Libros y política, por Mirko Lauer
“Lo que no está muy presente, ni en la FIL ni en librerías, es el libro a la vez político y de actualidad. Como que la producción escrita sobre el tema se toma su tiempo, y prefiere la retrospección al pronóstico”.

Este fin de semana concluye la FIL, y no puede decirse que un determinado libro político vaya a ser su hit, como sucedió con Cambio de palabras, de César Hildebrandt, libro rescatado de 1981, triunfador hace cinco años. La oferta de títulos ahora no está muy por el lado de la política. Más es por el lado de las humanidades y las bellas letras.
La novela El camarada Jorge y el Dragón, de Rafael Dumett, se hubiera podido acercar a ser ese hit. Eudocio Ravines es una de las versiones peruanas del tema del traidor y del héroe. Pero este primer tomo es cajamarquino, es decir bucólico, sin la adrenalina que más adelante carga la Tercera Internacional en la vida de nuestro comisario.
Los dos libros que mencionamos son, cada uno a su manera, rescates del pasado. Lo que no está muy presente, ni en la FIL ni en librerías, es el libro a la vez político y de actualidad. Como que la producción escrita sobre el tema se toma su tiempo, y prefiere la retrospección al pronóstico. Con lo cual casi todos se vuelven textos de historia.
Podemos atribuir varios motivos a este fenómeno. La política y sus alrededores se han vaciado de personajes con algún interés. Las cosas ahora pasan tan rápido que no hay texto capaz de retenerlas; por lo tanto, un libro no es el lugar para seguirlas. El debate público carece de una densidad intelectual como para ser impreso o encuadernado.
Digamos, pues, que la forma de la política hoy despolitiza mucho la oferta y la demanda editoriales.
Lo que ha aparecido en esta encrucijada es un género que junta la historia con la actualidad, en algo que podemos llamar lo documental. Para que eso funcione la faceta histórica no puede ser muy antigua y la actualidad también tiene que hacer concesiones. No son libros políticos al 100%, pero los buenos funcionan como tales.
Pienso en los dos libros de Christopher Acosta, uno sobre la vida de César Acuña y el otro sobre presidentes recientes, que él llama accidentales. También está la larga entrevista de Antonio Zapata a la senderista presa Elena Iparraguirre. Son libros buenos, pero ninguno va a llegar a la categoría de best seller permanente.
















