Duverger escarba en la figura de Cristóbal Colón

Literatura. El historiador publica versión de Diario de a bordo (Taurus), en el que borra la imagen romántica del descubridor de América. Para ello aúna dos textos que tomó como referentes este diario: el de Hernando Colón y Bartolomé de las Casas.

La percepción que hoy en día se tiene de Cristóbal Colón de aventurero y descubridor bebe de una “versión romántica” que en realidad carece de fundamentos, por lo que la lectura de lo registrado en su Diario de a bordo borra por completo esta imagen, afirma el historiador Christian Duverger.

Duverger (Burdeos, Francia, 1948) presenta su versión del Diario de a bordo en el que el explorador registró sus impresiones sobre su primer viaje a América en 1492.

En entrevista, el historiador considera que “era importante dar a conocer este documento fundamental”, un texto “explosivo” en su época porque suponía la ruptura del acuerdo que firmaron España y Portugal sobre la navegación en el Atlántico.

El diario original desapareció en el momento en que Colón se lo entregó a Fernando el Católico, quien ordenó hacer una copia a dos manos, dividiendo el contenido para “conservar el secreto” de lo que estaba escrito.

La edición de Duverger aúna dos textos que tomaron como referente esta copia: la versión que Hernando Colón hizo sobre el diario de su padre y la de Bartolomé de las Casas, que reproduce literalmente pasajes del almirante y los combina con sus propios resúmenes.

“Este Diario de a bordo esfuma absolutamente la versión romántica” creada alrededor de Colón en el siglo XIX, aunque “no hay prácticamente nada” para apoyarla, considera.

La hipótesis que maneja el historiador es que hubo un “predescubrimiento” que hizo otro marinero, al que algunos autores identifican como Alonso Sánchez: “Hubo un viaje anterior, y Colón se apoderó de la información y probablemente de objetos que apoyaban la realidad del contacto con el mundo insular” del Caribe.

“El primer viaje (de Colón) no es de descubrimiento, sino que permitió a España tomar posesión de forma oficial de las tierras americanas”, asegura.

Precisamente por esto, el diario “registra el descubrimiento a la manera de un notario” y es “básicamente una descripción geográfica del territorio, es una descripción. más técnica que humana”.

Además, hace numerosas comparaciones con la geografía española, lo cual, razona Duverger, es una señal de que el texto recoge aspectos “que no corresponden a la realidad, pero es la cosa que desea leer el rey de España para anexar esas tierras”.

A lo largo de su testimonio, Colón emplea palabras portuguesas para expresarse, lo que refuerza la tesis de que probablemente era un “judío portugués” y no un genovés católico, como la Iglesia quiso hacer creer cuando se planteó canonizarlo.

La edición de Duverger agrega, además, la Carta a Luis de Santángel, en la que Colón anuncia su descubrimiento, y que el historiador ve como una prueba para cuestionar la cronología del viaje.

La carta fue escrita en marzo de 1493, a la llegada de Colón a España y salió publicada cinco días antes de que se encontrara con los Reyes Católicos en Barcelona el 20 de abril.

Dos semanas después de este encuentro, el Papa firmó la bula que donó las tierras americanas a España: “Es un calendario prácticamente imposible”, subraya el autor.

Duverger, quien también expresó estas incógnitas en la novela “El ancla de arena” (2016), considera que cambiar la percepción general que se tiene de Colón y de su llegada a América “toma tiempo”.

La cronología que Duverger añade al final del libro recoge como último hecho histórico el derrocamiento de la estatua de Colón en Caracas (Venezuela) en 2004, lo cual guarda un componente simbólico.

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