Marielle

Gabriela Wiener
15 03 2019 | 00:30h

"Tu muerte, Marielle, no habrá sido en vano. Eres ejemplo para todas las mujeres que luchamos contra el mal".

Una tiene sus heroínas en cada etapa de la vida y en esta mi heroína es Marielle Franco. Concejala de Río de Janeiro, activista feminista, combatía diariamente la represión policial y militar en las favelas brasileñas, donde ella misma había crecido, denunciaba el abuso de autoridad y los asesinatos selectivos. Mujer afrodescendiente, pareja de otra mujer, defensora acérrima de los derechos humanos y la diversidad, está muerta.

A Marielle la asesinaron. Ayer se cumplió un año del día en que salió de reunirse con un puñado de mujeres para hablar de cómo las mujeres negras están rompiendo estructuras y recibió cuatro tiros en la cabeza.

Ayer me conecté al directo que compartió el mismo día en que fue abatida. Un día normal, sonriendo al lado de las compañeras, un día como el que tenemos todas. Hay dos expolicías detenidos. Los investigadores han encontrado vínculos entre el crimen y la familia Bolsonaro. ¿Quién sino quería matarla?

A Marielle Franco la mataron porque sino ahora sería presidenta de Brasil, o por lo menos hubiera sido la más aguerrida rival del fascista en el poder.

Concentraba en su cuerpo todo los que nuestros enemigos odian: la rebeldía, la libertad de amar, el orgullo por su identidad. A mujeres llenas de coraje como ella le temen personajuchos como Bolsonaro o Trump.

Y como a María Elena Moyano, solo podían callarla ejecutándola. Días antes de morir se preguntaba en sus redes: “¿Cuántos más deben morir para que acabe esta guerra?". Quizá muchos más, pero tu muerte, Marielle, no habrá sido en vano. Eres ejemplo para todas las mujeres que luchamos contra el mal.