La educación a distancia, un reto para niños y adolescentes con TEL

Denisse Torrico

dennise.torrico@glr.pe DenisseTorrico

22 Sep 2020 | 16:54 h
Un espacio adecuado, con buena iluminación y pocos elementos distractores son las recomendaciones de una experta en el TEL. Foto: John Michael Ramón/ La República.
Un espacio adecuado, con buena iluminación y pocos elementos distractores son las recomendaciones de una experta en el TEL. Foto: John Michael Ramón/ La República.

Permanecer más de siete horas frente a una pantalla, los elementos distractores y la nula interacción social son las principales dificultades que un niño debe atravesar en esta pandemia. Experta propone modalidades educativas para menores con trastorno específico del lenguaje (TEL), entre ellas programas especiales de Aprendo en casa.

Silvia inicia su día antes de las 8 de la mañana, horario en el que Juan Diego, su hijo, un adolescente de 14 años con trastorno específico del lenguaje (TEL), inicia sus clases de primero de secundaria. A lo largo de estos casi 6 meses de pandemia, ella tuvo que compartir su tiempo entre quehaceres domésticos, trabajo remoto, escuchar asignaturas virtuales y tareas escolares.

“Al principio todo era bien desordenado, ni siquiera los profesores se habían organizado. Creo que nadie estaba preparado para una emergencia de este tipo. Es por eso que toda la primera etapa he tenido que acompañarlo durante horas. Me sentaba con él y escuchaba las clases para ayudarlo. Esto además de trabajar, lavar, cocinar y otros quehaceres”, narra.

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Fueron meses complicados, ya que además de la crisis sanitaria, su hijo tenía que adaptarse a una modalidad de estudio casi desconocida e implementada en poco tiempo.

Silvia explica que esta forma de trabajo “fue muy dura” para Juan Diego; sin embargo, pasada la primera etapa de estudios (marzo-julio) el panorama es distinto. Cuenta que su hijo ha aprendido a realizar más tareas solo y que la comunicación con las docentes cada vez es mejor.

“Fue muy duro para él, la situación se nos escapaba de las manos. Veníamos acostumbrados a un sistema (presencial) que ya no existía en ese momento y ahí ya había un gran problema. Pero ahora veo a mi hijo más independiente”, relata.

Ella es consciente de que esta modalidad nunca será igual a las clases presenciales. No obstante, asegura que el colegio del menor fue de gran ayuda para que el nivel educativo no se vea afectado.

“La ventaja del colegio (Antares) donde se encuentra es que ya tenían conocimiento de las clases virtuales, pero no estaba aplicado. Definitivamente se siente la diferencia, pero tal vez lo podremos ver luego, con números y cifras de cuánto realmente nuestros niños han podido aprender”, enfatiza.

Al igual que Juan Diego, miles de niños con TEL han tenido que adaptarse a las clases virtuales a través de computadoras y a la poca interacción social que se vive durante esta época.

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En ese sentido, la psicóloga educativa Angélica Esquivias recomienda áreas especiales que permitan que el estudiante se concentre. Este espacio debe tener una buena iluminación, mínimo de distractores y debe estar ventilado.

“El ambiente físico y psicológico va influenciar en cualquiera persona, más en estos niños con TEL. Ellos requieren de un espacio tranquilo, que no haya nada pegado a la pared, que tenga lo necesario en la mesa de trabajo. La casa se tiene que adecuar a lo que necesita al niño”, aconseja la especialista del colegio Jean Le Boulch.

Asimismo, insta a los padres de familia a tener mucha paciencia, emplear palabras claras con sus hijos y tener una comunicación sincera con los profesores.

“A los papás les recomendaría que hablen claro con sus hijos. Modular bien la voz, evitar los diminutivos. Asimismo, de acuerdo a la edad, usar frases cortas y precisas. También deben tener mucha paciencia y aceptación. No presionarlo ni inundarlo de tareas. Además, tiene que existir una comunicación sincera con la profesora”, enfatizó la psicóloga educativa.

Aprendo en casa: ¿educación inclusiva?

El panorama se complica cuando no existe la economía suficiente para solventar los gastos de un centro educativo privado y terapias online.

En esa línea, la plataforma Aprendo en Casa debería ser una opción que garantice la educación de los menores con TEL. Sin embargo, para la psicóloga Angélica Esquivias, esto no es así. Según comenta, se debe establecer una programación especial según un tipo de diagnóstico.

“Hay que diversificar de acuerdo a las necesidades de los estudiantes. Es un gran reto implementarlo, pues se debe considerar a quién va dirigido, porque no todos necesitan lo mismo. Por ejemplo, un niño con TEL requiere un programa posiblemente parecido, pero no siempre igual del niño que tiene autismo. Cada uno tiene niveles y especificaciones distintas. Entonces creo que pueden hacer plataformas o programas, que vaya de acuerdo con el diagnóstico de cada niño. Que haya un especialista que determine a qué plataforma ingresar”, menciona la especialista.

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Propone, además, un programa para los padres de familia, pues son ellos quienes vienen realizando una labor sacrificada durante esta pandemia.

“Tiene que haber un programa para los padres, eso es básico. Ahora en la educación remota, con niños con diagnóstico, son los principales agentes de educación, con orientación de los maestros que te van a decir cómo, pero quienes acompañan a los niños son ellos”, recalca.

Barreras educativas

Si bien actualmente no existe una educación presencial, la Defensoría del Pueblo hace una advertencia sobre la falta de personal especializado para cubrir con las necesidades de cada estudiante.

“En la etapa presencial hay barreras por la falta de docentes preparados para atender a los que tienen otras necesidades educativas. Los profesores no están capacitados para atender a estos estudiantes y muchas veces las mismas escuelas piden a los padres de familia que subvencionen un gasto adicional para la contratación de un profesional”, comenta Carlos Enrique Herrera, comisionado de la institución.

Agregó que pese a los trabajos que viene realizando el Ministerio de Educación para hacer inclusiva la educación, aún esta no se logra. En ese sentido, resaltó la importancia de que la escuela se adecue al alumno.

“La Defensoría del Pueblo ha llamado la atención sobre estos problemas al Minedu, pero no vemos que los esfuerzos que se han dado solucionen el problema. Se espera que el estudiante se adapte a la escuela, cuando en realidad debería ser al revés. En eso consiste la inclusión y eso no se está dando”, enfatizó Enrique.

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