Gloria Cano: “No se puede acusar a una persona con declaraciones obtenidas bajo tortura”, ministro de Trabajo Iber Maraví

La directora ejecutiva de Aprodeh cuenta con con amplia experiencia en la defensa de inocentes acusados falsamente como terroristas. Considera que, para el caso de Iber Maraví, se requiere una mayor investigación para encontrar hechos objetivos.

Posición. Incluso en el caso del control político, no se debe aceptar la tortura, dijo Gloria Cano. Foto: Virgilio Grajeda / La República
Posición. Incluso en el caso del control político, no se debe aceptar la tortura, dijo Gloria Cano. Foto: Virgilio Grajeda / La República
Ángel Páez

Durante varios años la abogada Gloria Cano ha representado a personas acusadas de terrorismo sobre la base de manifestaciones obtenida mediante la tortura de detenidos. Desde esa perspectiva, analiza el caso del ministro Iber Maraví.

¿Por qué durante el conflicto armado interno los atestados policiales sobre presuntas actividades terroristas no eran confiables?

Durante varios años de investigaciones hemos documentado que dentro de las instalaciones policiales se obtenían declaraciones mediante tortura a los detenidos. Los medios de comunicación también reportaron los testimonios de personas afectadas por tales prácticas. Además, organizaciones nacionales e internacionales, la Comisión de la Verdad, recogieron graves testimonios de personas torturadas durante interrogatorios dentro de las instalaciones policiales.

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Entonces, ¿tiene fundamento el ministro Iber Maraví cuando manifiesta que fue investigado por presuntos actos terroristas porque la policía torturó a varios detenidos para que lo acusaran?

Los policías de investigaciones asistieron al Ejército sobre cómo tratar a los detenidos porque los militares no sabían cómo hacerlo. Por eso es que no solo hemos documentado torturas en las dependencias policiales, sino también en la llamada ‘’Casa Rosada’' (centro militar de detención clandestina en Huamanga) y en el cuartel Los Cabitos (en la misma ciudad). Precisamente, cuando se exhumaron cuerpos en el campo de tiro de esta instalación militar, no solo se determinó que todos recibieron disparos, sino también que tenían fracturas en las rodillas y de los huesos de los pies. Esto se debe a que las personas eran colgadas (que es un método de tortura). Entonces, para mí, sí existe una aseveración de que ha habido tortura, y el Ministerio Público y el Poder Judicial lo han aceptado, y por eso los investigados no pasan a juicio oral, entonces tenemos una decisión sobre eso, tenemos un fundamento.

Sin embargo, tres de las personas que dijeron que fueron torturadas por la policía para implicar a Iber Maraví con Sendero Luminoso, después fugaron del penal de Huamanga durante un ataque terrorista, el 2 de marzo de 1982, comprobándose su filiación senderista. Y en un caso, uno de ellos murió en combate terrorista.

Esos hechos confirman la pertenencia solo de esas personas. Pero no confirman (que también serían senderistas) las personas cuyos nombres podrían haber dado. Recuerdo el caso de Sergio Cabezas Javier, quien estuvo detenido cuando tenía 14 años. Le decían: ‘’Danos nombres de cualquiera, de tus vecinos, tus amigos del colegio’'. También le decían: ‘’Aquí tenemos una lista, firma’'. Nosotros hemos denunciado este tipo de abusos durante muchos años y hemos documentado centenares de casos de personas a las que les hicieron firmar una serie de listados de nombres. ’’Yo no los conozco’', respondían los detenidos. Y les contestaban: ‘’Si tú firmas, sales en libertad’'. Estas personas fueron absueltas, y las que fueron condenadas fueron indultadas, hasta el propio Alberto Fujimori, precisamente por los abusos que se cometían. Los abusos no se iniciaron con los militares. Es una práctica lamentable que se inició con la policía.

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Moción de censura contra Iber Maraví se presentaría este martes. Foto: MTPE

Así es, los testigos que presentó el ministro Maraví señalaron que fueron torturados por agentes de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP). Pero estas personas no solo mencionaron a Maraví, sino también a Edith Lagos Sáez y a Orestes Urriola Gonzales como parte del mismo grupo. Lagos y Urriola también fugaron de la cárcel, la primera murió durante un enfrentamiento y el segundo participó en el ataque con coche bomba en Tarata y está cumpliendo condena.

Los datos que usted menciona confirman la pertenencia de tales personas. Pero ninguna persona que respeta los principios de los derechos humanos puede basarse en una declaración efectuada bajo tortura, para formular una acusación tan grave. Se está lanzando un estigma a todas las personas que han sido involucradas injustamente por terrorismo.

En este caso, se trata del ministro de Trabajo, Iber Maraví.

No quiero referirme al caso en concreto del señor Maraví porque no lo conozco. No sé cuáles serían sus vínculos. Lo que estoy diciendo que en cualquier situación, sea administrativa, judicial e incluso de control político, no puede estar exento del debido proceso ni del respeto de principios fundamentales. Si una persona ha declarado bajo tortura, esa declaración no puede servir para inculpar a otra. Ahora, si en esa relación (de nombres que dio dicha persona) aparecían cinco, y después estas cinco personas reaparecieron en otro lado, no se puede involucrar a otros por los hechos de uno. No se pueden imputar delitos a una persona según un atestado confeccionado a base de torturas. Acusar a alguien con declaraciones bajo tortura va contra todos los principios.

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Que el señor Iber Maraví se casara con la hija del notorio dirigente senderista Hildebrando Pérez Huarancca, algunos años después de haber sido investigado por terrorista, ¿no es un dato que le llame la atención?

Tengo entendido que la señora tenía ocho años de edad cuando ocurrieron los hechos que involucraron al señor Maraví. ¿Se enamoraron cuando ella tenía ocho años?

Claro que no, pero evidentemente es una coincidencia llamativa.

Pero era una niña. A mí me parece muy forzado.

Cuando se casó, Maraví sabía que la señora era hija de Hildebrando Pérez.

Si se quieren encontrar sus verdaderos vínculos, una base sólida de vínculos, hay posibilidades de hacerlo. Falta investigar más para encontrar hechos objetivos. Pero estamos hablando de una menor de ocho años de edad. No debemos estigmatizar a las personas. Se necesitan hechos más objetivos.

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¿Usted ha defendido casos similares?

No solo se trata de él (Maraví), sino de cientos de personas que han sido absueltas judicialmente porque los atestados policiales en su contra fueron confeccionados a base de violaciones de los derechos humanos. Yo he visto los cuerpos en Los Cabitos. He visto las rótulas y los huesos de los pies fracturados. He escuchado los testimonios de las personas que fueron colgadas. Me contaron cómo gritaban de dolor. Y cómo les exigían que firmaran declaraciones para que no los siguieran torturando.