Idel Vexler

“El currículo educativo no promueve la homosexualidad”

Ministro de Educación. Fue viceministro de gestión pedagógica en los gobiernos de Valentín Paniagua, Alejandro Toledo y Alan García. Se graduó como docente en la Universidad Enrique Guzmán y Valle. En las aulas ha dictado los cursos de Matemática, Química y Biología.

Maritza Espinoza

Domingo, 24 de Septiembre del 2017

Campechano como buen norteño, nos recibe en su nuevo despacho con humor: "Ahora tengo miedo de saludarte diciéndote que estás guapa", bromea, refiriéndose al primer incidente ocurrido a apenas unas horas de juramentar su cargo. Idel Vexler, educador de carrera y tercer ocupante de la cartera más riesgosa del gabinete, no soslaya ninguno de los peliagudos temas que marcan ese sector: ni los radicalismos en el magisterio, ni los temas de género que tanta polémica suscitan y, menos, el asunto de las evaluaciones docentes que acaban de provocar una de las huelgas magisteriales más prolongadas de los últimos tiempos.

¿En qué se diferencia un ministro de Educación que, como usted, ha tenido aula de otro que no?

En que a mí no me pueden contar mis asesores, mis técnicos, la historia del desarrollo educativo del país. Me pueden asesorar técnica, académicamente, con datos, pero mi conocimiento, hasta hace unas semanas, que he estado visitando colegios, me genera la posibilidad de estar más cerca para que las políticas y medidas educativas que tomemos puedan ser realizables.

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Usted dijo, durante la huelga de maestros, que el daño escolar era irreversible. ¿Cómo va a enfrentar ese daño ahora que es ministro?

Al daño de la huelga hay que agregarle que muchas regiones interrumpieron las clases por el fenómeno de El Niño Costero. Lo que se puede hacer es compensar lo mejor que se pueda este daño, para que los alumnos puedan recuperar los aprendizajes. De otro lado, la recuperación de los sábados, lo entiendo. La recuperación en las tardes la puedo entender si hay condiciones. Pero la recuperación de los domingos me parece que no debería darse, porque, si hay una acumulación y un apresuramiento en el desarrollo de los saberes, estos saberes no se internalizan.

¿Cuál es la salida entonces?

Yo espero que los maestros en la primera semana hayan hecho un proceso de repaso para retomar los aprendizajes y que, ahí donde hay clases, el proceso sea sostenido. Y, de acuerdo a cada realidad, sugerí antes y lo pido ahora, se prolonguen las clases lo más que se pueda hasta fines de enero. Ya no febrero, porque en febrero tienen que preparar el próximo año escolar.

En algún momento dijo que, muy bien el derecho a huelga, pero que lo que no se trabaja no se paga.

Exactamente. El derecho de los maestros o de cualquier trabajador a tener una huelga no implica tener el derecho de cobrar sin trabajar. Eso en mi opinión sería antiético. En mi época, no había un maestro que pudiera decir “yo tengo el derecho a la huelga y tengo el derecho a que me paguen sin trabajar”. Eso es una evolución de los últimos tiempos, sobre todo de algunas dirigencias radicales que actúan equivocadamente.

Y en cuanto a los términos de la evaluación a los profesores en la gestión anterior, ¿va a haber algún cambio o se va a seguir con la misma política?

Se va a seguir con lo que la ley dice. La evaluación de nombramiento, la evaluación de ascensos, la evaluación para cargos directivos y, finalmente, la evaluación de desempeño, que tiene un carácter formativo, para que los maestros puedan ir mejorando en su desempeño profesional. Espero que en los primeros meses del próximo año tengamos una propuesta que, junto con la evaluación que vamos a ir aplicando, genere confianza y tranquilidad, que los maestros vean que estas evaluaciones no son para despedirlos, sino para mejorar su performarnce. Pero, claro está que, si después de tres evaluaciones, tres capacitaciones y con una evaluación confiable y válida, no muestran competencia para el trabajo, hay esa posibilidad de la no permanencia... Pero creo que es muy difícil y no es el fundamento principal de la evaluación de desempeño.

Usted ha sido un observador de todo el proceso de la huelga. ¿Piensa que hay infiltración del Movadef entre los profesores?

Yo creo que en las dirigencias radicales podría haber infiltración de personas que podrían tener criterios de carácter político partidario...

¿Pero cercanos al Movadef?

Bueno, eso es lo que se afirma. Yo ahora que estoy en el ministerio voy a hacer las averiguaciones, voy a pedir informes. Pero lo que sí creo es que hay que distinguir. Una cosa son los maestros en general, que actúan en búsqueda de su dignidad. Ese es el magisterio al que hay que apoyar, valorar e impulsar para que desarrollen su trabajo de la mejor manera. Luego están los activistas sindicales, que es un grupo. Y, luego, las dirigencias. Allí posiblemente puede haber algunos dirigentes que tengan ideas radicales...

Supongamos que en su gestión se viera que sí existen posturas cercanas al Movadef en la dirigencia. ¿Podría negociar con ellos ?

Bueno, lo primero es que no pueden seguir trabajando en el aula si es que están sentenciados por terrorismo...

Pero supongamos que solo fueran simpatizantes manifiestos del Movadef, lo cual no es delito...

Bueno, si han puesto una firma en un padrón, eso no los hace terroristas, pero si están sentenciados por terrorismo, ahí hay que aplicar la ley en todos los sentidos, y no solamente no se podría conversar con ellos, sino que de ninguna manera deben estar en las aulas. Y nosotros, en ese sentido, vamos a actuar muy rigurosamente para que no haya ningún maestro condenado por terrorismo que esté trabajando con los alumnos. Si eso hay, es una gran irresponsabilidad. Por otro lado, nosotros vamos a dialogar con todos los maestros. Naturalmente que el sindicato reconocido es el CEN del Sutep, pero también vamos a abrir caminos de diálogo con todos los maestros, con el Consejo Nacional de Educación, con los padres, con la sociedad civil y con los empresarios. Pero en el caso de que haya un nuevo sindicato diferente al Sutep, si cumplen con los requisitos de la ley y se formalizan, hay que actuar dentro de lo que establece la legislación laboral.

Ya cambiando de tema, ¿esperaba que la primera noticia de su ingreso al ministerio fuera el piropo que le lanzó a su antecesora?

No lo esperaba. Lo que esperaba era que la noticia fuera que el ministro Vexler despidió con mucho afecto y mucho cariño a la señora Martens. Y que la despedía como yo esperaría que me despidan cuando yo me vaya. Sin embargo, si la señora Martens dice que se ha incomodado, ya le he pedido disculpas.

¿Cuál es su posición frente a las banderas del feminismo, que se han esgrimido en este incidente?

Yo, como maestro de aula, tengo el mayor y profundo respeto por las mujeres, y rechazo cualquier tipo de acoso, venga de dónde viniera. Yo, como maestro de aula y ahora como ministro, he trabajado y trabajaré por la equidad de género. Ya lo trabajé en el currículo del 2004, porque creo que hombres y mujeres tienen los mismos derechos y deben tener las mismas oportunidades para su desarrollo en el campo social, cultural, económico, político. Es más, dentro de esa perspectiva, yo he apostado y seguiré promoviendo el respeto a la pluralidad, a la diversidad y trabajaré intensamente para que, desde la educación, no haya discriminación de ningún tipo.

¿No lamenta el gesto que originó todo este incidente?

Mi intención fue la de un maestro afectuoso, noble, cercano. Sin embargo, he aprendido que parece ser que, en los funcionarios públicos, los afectos y las buenas maneras no siempre son bien entendidas, y eso sí me apena.

Fuera de ese tema, algo que se ha dicho mucho en redes sociales es que usted plantearía una política más conservadora en temas de género y educación sexual.

Ese temor es infundado. Yo soy una persona que trabajé e implanté la equidad de género en el currículo escolar en el 2004. Y lo he expresado en mis artículos, en mis columnas de manera expresa y lo acabo de ratificar hace un momento: igualdad de oportunidades, igualdad de derechos, para hombres y mujeres.

Estas críticas, más que en el incidente, se basan en unas declaraciones suyas sobre que se debía retirar el término “identidad de género” de la currícula...

Bueno, eso se quitó con la ministra Marilú Martens...

¿Pero en qué sustenta la necesidad de que se retire ese término?


Yo lo que creo es que el currículo educativo no promueve la homosexualidad...

¿Se podría promover de alguna manera?

¡De ninguna manera! La homosexualidad no se enseña. Lo que yo creo es que han habido documentos, guías, materiales, que han dado esta apariencia. Felizmente, ya no están en la web ni el ministerio hace tiempo. Pero en ese momento, yo planteaba que habrían términos que se podrían ajustar, precisar. Mucho de ello ya lo hizo la ministra Martens. Y si hubiera la necesidad de alguna precisión para evitar una mala interpretación, se hará en el momento oportuno. Pero la equidad de género, como un enfoque transversal del currículum, se mantendrá en toda su magnitud.

Pero esta afirmación específica de que el género puede ser una construcción social y cultural, ¿la comparte o no?

Yo la comparto. Lo que pasa es que no siempre es bien entendida por todos. Es como la expresión “vive su sexualidad plena”. Yo creo que es correcta, pero mejor sería decir “conocer, comprender y valorar la sexualidad integral de acuerdo al desarrollo evolutivo del estudiante combinando las dimensiones biológico-reproductivas, socio-afectiva, y ético-moral”. Es una expresión que genera menos controversia y que es más clara desde el punto de vista educativo.

Personalmente, ¿usted cree que existe la ideología de género, como dicen los señores de Con mis hijos no te metas?

No lo he visto... No existe.

En algún momento usted dijo que la discontinuidad de las políticas educativas le había hecho muchísimo daño a la educación. ¿De qué manera va a esforzarse para que se dé esta continuidad?

Yo vengo diciendo desde hace tiempo que, en el Perú debe haber siempre continuidad y cambio. Eso de que, cuando llega un nuevo ministro, un nuevo gobierno, quiere comenzar todo de nuevo, no está bien. Yo vengo con la decisión de continuar todo aquello que está muy bien, mejorar lo que está regular, y desde luego, después de un análisis, una evaluación, una consulta, si hay algo que no está funcionando bien, descartarlo. Pero siempre para mejorar. De ninguna manera para volver atrás.

Dentro del vasto campo de su sector, ¿cuál va a ser el primer toro al que le verá los cuernos?

Los problemas del ministerio todos son complejos. Lo más urgente es que el año escolar termine bien y que podamos recuperar de la mejor manera las clases. Y que las evaluaciones que están en marcha, como la evaluación de ascenso, vayan por buen camino, porque es una herramienta real de superación para los maestros.

Tras una vida en la educación, ¿qué le gustaría que se recuerde como su sello frente al ministerio?

Que los maestros de aula podemos dirigir la educación nacional y trabajar para mejorar su calidad y equidad.

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