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Ley de alimentación saludable: controversia por tercera prórroga del uso de adhesivos

Luiggi  Díaz

Los octógonos de advertencia tienen vigencia desde junio del 2019. Foto: difusión
Los octógonos de advertencia tienen vigencia desde junio del 2019. Foto: difusión

A fin de mes vencerá el plazo que permite colocar octógonos con stickers en los envases o etiquetas de productos procesados y en tres meses entrará en vigencia la segunda fase del reglamento que exige nuevos parámetros técnicos. La industria solicita aplazar ambos periodos para adecuarse, pero nutricionistas y Aspec se muestran en contra.

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Han pasado dos años desde que se implementó la Ley de Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes; sin embargo, las discusiones sobre el etiquetado continúan. Gremios empresariales han solicitado al Gobierno una tercera prórroga para seguir colocando los octógonos de advertencia con adhesivos, pero, además, intentan que su uso sea permanente.

La propuesta viene de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) bajo el argumento de que los stickers sí cumplen con la finalidad de la ley que es “brindar información de los productos”. Es decir, bajo su posición, independientemente de si los octógonos aparecen pegados o impresos, los consumidores podrán conocer si lo que comen es “alto en azúcar”, “alto en sodio”, “alto en grasas saturadas” o si contiene grasas trans.

Sumado a este pedido, hay una solicitud de la Asociación de Exportadores (ADEX) para retrasar por al menos nueve meses más la segunda fase de parámetros técnicos que exige reducir las cantidades de azúcar, sodio y grasas saturadas en productos procesados.

La ex decana del Colegio de Nutricionistas Saby Mauricio considera que ambas propuestas representan un nuevo atentado a la ley y acusó a la industria de querer buscar excusas para incumplirla. Desde la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (ASPEC) también han manifestado su oposición y esperan que el actual Gobierno niegue las solicitudes.

A favor y en contra

La ley 30021 (de alimentación saludable) se aprobó en junio de 2013 por iniciativa del congresista Jaime Delgado y, de acuerdo a la norma, la reglamentación debía redactarse en un plazo de 60 días; no obstante, esta recién empezó a ser discutida en el 2017, año en el que fue objeto de controversia porque una iniciativa legislativa propuso cambiar el etiquetado con octógonos por los semáforos nutricionales, lo cual no prosperó.

Finalmente, tras idas y venidas, el reglamento se aprobó y poco después el manual con las especificaciones técnicas para elaborar el etiquetado. En un principio se brindó a las empresas un año para colocar los octógonos con adhesivos encima de la etiqueta hasta que puedan adecuarse, pues lo ideal era que la advertencia vaya impresa. En el 2020 la industria pidió un año adicional tomando como justificación el contexto de la pandemia y el Ministerio de Salud se los brindó. Ahora intentan que los stickers se sigan permitiendo por más tiempo.

Carlos Posada, director institucional de la CCL, confirmó que hizo llegar a los ministerios de Salud, Producción y Comercio Exterior el requerimiento de poder seguir usando los adhesivos de forma indefinida. Su postura es que la normativa establece colocar octógonos, pero no el cómo.

“La ley no habla de que tiene que haber stickers o que tiene que estar rotulado, simplemente dice que debe haber octógonos. (…) Lo que la Cámara de Comercio considera es que la finalidad de la ley es que el consumidor se entere del producto que está comiendo y que vea los octógonos”, argumenta.

A pesar que el manual sí establece la manera en que deben ir los octógonos, Posada defiende su postura con la siguiente lógica: “(Los octógonos impresos) no son una obligación de la ley, esto no se puso en la ley como una necesidad, sino justamente básicamente para ser regulado por el Minsa. Uno puede cumplir lo que dice la ley de diversas formas”, asevera.

El vocero de la CCL afirma que son conscientes de las críticas sobre que los octógonos en adhesivos pueden caerse o ser fácilmente retirados, por ello asegura estar de acuerdo en que se establezcan especificaciones técnicas para evitar ese tipo de situaciones.

Agrega que su intención no es desacatar la ley, aunque reconoció que su objetivo es respaldar a las empresas que exportan, especialmente a las más pequeñas, pues sostiene que sus costos se elevarían si son obligadas a realizar un etiquetado para el mercado nacional que exige octógonos y otro para el externo. Asimismo, dijo que le preocupa que algunas compañías dejen de enviar productos al Perú justamente porque se les obligaría colocar los octógonos impresos y no con stickers.

“Nosotros en ningún momento pretendemos que el consumidor no conozca, al contrario, estamos totalmente de acuerdo (...) pero no obliguemos a que sea una sola manera porque, durante dos años ya se han venido pegando los stickers y la verdad que creo que todos los consumidores hemos visto los octógonos y probablemente ni siquiera nos hemos dado cuenta si son stickers o impresos”, menciona.

La doctora Saby Mauricio, quien fue decana del Colegio de Nutricionistas en el tiempo que se discutió y finalmente aprobó el reglamento, considera que los stickers desnaturalizan el sentido mismo de la ley porque, en su opinión, no se brinda información correcta al usuario sobre lo que consume.

“Nosotros insistimos que (los octógonos) tiene que ser parte de la etiqueta porque, valga la redundancia, el etiquetado es parte del todo. Entonces yo no puedo decir que solo el octógono lo voy a poner en adhesivo porque se presta a que se pueda sacar o caer”, sostiene la nutricionista.

Mauricio precisa que el uso de stickers no es válido, ya que en el manual se dan especificaciones sobre la colocación de los octógonos en la etiqueta. En efecto, en el manual se menciona lo siguiente: “Las advertencias publicitarias deberán ser consignadas de manera clara, legible, destacada y comprensible en la cara frontal de la etiqueta del producto, según las siguientes especificaciones y las proporciones que se detallan en el Anexo 1”. Justamente en ese anexo se señalan las proporciones de tamaño que deben tener los octógonos.

“No se estaría cumpliendo la ley cuando dice que los octógonos deben estar en el etiquetado frontal. Lo que está haciendo la industria es evadir su responsabilidad y dándosela a quien vende”, cuestiona.

Una posición muy similar tiene la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (ASPEC), que sostiene que la colocación de adhesivos “contraviene la esencia misma” del Manual de Advertencias Publicitarias de la ley y advierten varios problemas. Uno de ellos es el hecho de que puedan ser colocados en cualquier parte del envase y no en la parte frontal tal como indica la normativa; además que podrían incumplir las especificaciones sobre el tamaño.

ASPEC agrega que el Estado no tiene la capacidad de fiscalizar todas las bodegas, supermercados y tiendas de conveniencia para verificar la correcta colocación de adhesivos. Asimismo, señalan que la empresa puede eludir su responsabilidad culpando al bodeguero o a los empleados del supermercado por haber colocado el adhesivo donde no debía ir.

A diferencia de ASPEC y la licenciada Mauricio, Vannya Pineda, miembro del Comité Científico del Colegio de Nutricionistas de Lima, manifiesta su posición a favor de la colocación de octógonos con adhesivos porque se cumple con el rol de informar a la población sobre los octógonos.

“Nosotros estamos de acuerdo en que se amplíe la vigencia del uso de stickers, en realidad de manera indefinida. Hay muchas empresas que son importadoras de alimentos y es muy difícil importar alimentos con una etiqueta exclusiva para Perú, entonces finalmente el objetivo de la ley es comunicar al consumidor que el producto es alto en ciertos componentes o si tiene grasas trans. El hecho de que esté en sticker o en forma impresa no afecta el sentido de la ley”, menciona.

Pineda indica que, si se coloca los adhesivos, estos de todas maneras deben de cumplir con las especificaciones del manual, es decir, que vaya en la parte frontal, que sea visible y en el tamaño adecuado. Además, menciona que se debe fortalecer la fiscalización no solo de Indecopi, sino también por parte de los supermercados o tiendas donde se venden los productos.

La fiscalización

Es la Comisión de Fiscalización de la Competencia Desleal de Indecopi la encargada de verificar que los octógonos se coloquen de manera clara y legible en las etiquetas de los productos, de acuerdo con las especificaciones contenidas en la ley.

Desde Indecopi informaron a La República que a la fecha se han iniciado 220 investigaciones preliminares de oficio por posibles infracciones a la ley de alimentación saludable. De ese número, 146 investigaciones preliminares corresponden a un posible incumplimiento al Manual de Advertencias Publicitarias, de las cuales, 97 dieron inicio a procedimientos sancionadores de oficio.

Las sanciones para las empresas infractoras pueden ir desde una amonestación hasta 700 Unidades Impositivas Tributarias (UIT). A la fecha, el total de las multas impuestas en primera instancia administrativa a las empresas por incumplir con los octógonos asciende a 39.24 UIT.

Los productos fiscalizados corresponden a panes, golosinas, leches, embutidos, gelatinas, chocolates, refrescos, mantequillas, entre otros; y la mayoría de sanciones corresponden a productos de fabricación nacional.

La institución señala que la infracción más común en los proveedores es no consignar la advertencia publicitaria de “Contiene grasas trans: evitar su consumo” en la publicidad del empaque de sus productos.

Ante el próximo vencimiento de la prórroga para el uso de adhesivos, Indecopi precisó que hasta el momento ha enviado cartas informativas a 191 empresas a fin de que adecúen sus empaques.

Piden aplazar segunda fase

Desde setiembre de este año deberán regir los nuevos parámetros técnicos del reglamento de la ley de alimentación saludable. Con esto, los productos deberán llevar una menor cantidad de azúcares, sodio y grasas saturadas. Al respecto, la Asociación de Exportadores (ADEX) está solicitando al Minsa el aplazamiento de esta etapa por nueve meses más, hasta junio del 2022, con la finalidad de dar tiempo a que las empresas se adecúen a los nuevos requerimientos. La carta fue dirigida a inicios de este mes al ministro Óscar Ugarte.

Dorian Zea, el presidente del Comité de Agroindustrias, Alimentos y Bebidas de ADEX, señala que un gran número de compañías consideradas grandes y medianas ya han modificado las fórmulas de sus productos de acuerdo a lo que exige la segunda etapa. En ese sentido, asegura que su pedido busca proteger a las más pequeñas.

“Varias cosas han dificultado (adecuarse) a las empresas. Lo primero es que el tema de la pandemia nos ha golpeado fuerte, ahora ya sentimos una recesión y nuestros estantes no han rotado. (…) Entonces, los productos que han tenido baja rotación vamos a tener que eliminarlos o quemarlos, es un tema de demanda y los más perjudicados van a ser las empresas más pequeñas”, asevera.

Zea también niega que el empresariado se niegue a cumplir con la normativa y, al contrario, afirma que a ellos les conviene adecuarse, ya que el objetivo es poder ser más competitivos ante el resto de productos que han reducido sus cantidades de azúcar, sodio y grasas saturadas.

Sobre la solicitud de ADEX, la nutricionista Pinedo se muestra en contra, ya que considera que las empresas han “tenido tiempo suficiente para hacer la implementación, entonces no habría razón para ampliar el plazo”.

Indica que, si las empresas aún no se han adecuado, tienen la posibilidad de recurrir al uso de adhesivos, tal como ocurrió en la primera etapa, y de esa forma los productos no tendrían que perderse. “Tienen un plazo de seis meses para emplear stickers posterior al inicio de la entrada en vigencia de la segunda fase, no hay motivo para retrasarla”, dice la especialista.

La República intentó conocer las posturas de los ministerios de Salud y de Comercio Exterior sobre ambas propuestas, pero al cierre de este informe no respondieron a las solicitudes.