Chismes de peluquería

“Lo que está en crisis son las masculinidades autoritarias, clasistas, racistas, coloniales y totalmente anacrónicas”

Rocío Silva Santisteban
30 07 2019 | 01:34h

Con la nueva propuesta de adelanto de elecciones generales que ha planteado el presidente Vizcarra a muchos congresistas se les han puesto los pelos de punta y otros se han quedado con los crespos hechos. La chilla y gritería majadera y malcriada del día 28 de julio, mientras leía los últimos minutos de su discurso, son la demostración palpable de la tolerancia de un congreso compuesto por intolerantes. Por eso “cierren el congreso” fue el grito de la gente durante el desfile militar: a algunos comentaristas de televisión se les encrespaba la voz a falta de pelo.

La presidenta de la CONFIEP, coloreada de rubio en un buen spa, ha salido a sostener que esta situación produce inestabilidad y ruido para los inversionistas. ¿Y el ruido a traqueteo de los propios inversionistas mafiosos que metieron las garras sin manicure en las arcas del Estado?, ¿alguien de esta institución ha pedido perdón por el Club de la Construcción?, ¿alguien ha hecho un mea culpa después del cataclismo de Odebrecht?, ¿siquiera alguien ha barrido los restos hediondos caídos sobre el suelo de la vergüenza? En una entrevista Roque Benavides afirma: “que renuncie el presidente y luego que convoque a elecciones”. ¿Ah, qué dicen que dijo? Un poquito de shampoo de romero para aclararse las ideas no le haría mal.

Vizcarra tuvo un gesto harto distante con Mercedes Aráoz al finalizar la parada militar; el día anterior ella ni aplaudió ni se levantó –como los ministros y el premier– al escuchar la propuesta de adelanto de elecciones. ¿No será por eso que la consigna del fujimorismo es pedir que Vizcarra renuncie para que Mercedes Aráoz, laceada a la brasileña, se haga de la presidencia y siga jugando en pared con los fujimoristas?

Vizcarra es un neoliberal decente: se afeita en su casa y no creo que asista a las nuevas barber-shop que pululan por todos lados, porque a pesar de lo que diga el presidente del congreso con su ejemplo para el populorum, la pequeña empresa de los spas de provincia, los salones de belleza y las barber-shops no parece estar en crisis.

Lo que está en crisis son las masculinidades autoritarias, clasistas, racistas, coloniales y totalmente anacrónicas.