Emergencia migratoria en México, por Mirko Lauer
"La migración es, junto con la seguridad y el comercio, una discusión que vertebra la relación bilateral entre México y EEUU".

(*) Editorial del diario El País
Las disputas internas en Estados Unidos siguen condicionando los acuerdos fronterizos con su vecino del sur, atravesado por una caravana de miles de migrantes.
La migración es, junto con la seguridad y el comercio, una discusión que vertebra la relación bilateral entre México y EEUU y, al mismo tiempo, el desafío que más determina los equilibrios de la política regional en Latinoamérica.
Esta semana, Andrés Manuel López Obrador recibió al secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y al de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, para abordar una emergencia que se ha agravado en los últimos meses.
Mientras el mandatario mexicano y los altos cargos de la Administración de Joe Biden analizaban la situación, una nueva caravana de miles de personas avanzaba hacia la frontera norte, donde está a punto de cerrarse uno de los años más aciagos: a principios de diciembre las detenciones rozaban las 10.000 cada semana.
Desde el comienzo del mandato de Biden se han celebrado al menos una decena de encuentros de estas características. Todos acaban con una sintonía de fondo, pero con desencuentros para afrontar el fenómeno migratorio.
En esta ocasión, la reunión fue solicitada por la Casa Blanca, que periódicamente presiona para que México actúe como muro de contención en la frontera sur entre el estado de Chiapas y Guatemala. Ese es el embudo donde se concentran, a la espera de partir hacia el norte, decenas de miles de migrantes.
Una de las exigencias de la delegación estadounidense fue precisamente la de desviar a parte de los migrantes a esa región, además de un mayor control de los ferrocarriles y algunos incentivos como visados y permisos de trabajo en los países de tránsito.
Biden llegó a la Casa Blanca en enero de 2021 con el propósito de “humanizar” la migración tras la mano dura impuesta por Donald Trump. Sin embargo, con la campaña electoral de 2024 a las puertas, el presidente demócrata ha endurecido su discurso.
A eso se suma el uso político de la emergencia que hace el Partido Republicano.
















