Devuélvanme mi patria, por Las Tejedoras

El 97% de los encuestados considera a Keiko Fujimori la figura más poderosa, mientras el miedo por la inseguridad continúa afectando la vida cotidiana.

Fujimori se pronunció sobre el altercado entre el ministro Astudillo y el senador Maraví de Juntos por el Perú. Foto: captura de pantalla
Fujimori se pronunció sobre el altercado entre el ministro Astudillo y el senador Maraví de Juntos por el Perú. Foto: captura de pantalla

Hoy teje: Yosselin Amaya Cabello, licenciada en Ciencias de la Comunicación, docente y gestora de proyectos educativos.

…si aquí en mi corazón,
todas las noches
se desbordan los ríos

Juan Gonzalo Rose, «Carta a María Teresa»

Rose, poeta de la Generación del 50, pedía en ese poema: «Devolvedme mi patria». Lo leo y me pregunto en qué momento dejamos de sentir que este país nos cuida.

Si hubiera que escribir la agenda urgente del país, serían dos temas: la criminalidad y El Niño. En ambas hay vidas en juego y en ambas el discurso corre más rápido que los resultados.

Para el 97 % de los encuestados en la Encuesta del Poder 2026, Keiko Fujimori es la persona más poderosa del país. Keiko dice, Keiko promete, Keiko visita. Pero la inseguridad sigue condicionando nuestras vidas. Y en el acto del Comando Unificado, tras el altercado entre el ministro Astudillo y el senador Maraví, ella afirmó: «Los perros ladran, es una señal de que estamos avanzando». ¿Avanzando hacia dónde, si el miedo sigue en la calle?

Con El Niño pasa igual. El 17 de agosto, en Villa El Salvador, Fujimori advirtió: «Si esto pasa con una llovizna, imagínense lo que pasará cuando lleguen las lluvias». Hay una herencia: en julio, casi 8 de cada 10 intervenciones previstas en ríos y quebradas no registraban inicio de ejecución. La herencia explica el punto de partida, no el rumbo: desde el 28 de julio, lo que se haga o se deje de hacer ante El Niño es responsabilidad plena de este Gobierno. En septiembre, la Autoridad Nacional del Agua informó que se intervenía en solo 17 de sus 70 puntos críticos.

Por eso, el discurso y la promesa deben ir de la mano de acciones concretas. Una foto junto a maquinaria no descolmata un río ni una puesta en escena da tranquilidad. «Devolvedme mi patria». El reclamo de Rose recupera hoy el sentido de urgencia: poder reconocernos en un país donde nuestras vidas merezcan cuidado y el poder actúe para protegerlas, y no para mirarse a sí mismo mientras la patria clama.

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