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Isabel Cortez pide reabrir El Frontón para violadores, pero fue destruida hace más de 25 años

Integrante de Cambio Democrático pidió la reapertura de una prisión ubicada en la isla El Frontón, la cual fue escenario de una matanza extrajudicial de prisioneros por terrorismo y su infraestructura fue parcialmente destruida en 1986.

Legisladora Cortez considera que condenados a cadena perpetua reciben muchos beneficios en las cárceles del país. Vídeo: PBO
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La congresista de la bancada Cambio Democrático, Isabel Cortez, hizo un llamado a que se reabra la prisión conocida como El Frontón, con la finalidad de que albergue – en la actualidad – a los condenados por violación y asesinato. Pedido que contrasta con la realidad de la antigua cárcel, la cual sufrió la demolición parcial de su infraestructura durante la ‘matanza de El Frontón’, en donde fueron asesinados extrajudicialmente prisioneros acusados de terrorismo en 1986.

“Se tiene que reabrir El Frontón y ahí mandarlos a todos aquellos que violan, que asesinan, a todos ellos mandarlo ahí, a que cumplan cadena perpetua, sin ningún beneficio. (…) En la actualidad estos sentenciados a cadena perpetua tienen muchos beneficios”, declaró para PBO.

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El Frontón, una cárcel cerrada desde 1986

Entre el 18 y 19 de junio de 1986, se produjo un operativo de exterminio en los penales de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara. Se calcula que 254 internos fueron ejecutados, de los cuales 113 se encontraban recluidos en la prisión conocida como El Frontón, nombre de la isla donde se encontraba ubicada. El denominador común es que quienes perdieron la vida eran prisioneros acusados por terrorismo, muchos de ellos sin una sentencia.

En El Frontón, el motín inició en el Pabellón Azul de la isla penal ubicada en el Callao. Esta operación que acabó con la vida de cientos de prisioneros se ejecutó bajo pretexto de una revuelta de reos quienes se resistían a un traslado a una prisión de alta seguridad y de régimen estricto en Canto Grande. A cargo de la Marina de Guerra estuvo el almirante(r) Luis Giampietri y como ministro del Interior, Agustín Mantilla, bajo las órdenes del entonces presidente de la República, Alan García Pérez.

Durante la matanza, la Marina utilizó además del armamento tradicional dinamita, bazucas, granadas y explosivos de alto poder como el C3. Esto generó que el Pabellón Azul, donde inició el motín, fuese completamente demolido y terminó afectando gran parte de la infraestructura del penal. Tras la rendición de algunos prisioneros, los internos fueron seleccionados y luego ejecutados. Desde esa época, la isla que servía como penal dejó de ser utilizada para esos fines y no se realizaron trabajos para su reconstrucción.