César Hildebrandt: “Alan García es Mumm-Ra y, por tanto, la inmortalidad le pertenece”

César Hildebrandt. Periodista. Director del semanario Hildebrandt en sus trece. Se inició como entrevistador en Caretas. Fundó la revista Sí y el diario Liberación. Desde 1980 hasta el 2009 tuvo exitosos programas políticos en diferentes canales de televisión.

Maritza Espinoza

Domingo, 13 de Agosto del 2017

Escribe: Maritza Espinoza

Tú, que eres un pesimista innato, ¿cómo abordarías al Perú de hoy desde el optimismo?

Pensando en los jóvenes que nos derrocarán como generación y que plantearán las cosas de otra manera, si es que logran superar el egoísmo como tentación y entender que solo unidos podrán plantear los grandes cambios que el Perú y el mundo necesitan.

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¿Nuestra generación ya está perdida?

Sí, lo está. Desde luego, si lees a Nelson Manrique y escuchas a gente como él, te da la sensación de que todavía hay mensajes fuertes en esa generación, pero, a nivel colectivo, no tengo dudas de que la gran oportunidad se perdió y de que las limitaciones fueron mucho más grandes que los talentos.

Pero no negarás que, comparando el Perú de hoy con el de la oligarquía o el de la colonia, algo hemos mejorado...

Es que, a nivel institucional, padecemos miserias que pertenecen al período fundacional de una república. Si no queremos ver eso, es que somos unos patriotas cegados por nuestro amor al terruño. ¡Tenemos problemas que pertenecen a comienzos del siglo XIX!

Hay quienes dicen que, sin Velasco, Sendero estaría en el poder. ¿Velasco no es algo que rescatar?

Sin lugar a dudas. Y, aunque no le guste a la derecha, Velasco fue un hombre que entendió que si no había desahogos sociales, este caldero iba a reventar. Y a él le debemos, en efecto, que la violencia no triunfase a final de cuentas, porque el movimiento de Guzmán era un movimiento fundamentalmente maoísta y, por lo tanto, agrario. Y, entonces, sin la reforma agraria de Velasco, con los Romainville de los años 50 y 60, evidentemente la pradera se hubiese incendiado de un modo mucho más rápido...

Al surgir el boom gastronómico, se dijo que alrededor de él se iba a gestar una nueva identidad y a rescatar la autoestima del peruano. ¿Cómo ves ese proceso?

Cursi hasta las lágrimas. ¡Me hace recordar a Zavalita y su famosa frase de por qué los valses peruanos serán tan, tan huevones...! (Risas) Comemos bien, cocinamos mejor y tenemos esta sensualidad y este gusto por el buen vivir que nos identifican. Quizás por eso somos guerreros inconsecuentes y perdedores crónicos en muchas batallas. Tenemos esta gracia epicúrea, pero, ¡por Dios!, nuestra identidad no pasa por ahí. Esto es un engreimiento minoritario. Pregúntale a los huancavelicanos qué gastronomía disfrutan y, en Puno, cuántos faisanes son parte de su menú. Es lo que siempre nos pasa: vivimos de las sobras de la república aristocrática.

Muchos consideran a Gastón Acurio la reserva moral del país, un presidenciable. ¿Cómo lo ves?

Yo lo veo como un banco ambulante. Es un empresario exitosísimo. Uno de los más brillantes y millonarios de los últimos tiempos, pero... ¿cómo, qué dices?

Como reserva moral, como presidenciable.

Como reserva moral podríamos discutir muchas cosas. A ver cómo tratan los restaurantes, en general, no solo los del señor Acurio, al personal a su servicio. Pero si me preguntas si es presidenciable, la respuesta es sí, Acurio es presidenciable, pero Melcochita también. Ah, sí. Y Tongo.

¿Estás poniendo a Acurio al nivel de Tongo y Melcochita?

No. Lo que quiero decir es que, en el Perú, la política está tan despoblada de normas que efectivamente todos son presidenciables. Porque no hay partidos. Si fueran los partidos los que tamizaran a los candidatos, y los que produjeran las candidaturas, desde luego habría un cedazo muy claro, pero la carencia de partidos y de instituciones formales en ese sentido hace que los forasteros temerarios tengan todo el derecho y todas las posibilidades de llegar a la presidencia.

Cierto, los partidos están hechos jirones y eso es lo que usa el fujimorismo para decir que Fuerza Popular es el único partido en consolidación y crecimiento...

Eso es confundir disciplina monotemática con principios. No tienen programa ni ideas. El único gran programa es el rescate del líder de la cárcel donde está y, en todo caso, la sustitución del líder por su hija para limpiar el apellido. Llamar partido a Fuerza Popular me parece una exageración.

¿Y cómo ves el presunto quiebre interno a raíz de la aparición de Kenji Fujimori como opción?

No tengo dudas de que Kenji aspira a la candidatura del 2021. Tampoco tengo dudas de que no hay ninguna diferencia fundamental entre Kenji y Keiko. Son lo mismo con distintos matices. La correlación de fuerzas internas y los desgarros que sucedan en los próximos tiempos determinarán quién de los dos es candidato, pero no descarto que Kenji lo sea.

De otro lado, tenemos a Humala preso, Toledo prófugo y a García y Keiko campantes, teniendo los mismos indicios de corruptela por parte de Odebrecht...

Pero ahí hay una imprecisión que podríamos discutir amablemente. Los señores Humala o, para decirlo de un modo feminista, los señores Humala y Heredia, tienen en su contra un reguero de indicios que, acumulados, constituyen pruebas de peso: las agendas, los testimonios, los maletines, Barata, el tesorero que no era tesorero, pero que fungió de serlo por ser hermano de la señora Heredia. Ahí está una serie de elementos que no se pueden comparar con la vaguedad que fatalmente rodea los casos de Alan García y de Keiko. O sea, en términos abogadiles, no hay cómo comparar un caso con los otros dos, porque en los otros dos hay un par de dichos…

Entonces, ¿cabe la posibilidad de que García y Keiko sean inocentes de este delito?

¿Del delito de lavado de dinero en el caso Odebrecht? Cabe la posibilidad. Yo intuyo que podrían ser culpables, pero eso no me facilita el derecho de decir que son culpables. Entonces, claro, el caviarismo en su versión más exaltada dice: ¡Hay dos varas! No, hay dos casos. Yo espero, por supuesto, que los sinvergüenzas que están todavía impunes sean procesados debidamente, pero para eso vamos a tener que trabajar en busca de pruebas, de voucheres, de transacciones, de tercerías...

Bueno, pero la fiscalía no está muy interesada en hacerlo, ¿no?

La fiscalía no está muy interesada en hacerlo y ese es exactamente el peor de los dramas. Ahí sí la sospecha es correcta. ¿Por qué la fiscalía no está interesada en hacerle repreguntas a la fuente brasileña cuando esta menciona a García o a Keiko? Bueno, el señor Pablo Sánchez Velarde dice que la agenda era restringida. Falso. La invitación era precisamente a hacer repreguntas abiertas y libres.

¿Y por qué el desinterés?

Bueno, no olvidemos que desde los tiempos de Peláez Bardales, el doctor García ha pasado aceitosamente por todos los escrutinios del Ministerio Público, y lo mismo ha pasado con Keiko Fujimori. Hasta ahora, por ejemplo, el caso grosero de Joaquín Ramírez no resulta siendo examinado severamente por el Ministerio Público y eso es fatal para aquello de lo que hablabas: la cierta simetría en los sistemas de judicialización de los casos. Ahí sí, toda la razón.

PPK acaba de cumplir un año de gobierno. ¿Cuál es tu balance?

Malo. Pedro Pablo dice que subestimó el desafío, los retos que le impuso la realidad, y pretende decirnos que El Niño y que Odebrecht fueron elementos decisivos en su deterioro. No lo creo así. Lo que pasa es que tenemos un gobierno de tecnócratas ineficientes y que, además, no tiene una visión política de la conflictividad social, y eso es muy grave. Porque los tecnócratas no están haciendo su tarea –que sería precisamente financiar, destrabar, socorrer las zonas de la economía en donde es posible la reactivación– y los políticos son fantasmas, como el señor Zavala, que cree que está en otro mundo. Y todo esto con un presidente distraído, alelado, que no está evidentemente a la altura de los problemas que tenemos.

Pero Kuczynski es producto de nuestra larga tradición del mal menor. En el último tramo de la campaña, incluso tú llamaste a votar por él. ¿Cómo salir de esta maldición?

No hay manera ahora de salir de esta maldición, porque las próximas elecciones serán también entre el fujimorismo como reincidencia tenaz y aquellos que nos prometerán salvarnos del fujimorismo y tendrán luego que aliarse con el fujimorismo para ver si pueden sobrevivir al acoso congresal del fujimorismo. Entonces, no hay salida en este momento, porque no tenemos ni las personalidades ni los partidos que puedan parir la gran solución.

¿No hay un político que consideres el menos malo, aquel que podría salvarse de esta situación?

Para que no digas que soy una suerte de pesimista obcecado, no sé si (Julio) Guzmán tendrá la calidad, la anchura de espíritu y el coraje como para encarar esto desde perspectivas nuevas. No lo sé. Pero es el único nombre que se me ocurre como una posibilidad latente, remota...

Aunque dicen que en política no existen cadáveres, ¿crees que García, después de su última golpiza electoral, tenga alguna opción de volver con éxito a la política?

Tú quieres exacerbar mi pesimismo para que yo admita que Alan García es inmortal, como Mumm-Ra (personaje de los Thundercats) y sí, la respuesta es sí: García es Mumm-Ra y, por lo tanto, la inmortalidad le pertenece (risas). Y sí, es posible. El García prontuariado del 90 volvió el 2006, después de enésimas prescripciones, 40 salvatajes, mil ayudas de sus amigotes en el Poder Judicial. ¡La política peruana está llena de zombies y García es el zombie mayor! Yo estoy seguro de que García salió en Thriller de Michael Jackson.

Pero recuerda que en las últimas elecciones el Apra se encargó de decapitar a todo el que tuvo opción y él no levantó cabeza. ¿Eso no fue una forma de decirle “¡muere, Mumm-Ra!”?

Sí, pero estamos hablando precisamente de la capacidad zombie de resurrección. Entonces, desde esa perspectiva, sí, García podría reanimarse si algún doctor Frankenstein le da una ayudita. Ahora, que merece una misa de cuerpo presente formulada por Cipriani, por supuesto que sí. ¡Imagínate, me lo vas a decir a mí! Pienso lo peor de García. Es el tipo que más daño le hizo al partido más importante del Perú.

De otro lado, hay tantos periodistas de los 90 reciclados en la televisión y tú no has vuelto...

No depende de mí. No me han hecho una invitación, ni me la van a hacer. A mí me echaron porque era incómodo y sigo siendo incómodo. Así de sencillo.

¿Habría lugar en la televisión actual para ti?

No creo. Ni lo busco, ni lo quiero.

Usando la terminología de las redes sociales, ¿te consideras un “influencer”?

No. Para nada. Escribo para una minoría de lectores sobrevivientes de sabe Dios cuántas purgas y cuántos masivos asesinatos culturales y nada más. Y esas encuestas del poder siempre me dieron risa...

Y eso que siempre apareces en ellas...

Siempre aparezco, porque, en fin, hay gente a la que le gusta hacer torneos y ránkings...

¿No será que también eres un personaje?

Eso no depende de uno a veces. Hay gente que te construye una identidad. Por ejemplo, tengo una cuenta de Facebook falsa, que dirige una persona que no conozco y que, sin embargo, parece mío. Es más, tengo alguna gente que me lanza a la presidencia de la República. Y me da mucha risa.

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