tarde para tratar los reclamos de la población. En horas de la mañana hubo un incidente en la salida hacia Cusco. Los policías permitieron el ingreso de varios carros, pero los huelguistas intentaron atacarlos. Los efectivos tuvieron que hacer disparos al aire para dispersar a la gente. Advierten a dirigentes A raíz de los hechos de violencia del martes, el Ministerio Público advirtió a los dirigentes no continuar con este tipo de hechos. Jorge Chávez Checa, uno de los integrantes del comité de lucha, refirió que ellos no tienen ninguna responsabilidad sobre estos disturbios, alegando que fueron infiltrados quienes saquearon y quemaron locales. Durante el estado de emergencia, 800 policías realizarán una serie de acciones en contra de la delincuencia; además de los miembros del Ejército, quienes apoyarán en determinadas acciones El ministro del Interior, Carlos Basombrío, que llegó a Puno, justificó la medida para restablecer el orden. Basombrío Iglesias aseguró que el Gobierno no permitirá situaciones de violencia y precisó que la Policía Nacional actuará con energía y en el marco del estado de Derecho ante actos de vandalismo. El titular del Interior recordó que el estado de emergencia, con vigencia de 30 días, suspende en la provincia los derechos constitucionales relativos a la libertad y seguridad personal, la inviolabilidad de domicilio, la libertad de reunión y de tránsito en el territorio.