Buena señal
En un país donde el deporte suele ser plato de segunda mesa para los gobiernos de turno –en más de tres décadas de democracia ninguno se preocupó en desarrollar una política deportiva– la llegada a la presidencia del IPD de un medallista olímpico resulta emblemática y alentadora.
Perú, en toda su historia, solo consiguió 4 preseas. Una de plata con el vóleibol y otras tres en tiro: la de oro con Edwin Vásquez en Londres 48 y las de plata con Juan Giha en Barcelona 92 y con un joven Francisco Boza colgándose la distinción en Los Ángeles 84 al quedar segundo en la modalidad de fosa.
‘Pancho’ conoce de cerca las carencias que sufren nuestros atletas. Las ha vivido en carne propia durante su preparación para distintas competencias.
El Instituto Peruano del Deporte, seamos claros, a veces solo resulta siendo la cara burocrática de una realidad que le pone enormes piedras en el camino a los deportistas, obligados a tocar demasiadas puertas para intentar salir de ese ‘Planeta de los misios’ que ha construido un presupuesto insuficiente y mal distribuido.

Boza, con una trayectoria importante como dirigente, está metido en el tema y mal haría en lanzar ideas afiebradas como la creación de un Ministerio o proponer que seamos anfitriones de una Olimpiada. Es un buen gesto. Ojalá, con Gana Perú, gane por fin el deporte.